Sin coche y con boleto: así funciona el blindaje de la FIFA para llegar al estadio en el Mundial 2026
Sociedad
Por: Yael Zárate Quezada - 05/27/2026
Por: Yael Zárate Quezada - 05/27/2026
El evento de futbol más grande del mundo llegará a México en 2026, y con él, un protocolo de acceso a los estadios que cambiará radicalmente la forma en que los aficionados viven el camino al partido. La FIFA implementará en las tres sedes mexicanas —Estadio Azteca en la Ciudad de México, Estadio Guadalajara y Estadio Banorte en Monterrey— el denominado Operativo Última Milla, un sistema de control diseñado para garantizar el orden en los accesos, frenar la reventa de boletos y eliminar el comercio informal de los alrededores.
¿En qué consiste? En trazar un perímetro de aproximadamente 1.5 kilómetros alrededor de cada recinto donde los autos particulares simplemente no tienen cabida. Dentro de esa zona, solo transitan peatones con entrada digital vigente, personal acreditado y residentes que hayan sido censados con antelación. Los estacionamientos próximos a los estadios quedarán reservados de forma exclusiva para la logística oficial de la FIFA y sus patrocinadores.
Para llegar hasta esa frontera invisible, la organización pondrá en marcha servicios de transporte especialmente habilitados: en Guadalajara operará el programa Ride al Estadio, mientras que en el Estadio Azteca se ampliará la red de Ecobici, entre otras opciones. Desde esos puntos de conexión, los últimos kilómetros se recorrerán a pie, atravesando filtros escalonados donde la seguridad se mezcla con zonas de entretenimiento pensadas para hacer del trayecto una experiencia en sí misma.
La magnitud del evento explica la escala de las medidas. Solo en la Ciudad de México se prevé la llegada de cinco millones de turistas durante el torneo, una cifra que convierte la gestión de multitudes en una prioridad tan importante como el marcador dentro del campo.
Quien planee vivir el Mundial en las gradas tendrá que adaptarse a esta nueva lógica: primero el transporte colectivo, luego las piernas, siempre el boleto en mano. El auto se queda en casa.