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Disturbios en Torre Pacheco, España, tras agresión a un vecino; grupos ultras organizan “cacerías” contra migrantes magrebíes mientras la tensión política y social crece en Murcia.

En Torre Pacheco, Murcia, una serie de disturbios racistas y xenófobos han sacudido a la ciudad durante los últimos días, dejando una comunidad dividida y en estado de alerta.

Todo comenzó el 9 de julio con una agresión violenta contra un hombre de 68 años, llamado Domingo, que fue atacado mientras paseaba. Tres jóvenes fueron detenidos por la Guardia Civil, aunque no buscaban robarle, sino que aparentemente grabaron la agresión para subirla a redes sociales.

Este hecho encendió las redes sociales, donde grupos de ultraderecha difundieron mensajes de odio y organizaron a través de plataformas como Telegram lo que denominaron “cacerías” para encontrar a los presuntos agresores, que serían migrantes magrebíes. Estas convocatorias derivaron en ataques violentos en la ciudad.
Desde entonces, grupos organizados de ultraderecha, armados y con los rostros cubiertos, recorren especialmente el barrio de San Antonio, mayoritariamente habitado por migrantes norteafricanos, en busca de personas a quienes agredir. Los enfrentamientos entre estos grupos y jóvenes migrantes que defienden su barrio han dejado al menos cinco heridos y decenas de detenidos.

La violencia se ha traducido en ataques a personas, comercios y medios de comunicación, incendios de contenedores y lanzamientos de piedras y botellas. La Guardia Civil ha reforzado la seguridad, controlando las entradas a la localidad para evitar la llegada de más grupos violentos y dispersando enfrentamientos en las calles.

En paralelo, la situación política ha tensionado aún más el ambiente. Vox, partido ultraderechista con fuerte presencia en la región, ha vinculado la migración con la inseguridad y la delincuencia, mientras exige deportaciones inmediatas y responsabiliza a los gobiernos actuales de la crisis.

Torre Pacheco ha crecido mucho en los últimos años gracias a la agricultura intensiva, que depende en gran medida de la mano de obra migrante, principalmente magrebí. Sin embargo, el problema principal no son los migrantes recién llegados, sino una generación de jóvenes nacidos en España, hijos de migrantes, que se sienten desarraigados y marginados. Muchos ni estudian ni trabajan y viven en un entorno de rechazo y violencia.

Para Nabil Moreno, presidente de la comunidad musulmana local, estos jóvenes están llenos de frustración y odio acumulado por años de discriminación, y esa tensión social es el caldo de cultivo de los conflictos recientes.

Mientras las autoridades intentan controlar la situación con detenciones y medidas de seguridad, la comunidad vive con miedo e incertidumbre, esperando que la violencia no siga escalando.


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Imagen de portada: La sexta