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Datos de la misión NISAR muestran que el hundimiento del suelo en la Ciudad de México continúa en distintas zonas debido a la extracción de agua subterránea y la composición del terreno, con implicaciones a largo plazo para la infraestructura y el entorno urbano.

La NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacial, por sus siglas en inglés) informó que el suelo de la Ciudad de México continúa hundiéndose en distintas zonas, con registros de hasta dos centímetros por año, de acuerdo con datos satelitales recientes. 

Un análisis basado en la misión NISAR muestra un mapa del comportamiento de la Gran Tenochtitlan. Este proyecto, desarrollado en conjunto con la agencia espacial india ISRO, utiliza radar de apertura sintética para detectar variaciones milimétricas en la superficie terrestre. Los datos corresponden a los primeros meses de operación del satélite, lanzado en julio de 2025.

Las áreas marcadas en azul oscuro indican regiones donde el descenso del terreno es más pronunciado, con registros superiores a dos centímetros en periodos cortos de medición. Mientras que los tonos amarillos y rojos corresponden a interferencias o ruido residual que se espera disminuir conforme el sistema refine sus registros.

 

¿Por qué se hunde la Ciudad de México?

El fenómeno del hundimiento de la capital mexicana está relacionado principalmente con la extracción de agua subterránea y con las características del suelo del Valle de México. La ciudad fue construida sobre sedimentos de antiguos cuerpos lacustres, lo que favorece la compactación del terreno cuando disminuye el nivel de los acuíferos. 

Si se mantiene un ritmo constante de hundimiento de dos centímetros por mes, en un periodo de cuatro años el descenso acumulado alcanzaría los casi 100 metros. Esta cifra equivale aproximadamente a la altura de la Torre Latinoamericana. La cifra, aunque alarmante, presenta una estimación que dista mucho de los hechos con los que se ha desenvuelto la CDMX, como que el Palacio de Bellas Artes ubicado en el corazón capitalino solo ha registrado un nivel de hundimiento de cuatro metros desde su construcción en 1904, es decir, un promedio de tres centímetros anuales. 

El mapa también permite ubicar referencias geográficas relevantes. Al noreste se distingue el lago Nabor Carrillo, un cuerpo artificial construido sobre lo que fue el lago de Texcoco. Al sur aparece el humedal de Lago de Chalco, una zona con antecedentes agrícolas que forma parte del sistema lacustre histórico de la región. Estos espacios conservan características ambientales que remiten al pasado hidrológico del Valle de México.

Un punto que es visible y muy icónico, es el Ángel de la Independencia. Debido al descenso gradual del suelo, su base ha sido modificada con la adición de escalones a lo largo del tiempo, como medida para mantener su nivel respecto a la vialidad.

El monitoreo de estos cambios forma parte de un programa global de observación terrestre que busca medir desplazamientos del suelo, variaciones en ecosistemas y otros procesos geológicos. La información generada permite evaluar riesgos asociados a infraestructura, inundaciones y planeación urbana.


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