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Niñas lindas y criaturas del bosque en un idilio mágico: las encantadoras fotos de Katerina Plotnikova

Arte

Por: Alejandro Martinez Gallardo - 02/17/2015

Katerina Plotnikova escenifica momentos de comunión entre hermosas jóvenes y animales del bosque, recapturando un orden mítico y mágico

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Bienvenidos al universo mágico de Katerina Plotnikova, donde las imágenes nos hacen revivir mitos ferales. Niñas pelirrojas de tez pálida y ojos brillantes se acercan a osos, venados o zorros y parecen entablar una comunicación hipnótica, guardar mutuamente sus secretos. Nos muestran una naturaleza encantada aún por la influencia de la Diosa Blanca, la diosa triple, la madre, la novia y la hechicera. Recobramos el erotismo perdido (otro nombre para el paraíso) entre el ser humano y los animales, una ternura que es una alianza dulce y mística. El tiempo de Arcadia, en el origen cuando sabíamos hablar un mismo lenguaje, el alfabeto de los árboles o la voz del viento. Niñas y animales que se tienden a soñar y son visitados por las hadas y los númenes.

Recordemos que en los cuentos medievales, el unicornio sólo podía ser amansado por una virgen; el animal mágico, símbolo de la pureza del alma, se acostaba en el regazo de una niña. El unicornio le enseñaba a la niña a salir del bosque (a salir de su cuerpo y viajar a los mundos sutiles).

La fascinación por las niñas pelirrojas evoca también una histórica asociación entre este color de cabello y el fuego, el erotismo y el misticismo, algo que inspiró a Aleister Crowley a perseguir a sus "diosas escarlatas" para concretar sus operaciones mágicas.

Plotnikova cuenta que los momentos que capta son resultado de la espontaneidad provocada al colocar a sus modelos con estos animales. Al enmarcar estos momentos con paisajes melancólicos, niebla y nieve y aperturas en el bosque, y llevar ahí a chicas de dejos oníricos, crea también un espacio liminal, una interfase entre la imagen y la imaginación (el cuerpo de la imagen) que nos permite atisbar otro tiempo, un tiempo que quizás nunca existió en la historia despierta pero que existió y existirá en el mundo de los sueños. Las imágenes así pertenecen al mundo de los sueños y nos invitan a dejar(nos) a un lado del camino nuestra preocupación mundana y flotar hacia esta zona encantada del ánima.

Twitter del autor: @alepholo 

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Uno de los temas recurrentes es la fusión con la naturaleza, el regreso a un estado primigenio en el que la mujer es una extensión de la tierra y por lo tanto mantiene su conexión y la facultad de operar cambios utilizando la matriz de los elementos. Para seguir conduciendo esa raíz que es un hilo de oro, es necesario hacer un proceso de renacimiento, de regresar al útero, al lodo y al fango, el caldo de cultivo de la vida.

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La belleza también como un símbolo viviente del alma, la memoria de otro mundo, de un pasado en las estrellas. Las flores brillan como luceros en la hierba. La seducción al corazón de luz azul de la Tierra. 

 

1781992_594131334020707_2192345885607147122_n Dulces sueños de nieve, el osito que guarda compañía.

 

1380773_553669361400238_5854915425556220960_n El venado bebé, símbolo de la ternura y la inocencia en nuestra cultura.

10410924_593056760794831_2409762438666902166_n 10942647_593056694128171_7873881244883738879_n 1779844_588964254537415_6065603764378827526_n 1374804_572711742829333_8309124527226946873_n 10516775_562745753825932_7750143250206365846_n

katerina-plotnikova-photography-5 Jóvenes que escapan al bosque y colocan su cabebeza sobre el cuerpo de un venado evocan la historia medieval de la virgen y el unicornio.

 

katerina-plotnikova-photography-10 Katerina Plotnikova muestra una fascinación por las niñas pelirrojas, acaso siguiendo la antigua noción de que las mujeres pelirrojas tienen una conexión con el mundo de las hadas y son más propensas a los mundos sutiles.

