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En la Ciudad de México, desperdiciar agua durante el Sábado de Gloria puede derivar en multas de hasta 35 mil pesos e incluso arrestos administrativos.

Hace años era muy común que en el día sábado de la Semana Santa, mejor conocido como Sábado de Gloria, las personas –incluidos niñas y niños– salieran a las calles a arrojar cubetas y globos con agua, mangueras o incluso tinas. 

Sin embargo, esta práctica ha ido –afortunadamente– cada vez más en desuso debido a la falta de agua en muchas colonias, municipios, estados y en el país en general. La crisis ha generado mayor conciencia sobre el uso responsable del agua, lo que ha llevado a las autoridades a reforzar medidas para evitar su desperdicio.

En este contexto, el gobierno de la Ciudad de México reiteró que arrojar agua durante el Sábado de Gloria puede derivar en sanciones económicas importantes, como parte de las disposiciones vigentes para proteger este recurso.

De acuerdo con la Ley de Cultura Cívica de la capital, desperdiciar agua puede implicar multas que van de los 11 mil a más de 35 mil pesos. En el caso de establecimientos comerciales, las sanciones pueden alcanzar hasta los 300 mil pesos.

Además de la sanción económica, las autoridades también pueden imponer arrestos de entre 20 y 36 horas a quienes incumplan con la normativa.

¿Por qué la gente se moja en Sábado de Gloria?

Durante siglos, en distintas comunidades católicas se evitaba el baño en Semana Santa como señal de duelo por la muerte de Jesucristo. Al concluir este periodo, el Sábado de Gloria se convertía en un momento simbólico de limpieza y renovación personal.

Al pasar los años, la idea de purificarse se trasladó al espacio público y en algunas regiones, las celebraciones religiosas incluían rituales con agua, especialmente en ceremonias colectivas donde se realizaban bautizos. Debido a la necesidad de atender a numerosos fieles la práctica llevó a llevó a simplificar estos actos mediante el rociado de agua.

Ya en épocas más recientes, el sentido religioso se fue diluyendo y la tradición evolucionó hacia una dinámica lúdica, principalmente entre jóvenes y menores de edad. Mojar a otras personas se convirtió en una forma de celebración popular, desligada en muchos casos de su significado original.

No obstante, la escasez de agua en diversas alcaldías de la Ciudad de México ha obligado a replantear este tipo de prácticas. 

Si quieres jugar con el agua date un regaderazo, ve a un balneario o visita alguna de las muchas playas que tiene México, ¡pero no la desperdicies! 


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Imagen de portada: Getty Images