*

X

Por un ensayo que nadie entendió, Derrida casi pierde su lugar en la universidad

Filosofía

Por: pijamasurf - 05/08/2019

A los 20 años, Jacques Derrida, un joven aspirante a filósofo, entregó una disertación sobre Shakespeare que pocos entendieron

Con frecuencia, de las personas que admiramos solemos perder de vista sus puntos débiles. Por distintos motivos, a esos personajes los miramos un poco por encima de todo. De un científico, no podemos creer que haya tenido bajas calificaciones en sus primeras lecciones de matemáticas; de un artista, que se le haya negado la entrada a una escuela de arte; de un escritor célebre, que sus manuscritos hayan sido rechazados varias veces, y así en otros casos.

Con todo, sucede. ¿Por qué las personas que admiramos tendrían que ser ajenas a las fallas y los errores que, sabemos de sobra, forman parte de la condición humana?

En 1951, cuando tenía apenas 20 años de edad, el filósofo francés de origen argelino Jaques Derrida presentó un ensayo como parte de su proceso de admisión al sistema universitario francés. Su disertación versaba en torno a Shakespeare y estaba escrita en inglés. Sin embargo, ni la calificación ni los comentarios recibidos fueron los mejores. 

Si bien con su texto Derrida alcanzó el 10/20 que le permitió ser tomado en cuenta, las valoraciones recibidas por los profesores que lo leyeron tuvieron como punto común un señalamiento sobre su redacción confusa e incluso ininteligible.

"Bastante incomprensible", fue la opinión de uno de los dictaminadores. Otro consideró que si bien el autor parecía estar siempre "a punto de algo interesante", al final siempre terminaba por "fracasar en explicarlo con claridad". 

El comentario más increíble fue el de otro lector que consideró que el ejercicio del joven era "un ejercicio de virtuosidad, y de innegable inteligencia, pero sin ninguna relación particular con la historia de filosofía". A lo cual agregó: 

Puede regresar cuando esté preparado para aceptar las reglas y no inventarlas, cuando lo que necesita es informarse mejor.

En Pijama Surf hemos escrito a propósito de la función paradójica del sistema educativo, que si bien puede decirse que forma y abre los horizontes, al mismo tiempo no puede disociarse de las reglas en las que está fundado y que en no pocas ocasiones limitan la creatividad natural del ser humano

La universidad, en este sentido, no es la excepción: su aparato administrativo no está preparado para dar cabida a lo nuevo, lo extraordinario, lo inusual, a pesar de que, con el paso del tiempo, acogerá todo ello con entusiasmo.

Si alguna lección podría obtenerse de este episodio quizá sea la lección de la constancia y la lealtad. Con cierta frecuencia el sujeto necesita ser fiel a lo que cree y lo que quiere, y perseverar en ello, aun cuando las condiciones exteriores parezcan adversas. O quizá sobre todo en esos momentos.

 

También en Pijama Surf: 5 formas de pasar por la escuela sin que ésta afecte tu formación