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Esto es lo que le sucede a tu cerebro cuando dejas de hacer ejercicio (VIDEO)

Salud

Por: pijamasurf - 07/24/2018

Dejar de moverte puede hacer que deje de fluir sangre a tu cerebro y acelerar enfermedades neurodegenerativas

Un estudio que ha causado bastante revuelo en los últimos tiempos hace énfasis en la importancia de hacer ejercicio, particularmente para las personas de edad avanzada. Como se sabe, el ejercicio es especialmente relevante para la salud del cerebro. Uno de los beneficios del ejercicio es que mejora la circulación, lo cual provoca que se bombee regularmente sangre al cerebro a lo largo del día.

En la investigación mencionada se le pidió a corredores de entre 50 y 80 años de edad que, en la medida de lo posible, dejaran de moverse durante 10 días. Estas personas habían corrido por lo menos 4 horas a la semana durante más de 15 años. Aunque tres no lograron cumplir con el requerimiento -pues simplemente, su cuerpo les pedía moverse-, a través de imágenes electroencefalográficas se encontró que en tan sólo 10 días se había producido una pronunciada disminución del flujo sanguíneo al cerebro.

La siguiente imagen muestra dicha merma en hasta ocho regiones cerebrales:

 

 

Los científicos notaron que la disminución ocurre en ambos lados del hipocampo, área responsable de la formación de memoria y su procesamiento. Esto sugiere que mantenerse activo es una buena forma de evitar enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Oficialmente, se recomiendan 150 minutos de actividad aeróbica moderada y 75 de alta intensidad por semana. El siguiente video presenta esta información de manera sintética:

 

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Psicólogos usaron serie de David Lynch para provocar crisis existenciales (ESTUDIO)

Salud

Por: pijamasurf - 07/24/2018

Si necesitas pretextos para provocar tu angustia o tu ansiedad, al parecer el estilo cinematográfico de Lynch es una de las mejores opciones para lograrlo

Además de “complejo”, el cine de David Lynch tiene también fama de “raro”. Los dos calificativos son sin duda ambiguos, y quizá corren incluso el riesgo de parecer un tanto vacíos; sin embargo, en la medida en que se repiten, algún significado tienen que portar. ¿A qué se refiere alguien cuando valora de esa manera el trabajo de Lynch?

Una parte de esa respuesta podría estar en el uso que recientemente han comenzado a hacer psicólogos de la Universidad de British Columbia (Canadá) de una serie tal vez poco conocida del director pero dotada, como cualquier otra pieza, de su estilo característico.

El trabajo en cuestión es Rabbits, una serie que en cierto modo busca parodiar las sitcoms típicamente estadounidenses pero, a la manera de Lynch, lleva esa intención hasta límites más bien perturbadores. A cuadro vemos a una familia cliché de “conejos” antropomorfizados: madre e ¿hija?, quienes sostienen interacciones domésticas corrientes pero absurdas, ligadas por diálogos incoherentes o desfasados en su lógica temporal. Al fondo, una música siniestra se alterna con el ruido sutil pero identificable de una tormenta y, de vez en cuando, con los sonidos grabados de un público inexistente que aplaude o ríe ante situaciones y frases más bien insulsas. Por último, la habitación donde la familia se encuentra está sumida en un claroscuro también inquietante, tan normal que llega a sentirse opresivo.

Lynch filmó originalmente los episodios de Rabbits en el 2002, en parte como resultado de sus exploraciones con los medios digitales de grabación. Más tarde, decidió incorporar la serie a la narrativa de su cinta Inland Empire, que se estrenó en el 2006.

Ahora, con toda su carga ominosa, los citados psicólogos de la Universidad de British Columbia están recurriendo a Rabbits para inducir “crisis existenciales” en voluntarios de un experimento que, entre otros propósitos, buscó indagar sobre el efecto de ciertos medicamentos analgésicos en el tratamiento de síntomas asociados con estados mentales como la angustia o la ansiedad.

En el experimento, se pidió a dos grupos de personas que realizaran dos tareas: la primera, escribir en una hoja de papel todo lo que creyeran que pasaría con su cuerpo después de morir; la segunda, que vieran uno de los episodios de Rabbits. A un grupo se le dio una dosis de analgésicos con el ingrediente activo conocido como acetaminofeno y al otro grupo se le dejó hacer sin ningún tipo de sustancia suplementaria.

Al realizar algunas mediciones, el equipo dirigido por Daniel Randles encontró que si bien los integrantes de ambos grupos se mostraron poco cómodos al realizar las tareas pedidas, aquellos que recibieron la dosis de analgésico estuvieron menos afectados por la experiencia. Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista especializada Psychological Science.

Por supuesto, el estudio no significa que ante un estado mental poco agradable, la solución sea tomar un analgésico. Antes que correr a la farmacia, quizá baste con considerar la sencilla operación de pausar la película que te llevó a esa circunstancia. 

 

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