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«Los verdaderos capos de la droga en europa son holandeses, no mexicanos»: Arthur Debruyne

Libros

Por: Antonio Flores - 04/22/2026

«El narco mexicano en Europa», del escritor y periodista belga Arthur Debruyne, parte del descubrimiento del primer narcolaboratorio marítimo en Países Bajos para investigar las conexiones entre el crimen organizado en México y Europa

En mayo de 2019 en el Puerto de Moerdijk, al sur de Países Bajos, la policía neerlandesa descubrió el primer narcolaboratorio marítimo, que no sólo cimbró a uno de los países más relevantes de Europa, sino que al continente entero. En este operativo se descubrió que el navío de 30 metros de largo, tenía sofisticados mecanismos que incluían el hundimiento del barco a distancia, en caso de que este fuera descubierto. En esta operación se detuvieron a tres ciudadanos mexicanos, que fueron señalados de cocineros vinculados al Cártel de Sinaloa.

Esta es la premisa del nuevo libro El narco mexicano en Europa, del escritor y periodista belga Arthur Debruyne, que desde hace muchos años ha radicado en diversos países de América Latina incluyendo México, donde entre muchos otros temas, se ha sumergido en el peligroso entramado del crimen organizado y el narcotráfico del país. 

Para mí todo comenzó en el 2019, cuando vivía en México como corresponsal. En aquel año vi noticias de Países Bajos y Bélgica sobre hallazgos de laboratorios de metanfetamina, también conocida como cristal, y no sólo eso, sino que era de cocineros mexicanos en lugares muy turísticos y pueblitos pequeños. Conocía el tema del narcotráfico en México y por ello entendía la gravedad de este tema. Me preguntaba si eran enviados de cárteles de organizaciones criminales grandes o cuáles eran sus intenciones. Tal vez incursionar o dominar cierta parte del mercado europeo. Dijo el autor en entrevista para Entorno México.

Sobre este proceso de investigación, el periodista belga resaltó los cuidados que se deben tener cuando se trata de narcotráfico en México.

En Europa se conoce a México por el alto grado de violencia asociada a la delincuencia organizada. Hay zonas donde uno tiene que tomar precauciones, entonces me organicé con compañeros periodistas locales de Sinaloa y Michoacán entre otros; ellos me hacían citas con gente del mundo del narcotráfico y muchas veces estos encuentros tenían que ser cancelados o pospuestos porque de pronto había operativos de la Guardia Nacional u otros factores. 

Estuve en Culiacán varias veces, pero la última vez cuando ya había comenzado la guerra entre las facciones del Cartel de Sinaloa, vi que la ciudad había cambiado mucho. Mientras antes había una vida nocturna normal, hoy en día se ha reducido considerablemente, ya casi no ves gente en la calle de noche. Nosotros no salíamos del hotel en la noche… en México siempre hay que tomar muchas precauciones en ciertas zonas, y tengo la fortuna que escribo en neerlandés, entonces mi riesgo se reducía considerablemente, contra los periodistas mexicanos que escriben en español y son muy visibles.

Holandeses, los verdaderos dueños del negocio 

Mucho se especuló en medios nacionales e internacionales sobre que las organizaciones criminales mexicanas se habían logrado infiltrar en el mercado de consumidores de droga europeos, llegando a crear un nuevo imperio sólo que ahora en euros, se dijo que eran los capos mexicanos quienes mandaban en naciones como Países Bajos y Bélgica, sin embargo, Debruyne señala que no es precisamente así, incluso nos revela que los mexicanos en Europa fungen el papel de simples peones, porque los verdaderos dueños del negocio de tráfico de estupefacientes en esa región, son los mismos holandeses. 

Uno de los casos que investigué fue el del puerto de Moerdijk porque fui a la cárcel de Holanda para entrevistarlos, y luego de ser deportados a México, también los fui a ver a Culiacán. Son hermanos originarios de un pequeño rancho en Durango, dentro del Triángulo Dorado. A raíz de este caso fui descubriendo toda esta red de mexicanos traficantes en Europa. 

Aunque los mexicanos fueron detenidos allá, los verdaderos capos de la droga y los narcolaboratorios son holandeses, no mexicanos. Ellos tienen insumos, bodegas, equipos, rutas y droga producida. A los mexicanos se les paga por trabajar entre dos y tres semanas en cada laboratorio, luego se desmonta y en seguida todos se desaparecen hasta el nuevo llamado.

