Festival de Macetas 2026: el paraíso de las plantas con música y comida en CDMX (ENTREVISTA)
Sociedad
Por: Carolina De La Torre - 05/20/2026
Por: Carolina De La Torre - 05/20/2026
El Festival de Macetas 2026 propone una lectura distinta de un objeto que, aunque cotidiano, ha permanecido casi siempre en segundo plano. Del 22 al 24 de mayo, en Maravilla studios (sabino 310.col Atlampa, CDMX), en la Ciudad de México, ceramistas, artesanos, diseñadores, colectivos y proyectos emergentes se reunirán en torno a la maceta como punto de encuentro entre diseño, naturaleza y vida urbana. Pero más allá de la exhibición, el festival parte de una pregunta más profunda: qué pasa cuando el objeto deja de ser contenedor y se vuelve protagonista.
Para Carla Hernández, fundadora de Dealer de Plantas, la respuesta nace de una práctica de años trabajando con jardines en la ciudad. “Yo me dedico desde hace más de 15 años a hacer jardines, sobre todo en la Ciudad de México, y con este tipo de condiciones hay ciertas restricciones”, explica. En ese recorrido, la maceta dejó de ser un accesorio para convertirse en una herramienta central de trabajo. “A final de cuentas la maceta se ha convertido para mí en la herramienta de trabajo”.
En ese proceso, también apareció una observación clave: el lugar secundario que suele ocupar dentro del diseño. “Nos hemos dado cuenta que la maceta a veces se queda como en lo último que decides o se vuelve como un objeto que nadie voltea a ver”, señala Carla. Desde ahí surge la intención del festival: desplazar la mirada hacia ese objeto aparentemente silencioso y abrirlo a nuevas lecturas. “Queremos que la gente voltee a ver que sí pueda haber un objeto que se pueda afinar a tu personalidad, a tu casa”.

Esa misma búsqueda atraviesa la curaduría del festival, que reúne proyectos de distintas regiones del país y de diferentes disciplinas. Selene Patlán explica que el proceso implicó salir a buscar activamente estas prácticas: “Lo que nos dimos a la tarea es como de ir en busca de más artesanía, de ver en dónde se estaban produciendo y valorar la técnica, valorar el ingenio, la imaginación del artesano”. Pero también de entender sus formas de organización: “Hay algunas colectividades entre los artesanos como para poder mover sus piezas, lo cual me parece muy valioso”.
En ese sentido, uno de los ejes del festival es el comercio directo y la visibilización del trabajo sin intermediarios. “El propósito del Festival de Macetas es que no exista un intermediario entre el productor de maceta y el comprador final”, apunta Carla. La intención no se limita a un público especializado: “No solo es para arquitectos o diseñadores, sino para cualquier persona que quiera dar un toque especial a su casa”.
La selección también pone énfasis en la diversidad de prácticas que hoy están redefiniendo la maceta en México. Desde cooperativas como 1050° o Artesanas de los Reyes Metzontla, hasta estudios contemporáneos como Tam Tam o propuestas de diseño coleccionable, el festival busca evidenciar un cruce entre tradición y contemporaneidad. “Nos interesa mostrar la diversidad de oferta que hay en México y el valor del diseño mexicano”, dice Selene. Y agrega: “También nos interesan proyectos de comercio justo, de colectividad, de cooperativas”.
En paralelo, el festival subraya algo que atraviesa toda su estructura: la experiencia compartida. Música, gastronomía, talleres y demostraciones en vivo forman parte del mismo ecosistema. “Creo que es un papel fundamental”, dice Selene sobre la dimensión sensorial del evento. “Estamos sumando todos esos intereses que tenemos, desde la artesanía, el diseño, la arquitectura, la música y la gastronomía”. La idea es clara: “Que las personas se lleven toda esta experiencia completa”.
Esa experiencia se expande también a los procesos. Habrá torno en vivo, impresión 3D en cerámica, talleres de tejido con fibras naturales y presentaciones de jóvenes estudios que experimentan con materiales reciclados. Para Selene, esta mezcla no es casual: “Nos interesa mostrar todo ese panorama, no solo el producto final, sino también el proceso como parte del festival”.
Detrás de todo, el proyecto nace de una relación más amplia con la naturaleza y la ciudad. “Lo que nos han enseñado las plantas es a trabajar en comunidad”, dice Carla. Y lo traslada al festival como una forma de pensamiento: “Las plantas no son individualistas, trabajan para la comunidad”. Esa idea se traduce en una manera de organizar el encuentro, donde distintos actores conviven sin jerarquías.
Incluso la música y la gastronomía responden a esa misma lógica. Desde DJ sets y propuestas de cumbia, disco o synth pop, hasta proyectos gastronómicos emergentes, todo comparte un mismo nivel dentro del festival. “Queríamos que se sintiera como un festival de música donde en un mismo nivel están los artesanos, los diseñadores, la comida y la música”, explica Selene.
Al final, lo que se propone es una forma de habitar lo cotidiano desde otro lugar. “El regalo más grande que te puede dar la maceta es acercarte a la naturaleza de una manera que normalmente no podrías”, reflexiona Carla. Y en ese gesto mínimo, dice, se abre una relación distinta con el entorno: “Empiezas a aprender del otro, y a partir de eso empiezas a ver todo de otra forma”.
El Festival de Macetas 2026 se presenta así como un cruce entre objeto, paisaje y comunidad. Un espacio donde la maceta deja de ser fondo para convertirse en lenguaje, en conversación y en punto de encuentro entre distintas formas de hacer, mirar y habitar lo vivo.