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Boletos de final desde dos mil dólares, reventa con comisión del 15% para todos y los aficionados mexicanos pagando hasta 40 mil pesos por ver al Tri: el efecto de una decisión inédita de la FIFA

El Mundial de Norteamérica 2026 ya tiene un récord antes de que empiece el primer partido: es el evento cultural más caro en la historia del deporte. Las entradas más baratas para la fase de grupos arrancan en 82 dólares, en la categoría más económica, pero la realidad es que la mayoría ronda los 167 a 482 dólares. Las de la final, en su categoría más barata, superan los dos mil dólares, es decir, casi 40,000 pesos mexicanos. En el mercado de reventa, algunos asientos para la final en el MetLife Stadium, a las afueras de Nueva York, se ofrecen por más de nueve mil dólares y hay quien pide once millones. 

La FIFA cambió las reglas... a su favor

Por primera vez, la FIFA tomó el control directo de la venta de boletos y adoptó precios variables según la demanda, el mismo modelo que usan las aerolíneas: entre más gente quiere ir, más caro sale el boleto. Además, su propia plataforma de reventa cobra una comisión del 15% tanto al comprador como al vendedor. El resultado es que los boletos en Estados Unidos, Canadá y México cuestan más del doble que en Qatar 2022 y casi cuatro veces más que cuando Estados Unidos fue sede en 1994.

¿Y los mexicanos?

Los aficionados del Tri no se salvan. Ver los tres partidos de la fase de grupos en reventa ronda los dos mil dólares, más de 40,000 pesos, casi el equivalente a dos meses de salario mínimo en México. Si alguien quiere la experiencia completa con hospitalidad, los paquetes arrancan en 1,350 dólares por partido (unos 33,000 pesos) y escalan hasta 8,275 dólares (cerca de 140,000 pesos) por paquetes de varios juegos que incluyen asientos preferenciales, catering y bebidas. Para dimensionarlo: ese paquete tope de gama equivale a casi ocho meses de salario mínimo mensual en México.

Vale aclarar que algunos de estos paquetes de hospitalidad tampoco garantizan el boleto: se paga una cantidad para tener preferencia, y si no se concreta la entrada, se devuelve el dinero. Un detalle que no todo mundo lee en la letra chica.

¿Entonces qué hacemos?

Por ahora, las ciudades sede no están llenas. Cerca del 80% de los hoteles en sedes de Estados Unidos reportan reservaciones por debajo de lo esperado. Los precios en reventa bajaron más del 20% en semanas recientes, así que esperar podría valer la pena. También hay zonas de aficionados gratuitas en varias ciudades anfitrionas. Pero para muchos mexicanos, la decisión ya está tomada: este Mundial se verá desde el sillón o desde el bar de confianza, con una cerveza a precio razonable y la pantalla encendida. 


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Imagen de portada: DPL News