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Alquimia erótica y sexualidad divina en el misterioso papiro de Turín

Por: Edmée García - 07/21/2015

Aún en la actualidad este objeto es motivo de discusiones entre los egiptólogos, quienes se preguntan qué es lo que realmente representaba este papiro erótico
Papiro de Turín (Imagen: Museo Egizio)
Papiro de Turín (Imagen: Museo Egizio)
La creación del mundo, no sucedió de una vez
 y para siempre, sino que sucede todos los días.
Samuel Beckett

Cerca del valle de los reyes y las reinas en Egipto, en un poblado llamado Deir el-Medina, situado en el actual Luxor, fue encontrado un frágil papiro en una vasija. Su contenido causó revuelo y controversia. Fue adquirido por Benardino Drovetti, cónsul francés, abogado, explorador y coleccionista que obtuvo la mayoría de sus piezas a través de saqueadores de tumbas. El contenido del papiro fue considerado obsceno y durante la época victoriana su existencia se mantuvo oculta de los ojos del público. Actualmente se encuentra en el Museo Egizio de Turín.

El papiro 55001 o Papiro de Turín  se compone de dos partes. La primera muestra animales realizando tareas humanas, como tocando un arpa o la flauta; la segunda parte consta de 12 escenas de sexo tanto explícito como diverso. Aún en la actualidad este objeto es motivo de discusiones entre los egiptólogos, quienes se preguntan qué es lo que realmente representaba este papiro erótico.

Hay quienes creen que es un registro de la vida de los dioses. El doctor Richard Parkinson, curador de exposiciones de Egipto y Sudán para el Museo Británico, afirma que “de alguna manera, los egipcios eran muy diferentes a nosotros. Ellos son muy discretos sobre la actividad sexual humana, pero cuando se trata de los dioses, la iconografía, para nosotros, parece ser simplemente pornográfica”.

El sexo para los antiguos egipcios tenía un papel crucial. Existen grabados que muestran a sus dioses realizando actos sexuales para crear al mundo, además de imágenes cuyo simbolismo es una codificación de temas eróticos, las cuales eran grabadas en las paredes de las tumbas. Estos sitios de reposo simbolizaban portales a la vida después de la muerte, al renacimiento. Definitivamente una condición para el surgimiento de esa nueva vida es que tuviera lugar la actividad sexual necesaria para la concepción de un nuevo ser: el sexo era el lugar de encuentro de la dualidad entre la vida y la muerte.

Además, este ciclo de muerte, sexo, concepción y renacimiento tenía una gran importancia pues estaba profundamente relacionado con la fertilidad. Por esta razón hay quienes se preguntaron si el pergamino en realidad representaba un ritual de alquimia sexual: quizá el pergamino sería la respuesta para las parejas que tenían dificultades para concebir un hijo, pues se sabe que los rituales alrededor de la procreación tenían un lugar dentro del panteón egipcio a través del dios Bes, quien era el cuidador de los niños y guardaba a las mujeres embarazadas durante el parto.

El pergamino contiene algunas notas al margen que resultan ser los candentes diálogos entre las parejas de las viñetas: “Ven tras de mí con tu amor, ¡Oh Sol! Has encontrado mi corazón…”. El papiro podría ser la simple representación de un burdel en Tebas. Las flores de loto que se encuentran sobre las cabezas de los personajes de estas viñetas eróticas indican que podrían estar bajo la influencia del narcótico que puede obtenerse de esa flor. Finalmente hay quienes prefieren dejar el misticismo de lado y sostienen que el pergamino erótico de Turín simplemente es el equivalente a una revista erótica del antiguo Egipto, en cuyo caso pudo ser comisionada a artistas por alguien de estatus elevado, pues la fina ejecución de los dibujos testifica que fue realizado por manos hábiles.

 

Twitter de la autora: @diosaloca

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Economía del compartir, no del poseer: ¿hemos entrado a la era del postcapitalismo?