No es una historia de la llegada de las grandes organizaciones criminales a Europa, sino que es sobre una mano de obra importada y explotada, porque las condiciones casi siempre son insalubres, peligrosas, a veces los mexicanos se enferman por los gases tóxicos que se liberan durante el proceso, es un trabajo de alto riesgo. 

Asesinos que reciben penas menores a las de un intermediario del narco

Una de las revelaciones más interesantes de este libro editado en Penguin Random House, es el paraíso carcelario de Países Bajos, donde aún no existen castigos ejemplares para quienes son capturados en crímenes relacionados con el tráfico de drogas. Muchos criminales de Latinoamérica prefieren ser capturados en este país que en algún otro, no sólo por las reducidas penas, sino por las condiciones mismas de las cárceles.

Las condiciones carcelarias en Países Bajos son mejores que en México, no hay sobrepoblación en las cárceles y las penas no son tan severas. Pero cabe destacar el caso de un mexicano que sigue encarcelado allá, un hombre del municipio de Buenavista, en Tierra Caliente, que fue condenado a una pena de 15 años por actuar de intermediario entre narcos holandeses y cocineros mexicanos. El sólo conectaba gente y tenía una mini empresa de recursos humanos, eso, la justicia holandesa lo consideró como una organización criminal y por ello fueron más severos. Por citar un ejemplo, hay asesinos que reciben penas mucho más bajas que la de un intermediario del narco. 

Muchos de los narcos holandeses que contrataron a este mexicano, recibieron penas de entre 7 y 8 años por haber producido la droga. Ellos eran los jefes o los peces gordos, y recibieron la mitad de condena de un intermediario. Me parece que la justicia holandesa quiso ponerlo de ejemplo para desincentivar a otros mexicanos que quisieran hacer lo mismo. 

EnchroChat y la red de telefonía criminal

Para realizar los acuerdos criminales y evitar la justicia cibernética en Europa, diversos grupos delincuenciales contrataron empresas de otras partes del mundo como EnchroChat, que ofrecían encriptar mensajes y/o llamadas para evitar ser espiados por la policía, un esquema de comunicación muy complejo y simple a la vez, que fue una de las herramientas más poderosas para la creación de narcolaboratorios en pueblos aledaños a las grandes ciudades como Rotterdam en Países Bajos, o Amberes “la ciudad de los diamantes” en Bélgica. Aún así, Francia, Bélgica y Países Bajos pusieron toda su inteligencia digital para infiltrarse en estos mensajes encriptados. 

Cuando empiezan a llegar los mexicanos a Países Bajos y Bélgica, la delincuencia organizada usa un tipo de celular muy difícil de interceptar, porque usa una tecnología encriptada de mensajes y llamadas. Usan estos teléfonos vendidos por empresas que abastecen el mundo criminal y sirven para que su comunicación sea segura y que no se pueda intervenir. 

Los holandeses son quienes les dan estos equipos a los mexicanos, pero en algún momento durante esta investigación, la policía europea logró hackear estos móviles y descubrieron toda una red donde vieron que hay cocineros de Michoacán, Sinaloa y otras regiones, incluso supieron supuestos nombres, ubicaciones y materia prima que se utilizaba. Fue en 2020 que varios países se unieron para desmantelar más de 30 laboratorios por esta región de Europa.

Los taquitos mexicanos

Durante este operativo de espionaje digital, la policía también descubrió algo más interesante que ubicaciones y nombres, se dieron cuenta de la relación de poder que existía entre mexicanos y holandeses, y entendieron quienes eran los que realmente mandaban en la región.  

La policía también se dio cuenta de la forma en la que los criminales holandeses hablaban sobre los cocineros mexicanos, se les describe como taquitos, sombreritos, españoles o como pinches mexicanos, es decir, de una forma despectiva. Si bien son necesarios para producir la droga, para ellos pueden llegar a ser una molestia, porque tienen que darles de comer y un lugar para dormir. 

Actualmente el problema está lejos de haber terminado, los narcos holandeses copiaron las recetas del cristal y ya no necesitan a los cocineros mexicanos. El negocio siempre está en marcha, en evolución y adaptándose a nuevas restricciones y operativos de la policía.


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Instagram del autor: @eltonejo


Imagen de portada: Cortesía