Lorena Villarreal y Natalia Plascencia: «La vida es» y las presiones de llegar a los 40 (ENTREVISTA)
Arte
Por: Carolina De La Torre - 05/19/2026
Por: Carolina De La Torre - 05/19/2026
La vida es no es una historia que busque respuestas cerradas, sino una que se instala en el momento en que las certezas empiezan a fallar. Dirigida por Lorena Villarreal y protagonizada por Natalia Plascencia, la película parte de una inquietud muy concreta: qué pasa con las mujeres cuando llegan a una edad en la que socialmente se espera que la vida ya esté resuelta, pero la experiencia real apunta a lo contrario.
Villarreal explicó que la historia nació de varias ideas que se cruzaron al mismo tiempo, además de una necesidad de hablar de las mujeres desde un lugar más honesto y sin suavizar sus complejidades. “Pues fueron varias cosas, porque yo ya sabía que la siguiente película que quería hacer, la quería hacer en Baja California”, dijo. A partir de ahí, comenzó a construir una historia que le permitiera explorar otros temas que le interesaban, especialmente los relacionados con las mujeres contemporáneas.
También reconoció que el momento personal que vivía influyó directamente en la escritura. “O sea, yo me encontraba también pasando por los 40, ahorita ya estoy rumbo a los 50. Entonces, como que me encontraba viviendo esa edad y digo, a todas nos pasa que nos cuestionamos”, explicó. Esa etapa de cuestionamiento se convirtió en uno de los ejes de la película.
Para la directora, la intención fue hablar de mujeres sin filtros y sin evitar lo incómodo. “Tenía, tengo ganas de hablar de mujeres en una película bien. Tengo ganas de hablar sin filtros, de poder decir lo que se quiera decir y de ver a una mujer contemporánea representando la realidad de las mujeres mexicanas al día de hoy”, señaló. En ese sentido, la película también aborda las presiones sociales y personales que enfrentan las mujeres, incluyendo las expectativas sobre lo que deberían haber logrado a cierta edad.
En el centro de la historia está Nora, interpretada por Natalia Plascencia, un personaje que atraviesa distintos momentos de crisis personales, afectivas y laborales. La actriz comentó que su conexión con el personaje fue inmediata desde el proceso de casting. “Yo creo que desde el casting… desde el casting yo ya me emocioné”, explicó. Para ella, esa conexión emocional fue clave para decidir involucrarse en el proyecto.
Plascencia también señaló que la relación con Nora se profundizó una vez que leyó el guion completo. “Me emocioné muchísimo porque Nora es un personaje tan, tan completo, le pasan tantas cosas”, dijo. Además, reconoció que existía una cercanía personal con el personaje: “Tengo un material como muy similar a Nora”, lo que representó tanto una afinidad como un reto actoral.
Uno de los puntos centrales de la película es la manera en que se retrata el peso de las expectativas. Nora carga con presiones familiares, afectivas y personales, además de la idea de lo que “debería” haber logrado a su edad. Villarreal explicó que el objetivo era evitar el melodrama y acercarse a una representación más honesta de esas tensiones. “Se le junta todo… tienes un trabajo, de pronto ya no lo tienes, tienes una relación, de pronto ya no la tienes”, comentó al referirse a una de las escenas clave de la película.
Esa acumulación de cambios y pérdidas no se plantea como un recurso dramático exagerado, sino como algo cercano a la experiencia cotidiana. “Son giros que a veces a los escritores se nos ocurre mucho introducir en las historias, pero se dan en la vida real”, señaló la directora.
Plascencia coincidió en que el reto fue construir un personaje profundamente emocional sin caer en lo obvio. “Era como una de mis metas, como decir, cómo puedo hacer yo para poner de verdad el corazón en el asador, sintiendo todo lo que le pasa a Nora”, explicó. Para ella, el trabajo actoral se centró en dejar que la emoción guiara el proceso. “Fue como un clavado… como cuando juegas de niño y entras y ya estás siendo esa otra persona”, añadió.
Ambas coinciden en que la película busca que los personajes se sientan reales y cercanos, más que ideales o construidos desde el cliché. En palabras de Villarreal, la intención fue que cada espectador pudiera reconocerse en distintos momentos de la historia, aunque fuera desde experiencias distintas.
La vida es se sitúa así en un territorio donde la vida adulta no aparece como un punto de llegada, sino como un espacio en constante reajuste, donde las expectativas, los deseos y las realidades no siempre coinciden.