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En medio del océano de la escena musical electrónica, plagada de EDM y remixes con esteroides, hay un nombre que surfea sobre las olas: Solomun

Hoy es muy común escuchar en los grandes festivales de música electrónica versiones cargadas de trompetas, truenos y pistas progresivas que se elevan con violencia hasta terminar con ruidos que revientan los oídos, como si se creyera que la conexión con el público es proporcional al volumen de los decibeles que se emiten o el número de veces que los escenarios, de por sí monstruosos, escupen fuego para intensificar la experiencia que la misma música no otorga. 

En ese contexto, Solomun es un creador que sigue manteniendo su esencia y no se ha doblegado ante dicha tendencia actual, aun después de ingresar en el top de los grandes músicos de electrónica. Frente a los ritmos exagerados y la estridencia, Solomun privilegia la melodía y aun la cadencia. En una generación de ‘Guettas’ y ‘Tiestos’, que tienden a la fórmula básica de producción en masa de canciones digeribles y estimulantes para audiencias poco exigentes, el DJ bosnio ha apostado por la creación original, arriesgada e incluso exigente, esto en un medio en que se vuelve cada vez más común el loop fácil o el remix de la canción pop de moda, como si las bases del género parecieran importarle poco lo mismo a las audiencias que a los creadores.

Acaso porque la fama le llegó en una etapa de madurez musical, Solomun ha sabido mantener un estilo refinado en cada setlist, el cual es fruto, por principio de cuentas, de su excelente gusto musical, de una idea muy clara sobre las posibilidades de creación dentro del género y finalmente el atrevimiento necesario para fusionar sin temor y con talento ritmos como el house, el techno o el funk. De todo ello resulta una propuesta osada, que va más allá de alzar el puño o bailar frenéticamente en la pista de baile y que más bien transmite el propósito primordial que está en el origen de todo: disfrutar plenamente la música. 

Para Solomun no es mayor problema mantener a la audiencia enganchada en sus espectáculos, pues ha entendido muy bien que debe estar en contacto todo el tiempo con el elemento más básico de la música electrónica: la mezcla. Teniendo referencias bien establecidas de los géneros que domina, sabe lo que el público necesita en cada momento conforme avanza la noche. Cada presentación suya es un recorrido musical perfectamente curado que provoca la atención y el involucramiento de los asistentes, quienes a su vez le retribuyen con ovaciones el ensamble de las piezas presentadas. 

Solomun pertenece a esa élite de músicos de tornamesa que poseen un gusto sobrio y elegante, que paradójicamente está acompañado de un bagaje musical extenso. En particular, este conocimiento amplio de la música se expresa en cada sesión, en las cuales se refleja la inversión de tiempo que el DJ dedica a crear sets adecuados para el entorno y el momento.

Su mítico Boiler Room en Tulum en 2015 es un buen ejemplo de ello. Además de que es uno de los videos más reproducidos en la historia del concepto, esta pieza es considerada una de sus mejores presentaciones tanto en lo musical como en lo visual. El DJ está en el centro, ocupando el lugar del maestro de ceremonias, el artífice del instante, el chamán que oficia la ceremonia secreta, un rito sui generis dedicado al placer. El DJ organiza. El DJ baila. El DJ se divierte con su propia selección, interactúa con el público, improvisa… El DJ disfruta. En pocas palabras, se deja llevar, y se lleva consigo a los asistentes. El DJ genera el ambiente. Es más: él es el ambiente. Dos horas que no tienen desperdicio. 

Quien se diga conocedor del género, sabe de los alcances y la relevancia de Solomun. Con todo, el productor europeo ha encontrado el punto exacto para conectar con el público que lo único que busca es apreciar la buena música. Gracias a esa cualidad, Mixmag, la "biblia" de las revistas electrónicas, lo nombró en 2012 DJ del Año, con lo cual lo convirtió en un headliner recurrente de cualquier festival –electrónico o no– que se respete. 

Este año, Solomun eligió la Ciudad de México para iniciar su tour por el continente americano. Una presentación que vale la pena disfrutar al menos una vez en la vida, pues pocas veces se puede atestiguar un show de una de las máximas figuras contemporáneas de la electrónica mundial.

 

Solomun CDMX

Fecha: jueves 31 de octubre, 20:00
Lugar: Deportivo Lomas Altas 
Boletos: boletia.com
Precios: $1000 MXN (General) y $1600 MXN (VIP)

 

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