División Palermo, una comedia que usa el humor para abrir la puerta a la inclusión (ENTREVISTA)
Arte
Por: Yael Zárate Quezada - 08/04/2025
Por: Yael Zárate Quezada - 08/04/2025
División Palermo, la serie argentina creada por Santiago Korovsky y disponible en Netflix, estrena su segunda temporada con nuevos personajes, más tramas policiales y una dosis renovada de ironía para hablar de inclusión sin caer en la condescendencia. Pero detrás de los chistes incómodos hay una reflexión constante sobre el papel del humor como herramienta de transformación social y sobre la autogestión como motor para contar historias distintas en Latinoamérica.
Korovsky reconoce que la idea original nació de cruzar el tono incómodo de The Office con un policial, pero pronto se convirtió en algo más: una guardia urbana sin armas ni equipos sofisticados que busca “lavar la imagen” de las fuerzas de seguridad a través de la inclusión de minorías. “Me parecía que era una época donde la inclusión se usaba mucho en el marketing de las empresas y en la política, y estaba quedando como una palabra un poco vacía. Era una buena oportunidad para hablar de esa inclusión vacía y hacer humor para preguntarnos realmente qué es lo que significa”, explica el creador.
Para Korovsky, el trabajo de guion fue acompañado por conversaciones con asesores, usuarios de silla de ruedas y actores como Hernán Cuevas, quien interpreta a Johnny. “Nos juntamos para preguntar qué cosas sufren, de qué les gustaría reírse y qué absurdos viven por los prejuicios de los demás. No podíamos caer en la infantilización ni en la burla directa. El humor debía apuntar a los prejuicios, no a las minorías en sí”.

De izq. a derecha: Hernán Cuevas y Santiago Krovosky. Cortesía.
Hernán Cuevas, por su parte, enfrentó un desafío actoral al crear a un personaje mucho más frontal que él mismo.
“Fue un reto porque es muy diferente el personaje a lo que soy en la vida real. A mi personaje le gusta mucho la violencia, le gusta ir al frente. Yo no, yo me quedo bastante atrás a veces. Y para mí fue un desafío desde ese lugar poder armarlo y sobre todo también poder tener la charla constante con Santi y con los chicos de los guiones para también poder mezclar un poco la situación mía como minoría, como ellos, para que pueda ser mucho más rico lo que estamos contando”.
También señala que la comedia le ha permitido conectar con el público de forma directa: “Desde el drama se pone una distancia; la comedia acorta esa brecha y genera empatía. El mensaje llega más simple y más fácil de entender”.
Esta temporada incorpora nuevas guardias en otros barrios, más minorías, agentes de inteligencia y hasta un café de especialidad para hablar de gentrificación, un fenómeno que, como señala Korovsky, es común a muchas ciudades de Latinoamérica y del mundo. Todo esto sucede en medio de una trama de espionaje y elecciones locales, sin perder de vista el espíritu de equipo que caracteriza a la serie.

Santiago Korovsky. Cortesía.
Además de ser un desafío creativo, hablar de inclusión desde el humor en la región también es un reto de producción. Korovsky recuerda que muchas veces la falta de oportunidades en medios tradicionales lo empujó a la autogestión.
“La falta de trabajo a veces termina siendo una posibilidad. Al principio nos juntábamos con amigos, con apoyo simbólico o con una cámara prestada. Creo que la clave es juntarse y hacer. Las instituciones públicas deberían apoyar porque la cultura es una inversión”.
El director –y también docente– insiste en que el humor sigue siendo una herramienta poderosa para cuestionar la realidad. “Muchas veces la comedia es menospreciada frente al drama, pero es una gran herramienta para mirarnos críticamente”. Cuevas coincide en que “la risa abre cabezas. El humor que hacemos busca que el público se sienta parte de lo que ve, no que se ría desde la distancia”.
Más allá de los premios y el éxito en pantalla, Korovsky subraya que lo más valioso es que la serie genere conversación. Que los espectadores se vean reflejados en sus propios grupos, como una pequeña División Palermo, diversa pero unida.
“El mensaje es recuperar la empatía en épocas de crueldad y de hipercorrección política. La inclusión no debería ser el centro forzado de una trama, sino parte orgánica de un todo”, concluye.
