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Hacer ejercicio a lo largo de tu vida te ahorrará hasta 40 años de envejecimiento

Salud

Por: pijamasurf - 11/27/2018

El ejercicio físico parece ser la fuente de la eterna juventud, según esta investigación

Sobre los beneficios del ejercicio físico nunca se dirá lo suficiente. Si bien la información al respecto es más o menos conocida (en términos generales, todos sabemos que el ejercicio le hace bien al cuerpo), cada tanto se realizan nuevos descubrimientos que precisan esas ventajas.

Tal es el caso de una investigación dada a conocer recientemente, en la que se observó que los músculos del cuerpo de una persona que ronda los 70 años de edad pero que a lo largo de su vida mantuvo una rutina constante de actividad física, se encuentran en un estado semejante al de un joven con buena salud de 25 años de edad. 

Esto es, al menos a nivel muscular, el ejercicio físico es capaz de mantener el bienestar con una diferencia de entre 30 y 40 años con respecto al paso real del tiempo.

El estudio en cuestión estuvo dirigido por Scott Trappe, director del Laboratorio de Desempeño Humano de la Universidad Estatal de Ball, en Estados Unidos. Trappe se interesó por un hecho histórico conocido de la cultura estadounidense que ocurrió en la década de 1970, cuando se presentó un entusiasmo generalizado por el ejercicio físico, particularmente por la actividad de correr. En esos años se publicó, por ejemplo, un libro que se volvió un best seller y clásico instantáneo al respecto: The Complete Book of Running, de Jim Fixx (1977).

Trappe encontró que dicho “boom” echó raíces en muchas personas, quienes a partir de eso adoptaron la actividad física como un elemento usual de su vida. Algunos continuaron corriendo, otros comenzaron a nadar o a hacer ciclismo, algunos más se inclinaron por el ejercicio de su musculatura, etcétera. 

Siguiendo esos rastros, el investigador encontró a 28 personas (siete mujeres y 21 hombres) que durante los últimos 50 años continuaron ejercitándose, prácticamente sin interrupción. 

Para comparar el estado de salud de dicho grupo, Trappe reunió a continuación a un número similar de ancianos que realizaron poca o ninguna actividad física durante su vida adulta y, finalmente, a un grupo de jóvenes cercanos a los 20 años de edad.

En todos los casos, el investigador condujo pruebas de capacidad aeróbica muscular, esto es, la capacidad de los músculos para funcionar eficientemente y realizar actividades sostenidas con poco esfuerzo, poca fatiga y con una recuperación rápida. 

Esta prueba se complementó con estudios sobre ciertos niveles de enzimas en los tejidos musculares, para así tener un panorama completo al respecto.

Para sorpresa de los propios científicos involucrados, el tejido muscular de las personas que se ejercitaron constantemente a lo largo de la vida no difiere mucho en estado al de los jóvenes, lo cual pone en duda una de las ideas más aceptadas hasta ahora sobre los músculos y el sistema cardiovascular: que el bienestar de ambos declina con el tiempo. 

En cierta forma esta conclusión podría parecer evidente pues, después de todo, la vida necesita de la actividad para mantener su vigor. 

 

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Salud

Por: pijamasurf - 11/27/2018

Este profesor japonés recomienda llorar 1 vez por semana para contrarrestar los efectos del estrés

El malestar es posiblemente uno de los estados más enigmáticos de la psique humana, en buena medida porque se trata de una realidad que si bien codificamos de manera general, se expresa subjetivamente. Parafraseando a Tolstói, podríamos decir que cada persona es infeliz a su propia manera.

En ese sentido, vale la pena preguntarse qué quiere decir una persona cuando dice sentirse “estresada”. Como sabemos, esta palabra es un préstamo tomado a la lengua inglesa que, en años recientes, ha servido para hablar pronta y abreviadamente de una variedad de estados emocionales y psicológicos: la tensión nerviosa, la angustia, la impresión de sentirse rebasados por las circunstancias de nuestra existencia, la sensación de frustración, etc. ¿Hacia dónde apunta ese “estrés”?

Implícitamente, al reflexionar al respecto, damos un lugar a eso que nos sucede y que usualmente aprendemos a ignorar. Por distintas razones, la educación que el ser humano recibe no suele otorgarle mucha importancia a las emociones, menos aún cuando se trata de emociones “negativas”, y de ordinario las personas crecen sin sentir la necesidad de conocerse a sí mismas, de entender lo que les sucede y de desarrollar los recursos para navegar mejor por sus propios estados emocionales.

Partiendo de un punto de vista muy distinto, el profesor Hidefumi Yoshida recorre Japón desde hace varios años con la peculiar misión de enseñar a la gente a llorar. 

Yoshida se encontró con esa curiosa tarea cuando en 2014 ofreció una serie de conferencias en la Universidad de Tōhō, en Tokio, a propósito de los beneficios del llanto para una vida emocional equilibrada o saludable. 

A partir de entonces comenzó a recibir numerosas peticiones de escuelas, empresas y otras organizaciones que lo buscaron para repetir dicha presentación o para organizar talleres en los lugares adonde era llamado. 

Apenas en septiembre pasado, el profesor acudió a la escuela preparatoria de la ciudad de Daitō, en Osaka, en donde trabajó junto con 79 estudiantes. En aquella ocasión, el taller consistió en ver una película particularmente triste y conmovedora, dejarse llevar por las emociones experimentadas, llorar para quien así lo deseara y al final escribir sobre las emociones sentidas.

Por su experiencia, Yoshida asegura que el llanto es una acción particularmente efectiva para contrarrestar las sensaciones de angustia o ansiedad que se asocian con el estrés. Desde un punto de vista fisiológico, llorar estimula el sistema nervioso parasimpático, lo cual reduce el ritmo cardíaco y, en consecuencia, suscita una sensación de calma psicológica.

El profesor Yoshida recomienda llorar una vez a la semana, para lo cual puede recurrirse a la ayuda de música, películas o libros que nos conmuevan hasta el llanto.

Más allá de la rigidez con que se presenta este consejo, el fundamento que podemos mirar en las conclusiones de Yoshida es la aceptación de la existencia en todos sus matices, particularmente aquellos que a veces consideramos negativos y por ello indeseables. La tristeza también es parte de la vida, así como el malestar, la angustia. De hecho, es posible que sea su sustancia más preciosa, pues es en buena medida gracias a esa sensación de malestar que un día finalmente nos decidimos a hacer las cosas de otro modo, a arriesgarnos, a buscar más, a intentar de nuevo. Quizá en el fondo ese sea el beneficio de dar un lugar al estrés, en vez de simplemente ignorarlo.

 

También en Pijama Surf: Por estas razones no deberíamos rehuir el dolor, ni físico ni emocional, sino hacerlo parte de nuestra vida

 

Imagen de portada: Permanent Vacation, Jim Jarmusch (1980)