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¿Has sentido un dolor agudo cerca del corazón? Te decimos si deberías preocuparte

Salud

Por: pijamasurf - 04/03/2019

¿Qué significa sentir un dolor agudo, como una punzada, cerca del corazón?

El desconocimiento que a veces tenemos de nuestro propio cuerpo puede llevarnos a exagerar sensaciones que aunque quizá no sean del todo comunes, pueden ser únicamente consecuencia natural de ciertos procesos anatómicos y fisiológicos naturales.

Tal es el caso de un dolor que es muy probable que muchos de nosotros hayamos sentido alguna vez y que por la zona donde se percibe podría llegar a preocuparnos. Se trata de un dolor agudo, como una punzada, que sobreviene muy cerca del corazón.

En la mayoría de los casos esta sensación se conoce técnicamente como "precordialgia", síndrome de captura precordial y también como punzada de Texidor. En general, no es en modo alguno motivo de preocupación. Su nombre proviene etimológicamente de las palabras en griego para anterior, corazón y dolor, lo cual hace ver que se trata de una sensación dolorosa que se presenta en la parte frontal de dicho músculo. Su duración va de los 30 segundos a los 3 minutos, una duración más bien efímera que sin embargo contrasta con la intensidad de la sensación. Finalmente, el rango de edad en la que se presenta es amplia, pues lo mismo puede ocurrir en adolescentes que en personas ancianas.

En cuanto a las causas que lo provocan… la verdad es que son desconocidas. Algunas hipótesis sugieren que el dolor es una reacción a la irritación del nervio intercostal (que recorre la totalidad de la caja torácica). Otras investigaciones sugieren que un factor asociado importante es el estrés. En cualquier caso, se sabe con certeza que el corazón no está implicado en el síndrome.

Por otro lado cabe mencionar, para tranquilidad de quien lee esto, que una precordialgia es usualmente un síntoma que viene solo, lo cual es muy diferente, por ejemplo, a un ataque cardíaco, en donde el dolor del corazón viene acompañado de otras reacciones como la transpiración o la urgencia de vomitar.

En suma: en la mayoría de los casos no se trata de un dolor del cual deberías preocuparte. Si ocurre, podrías peguntarte si has pasado recientemente por una situación que haya tensado tus nervios y, más bien, procurar tomarte las cosas con más calma.

 

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La adicción a los antidepresivos no es un mito: muchas personas que los consumen no los pueden dejar

Salud

Por: pijamasurf - 04/03/2019

En la época en que hay más personas en antidepresivos que nunca, también hay más personas intentando dejarlos, aunque a veces los síntomas son tan graves que la retirada es imposible

La llegada de los antidepresivos fue un hito en el tratamiento psiquiátrico: pequeñas pastillas que, en dosis regulares, podían controlar la depresión y la ansiedad. En Occidente, su utilización pasó de considerarse una suerte de tabú a representar una realidad cotidiana: pareciera que la depresión es el problema más común alrededor, y los medicamentos que la controlan también. Hay más personas en antidepresivos que nunca. 

Muchas personas superan el período de uso de antidepresivos sin problemas significativos, pero hay un porcentaje importante que los usa durante un plazo largo e indefinido, lo cual ha creado un problema no anticipado: los que intentan dejar los antidepresivos se enfrentan a síntomas severos de abstinencia que nadie les advirtió. Algunos de estos síntomas son tan fuertes que les impiden suspender las dosis. 

La suspensión de los medicamentos nunca ha sido el foco de interés de los fabricantes o los reguladores gubernamentales, quienes no consideraban que los antidepresivos podían ser adictivos. En principio, los antidepresivos fueron aprobados para utilizarlos en plazos cortos con dosis mínimas que ayudaran a controlar una crisis, pero incluso hoy, bien pasado el boom del Prozac, las lagunas de información sobre los efectos a largo plazo continúan siendo inmensas. 

Una vez que se aprueba un nuevo medicamento, los médicos tienen toda la libertad para prescribirlo como mejor les parezca. Y la falta de información sobre su uso en períodos largos nunca resultó un impedimento para poner a miles de personas en antidepresivos por tiempo indefinido. La mayoría de los que comienzan con la toma de esos medicamentos lo hacen después de visitas breves y síntomas de depresión clínica que los antidepresivos mejoran inmediatamente, a menudo por un efecto placebo. 

Ante esa evidencia, pocos médicos detendrían lo que pareciera ser un tratamiento ganador. Así que una prescripción inútil puede continuar por años. Hasta que alguien –doctor o paciente– decida que es tiempo de parar. Y la lucha se vuelva imposible. 

Incluso sin los síntomas de abstinencia, los antidepresivos no son inofensivos. Su uso lleva implícito efectos secundarios como entumecimiento emocional, problemas sexuales, aumento de peso o disfunción eréctil. El uso a largo plazo significa convivir con los síntomas propios de esos medicamentos, y aunque algunos pacientes se benefician de esa “terapia de mantenimiento”, no hay ningún estudio que determine qué casos y en qué dosis o circunstancias.   

Ha pasado mucho tiempo sin que los graves síntomas de abstinencia sean tomados en serio; hay poca investigación al respecto, pues se considera que la depresión es el problema más grave, no las dificultades para dejar un antidepresivo una vez superada la crisis. Los médicos no tienen la mejor respuesta para las personas que luchan por dejar los medicamentos; no hay pautas respaldadas científicamente, no hay forma de determinar quién corre un mayor riesgo, no hay estrategias adaptadas a las necesidades de cada persona.

Hace poco se completó la primera prueba rigurosa y prolongada de los efectos del retiro de un antidepresivo en Nueva Zelanda, dirigida por la doctora Dee Mangin de la Universidad McMaster. Su equipo reclutó a más de 250 personas en tres ciudades que habían estado tomando Prozac por varios años y estaban interesadas en disminuir gradualmente su consumo del medicamento. Los investigadores todavía están trabajando con los datos y sus hallazgos se publicarán en los próximos meses, pero una cosa ya quedó clara en esa experiencia clínica: los síntomas de algunas personas eran tan graves que no soportaban dejar el medicamento. 

Por ahora, las personas que no han podido alejarse de los antidepresivos siguiendo los consejos médicos recurren a un nuevo método llamado “microtapering”, que consiste en reducciones minúsculas y progresivas del medicamento. El proceso puede durar meses –incluso años– y, de cualquier manera, los síntomas de abstinencia pueden prevalecer, sin importar la reducción cuidadosa y paulatina. 

Existen iniciativas como The Withdrawal Project, creado por Laura Delano, quien experimentó síntomas graves al intentar dejar ciertas drogas psiquiátricas. Su sitio proporciona recursos para dejar los antidepresivos e incluso una guía para el proceso de microtapering. Pero por ahora, los graves síntomas de abstinencia de los medicamentos psiquiátricos permanecen inexplorados.