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4'33" de John Cage interpretada notablemente en un refrigerador (VIDEO)

Por: pijamasurf - 02/10/2016

Un ejercicio que lleva nuestra atención a los orígenes de la pieza más conocida de John Cage

En la historia de la música, 4’33” de John Cage tiene un lugar legendario, curiosamente, no tanto por sus cualidades musicales sino más bien por otras en torno a su creación y su irrupción como pieza creativa.

En términos generales, sabemos que la pieza se inscribe en las exploraciones que Cage hizo de las ideas de silencio dentro de la música y lo absoluto como dimensión espiritual, además de que abreva de su acercamiento al budismo zen. Sin embargo, más que una respuesta a esas interrogantes, 4’33” es otra pregunta, o eso intenta ser, la pregunta que relaciona a todas las respuesta posibles y que subyace a éstas.

Por eso, porque en cierta forma 4’33” es una genialidad y porque hay quienes nunca nos cansaremos de ver sus muchas interpretaciones, compartimos ahora esta grabación de la pieza ejecutada con un instrumento más bien inesperado y poco convencional: un frigorífico, a cargo de Egnekn Montgomery. Montgomery es un artista sonoro que reside en Nueva York y que desde finales de los 80 destacó en este ámbito.

Aconsejamos iniciar la reproducción del video, quizá ponerlo en pantalla completa y, durante los 4 minutos y medio que dura la ejecución, intentar poner toda tu atención en lo que sucede. Y si es necesario, recomendamos recordar el dicho de Cage:

Si algo te parece aburrido después de 2 minutos, inténtalo por 4. Si todavía es aburrido, que sean 8. Después 16. Después 32. Eventualmente uno descubre que no es tan aburrido, después de todo.

 

También en Pijama Surf: 100 años de John Cage: explorador lúdico de lo absoluto

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El Internet aumenta la brecha entre países ricos y pobres

Por: pijamasurf - 02/10/2016

El acceso a la tecnología abre nuevas oportunidades pero agudiza viejos problemas, especialmente en países en desarrollo

Un reporte del Banco Mundial desalienta el tecnooptimismo generalmente asociado al Internet como herramienta civilizatoria; se trata de una revisión del impacto que tienen las nuevas tecnologías (con especial énfasis en el uso y acceso a Internet y redes sociales) en países pobres y en vías de desarrollo.

El reporte está basado en lo que llaman “dividendos digitales” (si vemos el Internet como una inversión de los países en su propio desarrollo, ¿qué obtenemos?), los cuales se resumen en crecimiento económico para el país y acceso a la educación, especialmente de los más jóvenes.

El problema está en que los dividendos digitales no se reparten equitativamente entre las poblaciones vulnerables de los países en desarrollo, lo cual, a la larga, agudizará la brecha entre ricos y pobres.

A pesar de esfuerzos de compañías como Google y Facebook que han tratado de innovar en cuanto a opciones de cobertura global de Internet, garantizar el acceso a las herramientas digitales, al menos en los jóvenes, genera nuevas disputas y nuevos problemas de reparto de recursos.

brechadigital

Un ejemplo de esta desigualdad podemos verlo a gran escala en países en vías de desarrollo: mientras los países ricos pueden invertir en la educación de los niños incluyendo temas de gran auge económico, como la programación y la robótica (lo que a la larga producirá un proletariado digital con precariedades particulares), la brecha entre este tipo de educación y la que tienen muchos niños en las sierras de México o en las favelas de Brasil conduce a una especie de subordinación tecnológica con respecto a países más desarrollados y con mayor infraestructura digital. Eso sin olvidar lo que podríamos llamar problemas de primer mundo del Internet: la saturación informativa, la sobreexposición a la chatarra consumida y vuelta a consumir de las redes sociales y la participación en un mercado de consumibles abastecidos periódicamente por la industria informática (o síndrome "¿cuándo sale el nuevo iPhone?").

Aunque pudiera parecer que la alarma del Banco Mundial va dirigida a arruinar la fiesta de los nerds de Silicon Valley que tratan de salvar el mundo (y que parece dejar de lado el involucramiento de los gobiernos en los rezagos educativos previos a la “era de la información”), es conveniente recordarnos que el Internet sigue siendo lo que fue al principio: una herramienta, y que el acceso a las herramientas de cada época de desarrollo tecnológico (desde el fuego hasta el bronce) trae consigo nuevos repartos en el esquema de poder, que en nuestros días se juega en una arena global.