 

katerina-plotnikova-photography-6 Un zorro y una niña, una pareja paradojal de la sabiduría.

 

katerina-plotnikova-photography-11 El Búho de Minerva, dice Hegel, sólo despliega sus alas al oscurecer. La verdadera sabiduría es ver en la noche, ver lo invisible.

 

katerina-plotnikova-photography-3 La niña salvaje y florida con la corona de serpiente, enrollada en el entercejo como Shiva, símbolo del kundalini y el tercer ojo.

 

katerina-plotnikova-photography-12 En los mitos del norte, ciertas mujeres versadas en magia natural tenían potestad sobre la naturaleza. Viviendo como efigies de la Madre Tierra, en una relación de amor y encantamiento con animales y plantas.

 

katerina-plotnikova-photography-16 ¿Y si caperucita roja tuviera al zorro como consejero al entrar al oscuro bosque?

También en Pijama Surf: "Como las bestias", un experimento poético de danza y comunicación con animales

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Oliver Sacks reflexiona sobre su vida al enterarse de que tiene cáncer terminal

Arte

Por: pijamasurf - 02/17/2015

El brillante neurólogo Oliver Sacks reflexiona sobre su vida en un artículo para el New York Times escrito poco después de saber que tiene cáncer terminal

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El siembre brillante y refrescante neurólogo Oliver Sacks tiene una metástasis en el hígado que procede de un tumor en el ojo que se le detectó hace 9 años. Este tumor por suerte le permitió vivir estos últimos sin mayores achaques, pero lo mismo no ocurrirá con el cáncer que ha crecido en su hígado. Sacks, uno de los grandes cronistas de la neurociencia de nuestra época, ha escrito un conmovedor artículo en el New York Times en el que reflexiona sobre su vida y  su inminente muerte.

Sacks explica que al enterarse de la muerte recurrió a uno de sus filósofos favoritos, el escocés David Hume. Al saber que tenía una enfermedad mortal, Hume escribió una pequeña autobiografía en la que expresa su gratitud y reflexiona sobre el desapegó que esto le propició. 

En los últimos días, he podido ver mi vida como desde una gran altitud, una especie de paisaje, y con un creciente sentido de la conexión de cada una de sus partes. Esto no significa que haya terminado con la vida.

Me encuentro intensamente vivo y quiero y espero que el tiempo que me quede por vivir me permita profundizar mis amistades, despedirme de aquellos a los que quiero, escribir más, viajar si tengo la fuerza suficiente, alcanzar nuevos niveles de conocimiento y comprensión.

Esto incluirá audacia, claridad y hablar con franqueza; trataré de ajustar mis cuentas con el mundo. Pero también tendré tiempo para divertirme (incluso para hacer alguna estupidez).

No puedo decir que no tenga miedo. Pero mi sentimiento predominante es el de la gratitud. He amado y he sido amado; he dado mucho y me han dado bastantes cosas; he leído, viajado y escrito.

Prepararse para la muerte significa despedirse del mundo y desanudarse. Sacks señala que siente una súbita claridad de "no tener tiempo para lo inesencial". Sin tiempo para ver las noticias o poner atención en la política o argumentos del calentamiento global. Esto no significa que le sean indiferentes, pero "ya no son de mi incumbencia; pertenecen al futuro. Y me alegró cuando conozco a gente joven talentosa --incluyendo la que me hizo la biopsia y diagnosticó las metástasis. Siento que el futuro está en buenas manos".

La mejor forma de empatizar con Sacks y rendirle homenaje es leer sus libros. Libros como el reciente Hallucinations, en el que Sacks traza una historia de las alucinaciones, explorando y contextualizando el fascinante mundo de la percepción alterada y aquellos deslumbrantes casos en los que las alucinaciones son provocadas por la influencia de los demás –de la presión social y cultural, sugiriendo que la realidad es, por lo menos a veces, una alucinación colectiva. O, por supuesto, los clásicos Despertares  y el El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, donde recuenta los casos más extraños y encantadores en la literatura médica, y como siempre, ofreciendo una reflexión sobre la percepción y la realidad.