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En su nuevo documental, Werner Herzog explora los efectos de la tecnología y descubre la posibilidad de un "Tinder telepático"

El nuevo documental del incansable Werner Herzog, Lo and Behold: Reveries of the Connected World, trata sobre el Internet, la inteligencia artificial y en general sobre cómo la tecnología nos aliena. En relación con esto, Herzog había dicho: "aquellos que pasan demasiado tiempo en línea pierden el mundo".

Según cuenta The Guardian, una de las escenas muestra una máquina de resonancia magnética que puede básicamente leer los pensamientos de una persona sin importar el idioma en el que piensa. Los patrones de actividad cerebral eléctrica que escanea son cotejados con mapas de conceptos específicos. Esto permite saber, de manera un poco grosera aún, lo que una persona piensa --claro que se necesita estar conectado a un aparato.

Lo interesante es que estos aparatos cada vez son más precisos y cada vez más pequeños, por lo cual no es del todo lejano que puedan convertirse en gadgets de uso masivo. Próximamente nuestros smartphones podrán tener algo similar a unos audífonos que monitoreen nuestra actividad cerebral. Y si alguien nos convence de que nuestra vida será major si los utilizamos todo el tiempo y nos mantenemos conectados a Internet, pues ya tenemos la base de una red social telepática. Recordemos que la gran apuesta de Mark Zuckerberg al comprar una compañía como Oculus Rift, en su propias palabras, es crear un Facebook telepático, donde las personas puedan sentir virtualmente lo que sus amigos están sintiendo o pensando...

En el documental, al ver esta tecnología Herzog plantea una intrigante cuestión al neurocientífico Marcel Just: "¿Podrías detectar a una mujer con la que acabas de cruzar una mirada y la cual está apunto de enamorarse de ti?". A lo que Just contesta: "Esa sería la killer app". El insuperable tecnorapport: la privacidad abolida en función del posible encuentro amoroso fortuito. 

The Guardian concluye que "el prospecto de un Tinder telepático, en el que nuestros pensamientos no editados se estuvieran transmitiendo a nuestros posibles pretendientes es completamente aterrador y no muy lejano". 

Habrá que ver, pero lo que parece seguro es que si un Tinder telepático es bueno para el mercado, seguramente lo tendremos y nos convencerán que es lo mejor para nosotros: nuestros pensamientos desnudos serán lo que nos lleve a la cama --no sin antes abonar un par de dólares o alguna cantidad similar en datos para seguir alimentando a la inteligencia artificial en ciernes que vive de tu información como si fuera una mágica y algorítmica ubre. 

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Google está por lanzar al mercado a Danielle, chat bot inteligente que permitirá que transfieras ciertas actividades a una entidad algorítmica

El director de ingeniería de Google y gurú del transhumanismo, Ray Kurzweil, ha avisado que la compañía de Mountain View está por lanzar un nuevo chat bot llamado Danielle, que se acerca ya a simular inteligencia de manera convincente.

Estos amigos imaginarios digitales podrán realizar todo tipo de actividades reemplazándonos en línea o también reconfortarnos a la manera de Her, la inquietante película de Spike Jonze. Según explicó Kurzweil, podremos interactuar con los bots vía texto y voz y su inteligencia artificial utilizará la data con la que los alimentamos para aprender cómo somos y actuar en concordancia con nuestro life stream de data, incluso llegando a conocernos mejor de lo que nosotros nos conocemos. Así podrán predecir nuestro comportamiento y cumplir funciones vicarias. Por supuesto, la data con la que se alimentarán estos bots se servirá de la enorme cantidad de información e "inteligencia" que Google ha recopilado con nuestras búsquedas, nuestro correo electrónico y demás servicios.

Kurzweil aclaró, sin embargo, que estos bots aún no están cerca de superar la prueba de Turing y poder sostener conversaciones como las que podríamos tener con otro ser humano, aunque "Las conversaciones serán interesantes. Lo significativo depende del sujeto que lo percibe", dijo Kurzweil.

El también inventor y creador de la hipótesis de la singularidad --el punto crítico de aceleración tecnológica en el que el ser humano supuestamente logrará la inmortalidad fusionándose con las máquinas-- dijo que será hasta 2029 cuando estos bots logren propiamente la inteligencia artificial con la que serán "indistinguibles de la inteligencia humana". Para hacer esto realidad Google está invirtiendo grandes cantidades de dinero, comprando compañías de robots y apostando seriamente por la inteligencia artificial.