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¿Qué ocurre en tu cerebro durante un ataque de pánico?

Por: pijamasurf - 04/26/2016

El cuadro de síntomas durante un ataque de pánico es detonado por dinámicas que ocurren en una región específica del cerebro

Hasta hace unos cuantos años el término "ataque de pánico" era bastante inusual y pocas veces lo escuchábamos referido en una conversación. De pronto, de la mano del estrés epidémico y la creciente ansiedad de las sociedades contemporáneas, esta condición pareció masificarse hasta tornarse algo bastante común. Sin embargo, su actual popularidad no matiza lo infernal de las sensaciones que la caracterizan.  

De acuerdo con el National Institute of Mental Health de Estados Unidos los ataques de pánico son episodios en los que se presentan altos grados de ansiedad o miedo, con síntomas como taquicardia, sudoración, dificultad para respirar o incluso asfixia. La sintomatología genera a su vez cuadros de angustia y confusión que sumergen a quien los padece en una tajante pesadilla. 

Científicos que se han dedicado a estudiar la naturaleza de los ataques de pánico han detectado el origen de este fenómeno. Según un artículo del New York Times, estos episodios se generan cuando los transmisores químicos del cerebro que se encargan de procesar las emociones no funcionan adecuadamente. De algún modo, durante el ataque de pánico tanto el sistema nervioso como el cerebro son los responsables de desatar los síntomas. Es decir, no se trata de un cuadro físico como tal, pero tampoco puramente mental, sino que se manifiesta en un plano neuronal. 

De acuerdo con un estudio realizado en la University of Central London, durante un ataque de pánico se acelera una región del cerebro en la que se procesan el miedo y el dolor. Y como advierte el autor de dicha investigación (por cierto, publicada en Scientific American), Dean Mobbs: "cuando nuestros mecanismos de defensa funcionan incorrectamente, esto puede provocar una exageración desmedida de la amenaza, lo cual provoca una gran ansiedad y, en casos extremos, pánico".

Tan sólo en EEUU se registran anualmente más de 6 millones de episodios de ataques de pánico. Por esta razón resulta importante familiarizarnos con la naturaleza de dicho fenómeno para, así, poder lidiar con él. A fin de cuentas se trata de un incentivo más para el autoconocimiento (como especie humana), con el fin de vivir mejor.  

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La solución al cambio climático está en tu plato

Por: pijamasurf - 04/26/2016

Si todos entendiéramos esto e hiciéramos cambios en nuestra alimentación a escala global los efectos del cambio climático podrían disminuir en un 50% para el año 2050

Puede que sea incómodo admitirlo y muchos desearían que fuera falso, pero aunque no parezca ser un tema adecuado para una cena familiar, la realidad es que la industria creada para satisfacer nuestro apetito por la carne tiene devastadoras consecuencias para el ambiente. Durante los últimos 10 años poco a poco han salido a la luz datos de cómo nuestros hábitos carnívoros tienen un efecto muy significativo en el cambio climático. Un estudio reciente descubrió que si hiciéramos una transición global hacia dietas con bajos consumos de carne, para el año 2050 podría mitigarse el cambio climático hasta en un 50%. Además esta información ha sido llevada al público a través de documentales como Cowspiracy y Meat the truth que exhiben cómo la industria ganadera está relacionada con el efecto invernadero. Entonces, ¿por qué no está habiendo un cambio global en este sentido?

La cuestión es que a pesar de la abundante evidencia sobre el tema, la idea de consumir menos carne (o dejarla por completo) enfrenta mucha resistencia entre las personas. Una encuesta probó que las personas preferían instalar paneles solares, ahorrar energía y utilizar menos el auto que realizar cambios alimenticios como comer orgánico, comer local o comer menos carne. Quizá se trate de un problema de percepción, ya que sacrificar algo que se considera como un placer resulta definitivamente menos deseable que comprar tecnologías alternativas de energía. Pero, por otro lado, darnos cuenta de que consumir menos productos carnívoros podría tener un gran impacto positivo en el ambiente puede ser una fuente de empoderamiento, pues nos lleva de ser víctimas de un fenómeno global aparentemente más allá de nuestras manos a convertirnos en personas capaces de hacer algo por el planeta al cambiar lo que ponemos en nuestros platos y bocas.  

Finalmente, crear iniciativas que apoyen este tipo de cambios en nuestro estilo de vida es una manera de crear un impacto positivo en dos de los grandes problemas que enfrentamos actualmente como humanidad: el cambio climático y los problemas de salud derivados de la obesidad. De acuerdo con el reporte "Cambiando el clima, cambiando dietas”, realizado por la Chatman House, “las personas en los países industrializados consumen en promedio el doble de carne considerado sano”. Puede ser que al principio resulte desconcertante intentar armar un menú sin utilizar carne, pero esto puede llevarnos a explorar un crisol de posibilidades culinarias. Los expertos auguran el posible surgimiento de una tendencia alimenticia “flexitariana” que permita ir y venir entre el vegetarianismo y un consumo ocasional de carne, lo cual sería una forma más equilibrada de relacionarnos tanto con la comida como con el planeta.