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Descubren en Egipto copia intacta del Decreto de Canopo, el hallazgo más importante en 150 años

Ciencia

Por: Carolina De La Torre - 09/27/2025

Una estela de más de 2,200 años, escrita solo en jeroglíficos y en perfecto estado, revela secretos del poder, la religión y la ciencia en el Egipto ptolemaico

Durante más de 150 años, los arqueólogos soñaron con hallar una nueva copia completa del Decreto de Canopo, uno de los textos más influyentes del Egipto ptolemaico. Ese deseo se materializó en Tell El-Fara’in, en el corazón del Delta del Nilo. Allí, bajo capas de historia olvidada, un equipo arqueológico egipcio encontró una estela de piedra arenisca que conserva íntegro este decreto real de más de dos mil años. El hallazgo destaca no solo por su rareza, sino por el impacto que puede tener en el estudio de la civilización egipcia durante la era helenística.

La estela, tallada con jeroglíficos cuidadosamente grabados, presenta una versión completa del decreto proclamado en 238 a.C. bajo el reinado de Ptolomeo III Evergetes. A diferencia de otras copias conocidas, que combinaban jeroglíficos, escritura demótica y griego, esta está escrita exclusivamente en jeroglíficos, lo que la convierte en un hallazgo único. No es solo un texto: es una ventana a cómo los antiguos egipcios mezclaban tradiciones milenarias con la influencia griega.

Un hallazgo en un lugar cargado de historia

Tell El-Fara’in (antiguamente Imet) ya era un sitio arqueológico relevante. Ubicado en la gobernación de Sharqia, al noreste de El Cairo, fue una ciudad clave desde el Reino Medio y tuvo un auge durante el periodo ptolemaico. Allí se descubrieron templos monumentales y residencias de alto estatus, incluyendo uno dedicado a la diosa Uadyet, protectora del Bajo Egipto. Ahora, la estela añade otra capa a la importancia histórica del lugar.

La pieza mide aproximadamente 1.27 metros de alto, 83 centímetros de ancho y 48 de grosor. En su parte superior muestra un disco solar alado flanqueado por dos cobras reales con las coronas blanca y roja de Egipto, símbolos de la unificación de las Dos Tierras. Entre ellas se lee la fórmula “Di Ankh” (“El que da la vida”) que da paso a las 30 líneas de jeroglíficos que componen el decreto.

Más que un decreto: un retrato político, religioso y científico

El Decreto de Canopo se promulgó tras una reunión de sacerdotes en Canopo, hoy sumergida cerca de Abu Qir, para honrar a la familia real ptolemaica. Pero no es solo devoción dinástica: el edicto documenta campañas militares, donaciones a templos, políticas fiscales y un sistema de calendario más preciso que incorporaba, por primera vez en Egipto, un día extra cada cuatro años, anticipando el calendario juliano romano. También establece un nuevo título sacerdotal y un festival anual ligado a la salida heliacal de la estrella Sirio, elevando simbólicamente a los soberanos a un plano celeste.

Una copia excepcional por su conservación

Hasta ahora se conocían seis versiones del decreto, muchas fragmentadas y trilingües. Esta nueva copia, escrita solo en jeroglíficos, permite estudiar cómo se construía la ideología del poder dirigida exclusivamente al público egipcio tradicional. Su conservación impecable facilita no solo una lectura más clara, sino también la comparación con otras versiones para identificar variantes regionales o adaptaciones locales.

Algunos expertos destacan que el uso exclusivo de jeroglíficos podría buscar legitimar al monarca ante sacerdotes y población, consolidando su poder político, religioso y cultural. Este hallazgo también reaviva el interés por la región del Delta oriental, que aún guarda secretos arqueológicos importantes, y demuestra que Sharqia tiene un potencial extraordinario para la investigación del Egipto ptolemaico.

El legado de un hallazgo que desafía al tiempo

El Decreto de Canopo, como la Piedra de Rosetta, es más que un objeto arqueológico: es un espejo de una sociedad compleja, capaz de integrar tradiciones egipcias y griegas sin perder su esencia. La estela descubierta en Tell El-Fara’in completa el corpus conocido del edicto y aporta una pieza clave al rompecabezas de la historia egipcia. Bajo la arena del Nilo, la historia sigue viva y cada hallazgo es una oportunidad para contarla de nuevo.


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