Por: pijamasurf - 07/21/2015

"La información es abundante. Los bienes de la información son reproducibles gratuitamente. Una vez que algo existe, puede ser copiado/pegado infinitamente"

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Una de las tácticas más aguzadas del capitalismo ha sido la de convencernos de su conveniencia como el mejor de los sistemas económicos disponibles, así como convencernos de que un mundo sin él sería simplemente impensable. Sin embargo, el capitalismo y las doctrinas económicas y políticas derivadas no dependen de la fe, sino de su capacidad de resiliencia frente a nuevos modelos. Pero no hablamos de socialismo o comunismo, palabras que evocan visiones de gulags y Guerra Fría: hablamos de jardines comunitarios, de escuelas gratuitas, de Creative Commons y de la cultura del compartir: hablamos de la utopía desde lo concreto.

El economista Paul Mason ha escrito una provocadora pieza en The Guardian titulada triunfalmente "The end of capitalism has begun" ("El fin del capitalismo ha comenzado"); el texto es interesante no solo desde una perspectiva económica, sino también histórica: el rol de la máquina en la era moderna había sido el de aumentar la producción y reducir la cantidad de trabajo humano en esta, pero en la actual era de la información, el papel de la máquina ha sido el de reducir la frontera entre ocio y trabajo; la automatización en grandes sectores de la industria, por ejemplo, no es viable todavía porque millones de empleos se perderían, pero los jóvenes aceptan salarios ínfimos sin prestación social alguna solamente para pagar el costo de su smartphone. Las contradicciones del actual sistema nunca fueron más claras que después de la crisis financiera de 2008, cuando la brecha entre ricos y pobres se agrandó una vez más: los rescates financieros que hacen colapsar la economía y la "unidad" europea son testigos de ello también. Pero no todo en este panorama es desolador.

Para Mason, los últimos 25 años han sido cruciales para marcar los cambios que permiten identificar "sectores postcapitalistas" de producción que superan las barreras nacionales de la geografía política. La sobredisponibilidad de la información hace difícil que el mercado pueda procesarla; desde el punto de vista económico, Mason nos recuerda que cualquier mercado está basado en la escasez, y la información es abundante. El sistema se defiende formando monopolios a escala global que buscan seguir tratando a la información como propiedad privada, ya sea en la academia o en las industrias privadas. La privatización es la desesperación de un sistema que piensa en "mío" en lugar de "nuestro" frente "a la necesidad más básica de la humanidad, la cual es usar las ideas gratuitamente".

Un gran ejemplo de esto es Wikipedia: "el mayor producto de información en el mundo", una plataforma hecha por voluntarios (aunque cada tanto te bombardeen con banners recordándote que los voluntarios también comen), que volvió irrelevante el negocio de las enciclopedias en pocos años, y que le cuesta 3 mil millones de dólares al año a la industria de la publicidad en pérdidas. "Nuevas formas de propiedad, nuevas formas de préstamo, nuevos contratos legales: toda una nueva subcultura de negocios ha emergido en los últimos 10 años, que los medios han etiquetado como 'la economía del compartir' (sharing economy)".

La economía del compartir es una economía de la generosidad: se trata de un cambio en el paradigma corporativo y de negocios que busca repartir más que acaparar, y según Mason, puede convertirse en un verdadero contrapeso al capitalismo salvaje de la pura ganancia "si estos proyectos de micronivel son nutridos, promovidos y protegidos en lo que hacen los gobiernos".

Pero copiar y pegar un modelo económico no hará que el anterior palidezca y muera tan fácilmente. El mundo sigue funcionando de la misma forma: si necesitas un préstamo probablemente acudas a un banco y no a una cooperativa regional; si quieres estudiar a Shakespeare entrarás en una universidad que certificará tu conocimiento, pero tanto los bancos como las universidades son sistemas de administración de deudas económicas y simbólicas que se saldan únicamente a través del trabajo semiesclavizado. Lo que la era de la información puede enseñarnos en un sentido económico es que las ideas sobre el mundo en serio tienen impacto en las relaciones de la gente: una economía basada en la generosidad en lugar de la precariedad funcionaría como un contrapeso, primero, y luego como una alternativa viable y democrática al capitalismo actual. Como nos recuerda Mason:

La información es abundante. Los bienes de la información son reproducibles gratuitamente. Una vez que algo existe, puede ser copiado/pegado infinitamente. Un track de música o una base de datos gigantesca utilizada para construir un avión tienen costos de producción; pero sus costos de reproducción tienden a cero. Por lo tanto, si el mecanismo normal de precio del capitalismo perdura en el tiempo, su precio tenderá a cero también.