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Legalización y centros autorizados de consumo: así enfrentará Irlanda la adicción a las drogas

Por: pijamasurf - 11/16/2015

Otro país podría sumarse pronto al cambio de enfoque con respecto al asunto de las drogas: Irlanda

 Marijuana

En la última década, una de las fuentes de violencia más notables en la vida cotidiana de distintos países es el narcotráfico. América Latina es quizá la zona donde se advierten con mayor crudeza los efectos del tráfico ilegal de drogas, pero igualmente en Europa, el sureste asiático o Estados Unidos, cada tanto ocurren episodios de violencia que descubren la presencia de cárteles y narcotraficantes de los que no es exagerado decir que han llevado su mercancía a prácticamente todo el mundo.

Para algunos, la violencia asociada al narcotráfico es consecuencia directa de una forma de considerar a las drogas como sustancias ilegales y, por lo tanto, a todos los implicados en su ámbito como delincuentes. La política de “guerra contra las drogas” auspiciada por el gobierno estadounidense es el ejemplo más claro de esta perspectiva que enfrenta la situación por medios militares y policíacos, más como una reacción que como una prevención, con acciones que generan todavía más violencia y que, a lo largo de estos años (más o menos desde tiempos de Richard Nixon, cuando se puso en marcha dicha estrategia), se ha revelado como poco eficaz para solucionar el problema que dice combatir, aunque efectiva como medio indirecto de control político sobre las zonas donde ha sido impuesta.

En ese sentido una alternativa más sensata, y quizá incluso cabría decir que más civilizada, apuesta por la legalización de las drogas en todas las etapas posibles: producción, distribución, comercialización y consumo. Ya en la Unión Americana algunos estados como Oregon y Washington han experimentado con esta medida, y en Europa Portugal es un buen ejemplo de las consecuencias positivas que suceden al implementarla. Asimismo, desde hace varios años expresidentes y líderes políticos de América latina han insistido sobre la necesidad de buscar otro camino además del de la prohibición y la persecución, punto de vista que también han compartido reconocidos economistas.

Pronto otra sociedad podría sumarse a esta otra forma de enfrentar el “problema” de las drogas: Irlanda, cuyo gobierno analiza la posibilidad de legalizar el uso recreativo de sustancias como la cocaína, la heroína y la marihuana, que al momento es sancionado con penas severas por las leyes del país.

De acuerdo con The Irish Times, Aodhán Ó Ríordáin, ministro de la Estrategia Nacional sobre Drogas, señaló recientemente la necesidad de un “cambio cultural radical” en la forma en que se utilizan dicha sustancias, con el objetivo de abatir la adicción tanto a éstas como al alcohol. Ó Ríordáin dijo esto en una conferencia que sostuvo en la London School of Economics.

El ministro asegura que en el país existe actualmente un consenso firme respecto de este asunto, que además de despenalizar la posesión en pequeñas cantidades de las sustancias mencionadas contempla también la apertura de centros supervisados donde cualquier persona podría acudir a que le suministren alguna de dichas drogas, los cuales estarían ubicados primero en Dublín, la capital, y después en las ciudades de Cork, Galway y Limerick. De acuerdo con Ó Ríordáin, todo este proyecto podría comenzar a implementarse a comienzos de este año.

Ó Ríordáin aseguró también que “la compasión tiene que traerse a este asunto, y tanto como sea posible, la adicción a las drogas debe ser eliminada del sistema criminal de justicia”, un enfoque sin duda diametralmente distinto al que actualmente impera al momento de encarar esta situación.

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El efecto de viajar al espacio (experiencias místicas a gravedad cero)

Por: pijamasurf - 11/16/2015

En repetidas ocasiones, varios astronautas han reportado que contemplar la Tierra desde el espacio produce una sensación mística; un investigador busca determinar qué es lo que le sucede al organismo humano cuando viaja al espacio

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¿Es el espacio un droga cósmica? ¿El viaje del espacio, un viaje del espíritu? ¿Un desdoblamiento literalmente astral, de la matriz de la Tierra a las estrellas? Más allá de la belleza de contemplar las luces del universo o admirar nuestro planeta desde fuera de su atmósfera, existen reportes que señalan que viajar al espacio coloca a la conciencia humana en un estado alterado, descrito por algunos astronautas como un sentimiento oceánico de conexión cósmica. 

Algunos neurotransmisores del cerebro humano, como la melatonina, están estrechamente ligados a los campos magnéticos; esto permite especular que estar expuesto a un campo magnético distinto podría afectar la forma en la que se procesa la realidad. Algo que el mismo Stanley Kubrick parece sugerir en su película 2001: Odisea en el espacio, donde diferentes atmósferas –o la falta de ellas— alteran la conciencia de un astronauta.

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Diversos astronautas han descrito experiencias de  euforia e interconexión con el universo en el espacio. Rusty Schweikart tuvo una experiencia de conciencia cósmica al dar una caminata espacial en la misión del Apolo 9, como parte de una prueba de lo que sería el primer alunizaje. “Cuando das una vuelta por toda la Tierra en 1 hora y media, empiezas a reconocer que tu identidad es con el todo. Esto hace un cambio –llega a ti de forma tan poderosa que sientes que eres el elemento sensible del Hombre”, dijo Schweikart.

El astronauta Edgar Mitchell, el hombre que más tiempo ha estado en la Luna, reportó experimentar lo que llamó el “overview effect”, el efecto que ocurre al observar la Tierra desde arriba. Al igual que Schweikart, Mitchell sintió una profunda conexión entre todas las cosas y una sensación de euforia intemporal. Otros astronautas han narrado experiencias similares –las cuales han tenido secuelas ya de regreso en la Tierra.

El neurocientífico Andy Newberg se encuentra justamente investigado si este efecto de viajar al espacio en la conciencia es solamente el resultado de la magnitud de la impresión que causa en los astronautas dejar la atmósfera de la Tierra, o si en realidad es un fenómeno fisiológico. Newberg planea medir los cambios en el cerebro de los primeros turistas espaciales con algún lector encefalográfico, para poder determinar si el espacio altera la función cerebral del ser humano o si las experiencias reportadas son subjetivas.

¿La gravedad cero crea nuevas conexiones neurales? ¿O la simple vastedad y belleza del espacio generan naturalmente una respuesta psicológica que llega a traducirse en una experiencia mística? Estas son algunas de las preguntas que Newberg planea responder.