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¿La revancha de Quetzalcóatl? Mexicanos abandonan E.U. y se llevan su dinero

Por: ps mexico - 11/18/2013

En los últimos diez años las remesas de E.U. a México han disminuido por la crisis económica, esto ha provocado que muchos mexicanos vuelvan a su país ante un panorama ligeramente prometedor. ¿Finalmente los gringos valorarán el trabajo de los mexicanos?

quetSegún estudios del Pew Research Center, prestigiado centro de investigación, las remesas que inmigrantes en Estados Unidos envían a México, han disminuido notablemente (aunque no ocurre lo mismo con las del resto de latinos en este país). Para darnos una idea, en el 2003 las remesas mexicanas significaron más ingresos para el país que aquellos derivados del sector turístico o de la tan presumida y cuestionable inversión extranjera. Lo anterior evidentemente representa un fracaso para el gobierno mexicano, pues esto evidenció que son los mismos paisanos en el extranjero, los que mantienen funcional la economía mexicana.

Sin embargo, desde la crisis financiera de Estados Unidos del 2008, que por cierto fue ocasionada por los abusos de ciertos bancos y sectores financieros, algunos ámbitos, como el de la construcción, principalmente, se vieron afectados, lo que perjudicó directamente a los trabajadores inmigrantes que suelen contribuir en esta rama productiva, muchos de ellos mexicanos. Esto repercutió negativamente en las remesas enviadas a México; tanto que, según Pew, entre 2006 y 2013 los envíos de estos recursos cayeron de casi 30 mil millones de dólares a un poco más de veinte mil.

Aunque pareciera lógico que ante la falta de empleo en E.U  los mexicanos regresen a su país, para el migrante, quien ya ha recorrido un arduo camino para estar ahí, esa posibilidad es poco viable, ya que de cualquier manera en su país no habría oportunidades. Sin embargo, aunado a que también es cada vez más difícil cruzar la frontera hacia Estados Unidos (lo cual generalmente no representa un impedimento para quien quiere buscar otra vida), ha disminuido la migración al llamado 'vecino del norte'. Lo anterior se debe no solo a factores como los anteriores, sino también a que México presenta un panorama quizá atractivo frente a la difícil realidad norteamericana: en el 2000, la cifra de migración hacia Estados Unidos alcanzó un importante tope de 770 mil migrantes; para 2010, esta cifra había caído a 140 mil, una descenso impresionante del 81.82%, según cifras de Pew Research.

Por primera vez después de muchos años, se cree que la migración de Estados Unidos hacia México es mayor que la de este último hacia el norte. Lo interesante del actual fenómeno es que las cifras revelan que las remeses del país norteamericano hacia Latinoamérica en general se han recuperado después de la crisis del 2008, excepto en el caso mexicano, donde estas han continuado a la baja.

Si las deportaciones de latinoamericanos son generalizadas, y los sectores más golpeados por la crisis, como el de la construcción, contratan entre sus trabajadores a latinos en general, ¿por qué las remesas mexicanas siguen sin recuperarse? ¿Será que los mexicanos están decidiendo volver a casa, porque presenta un escenario más atractivo para su situación que en E.U.? ¿Qué implicaría para E.U. el abandono de mexicanos de su país? El tiempo lo dirá, y quizá en esta ocasión serán ellos los que valoren la contribución que hacían los paisanos mexicanos para su economía y, por qué no, para la riqueza del entorno social.

 

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El fracaso de la guerra contra las drogas y las alternativas para despenalizar su consumo en el mundo

Por: pijamasurf - 11/18/2013

Algunos líderes del mundo, al igual que ciertas legislaciones de E.U., ya han comenzado a despenalizar la portación y consumo de pequeñas cantidades de drogas. ¿La tendencia crecerá o la violencia seguirá recrudeciéndose?

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Las drogas, lo sabemos desde hace tiempo como una verdad incómoda, han ganado la guerra contra las drogas. Entre desplazados, asesinados y afectados directa o indirectamente por la política mundial de criminalizar el consumo de drogas, 230 millones de personas en el mundo consumían alguna sustancia ilegal en el mundo. Frente a este panorama, documentales como Breaking the Taboo y trabajos periodísticos como los presentados por la televisora Al Jazeera llaman con urgencia a considerar nuevos enfoques para lidiar socialmente con la producción, almacenamiento, venta y consumo de drogas.

Figuras como el anterior secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, y el anterior presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, entre otros ex mandatarios como César Gaviria de Colombia, integran una Comisión Global de Políticas sobre Drogas que se encarga de presentar la aterradora evaluación de lo que ha sido la sanguinaria política de "lucha contra las drogas", iniciada por el corrupto Richard Nixon a principios de los '70 y adoptada como modelo a seguir por países como México, Ecuador y Chile, como el único enfoque de estado frente al problema.

En una editorial de la mencionada Comisión Global, leemos:

Llamamos a los gobiernos a adoptar maneras más humanas y efectivas de controlar y regular las drogas. Recomendamos que la criminalización del uso de las drogas sea reemplazada por un enfoque de salud pública. También apelamos a los países a probar cuidadosamente modelos de regulación legal como un medio para minar el poder del crimen organizado, que se beneficia del tráfico ilícito de drogas.

Y es que además de los altos costos sociales y de salud que esta guerra acarrea (y que en México ha provocado un ambiente de violencia e inseguridad que los medios de comunicación se han hartado de cubrir durante los últimos 12 años), tal vez los gobernantes presten atención a nuevos enfoques si se plantean desde el costo económico de mantener la guerra: se calcula que desde 1971, cuando Nixon presenta la criminalización de las drogas como solución a un conflicto social más amplio, más de un trillón de dólares se han gastado ($1,000,000,000,000), una cantidad difícil de conceptualizar si pensamos que cada año, a nivel global, esta guerra cuesta $100 mil millones de dólares. El ex mandatario mexicano, Vicente Fox, un empresario disfrazado de político, es una prueba inesperada de que el capitalismo también es parte del ADN de la criminalización: transformar un problema social en negocio, un negocio que tal vez sea una mejor alternativa al enfoque militar de los últimos 40 años.

Tal vez sea más fácil hacernos una idea del alto costo económico de esta estrategia si pensamos que el mercado de las drogas gana cada año lo que los gobiernos del mundo han gastado en cuatro décadas en combatirla.

Algunas propuestas de descriminalización tan extremas como las de Portugal son presentadas como pioneras en documentales como Breaking The Taboo para buscar nuevas soluciones a viejos problemas. En aquel país se descriminalizó el uso de drogas hace doce años, y tener una pequeña cantidad de drogas es equivalente, a nivel de responsabilidad jurídica, a la multa por estacionarse en un lugar prohibido.

En Chile, Ecuador y Colombia, poseer drogas ya no es un crimen, y Uruguay analiza una nueva legislación donde el gobierno producirá y venderá marihuana. ¿Es posible que estos acercamientos acaben con el crimen organizado, al menos con la parte de él que se alimenta de los beneficios de la política de prohibición (como los gángsters de Chicago cuando el alcohol era ilegal)? Puede ser que no, pero es preciso plantearnos una estrategia nueva para lidiar con las drogas; el esquema tradicional, la lucha frontal y directa, es demasiado costosa en términos humanos y materiales, y a la larga, insostenible.