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El autor más enigmático de Estados Unidos vuelve tras 12 años con Shadow Ticket, una novela detectivesca ambientada en 1932 que mezcla humor, espionaje, big band y delirio postmoderno. Sale a la venta el 7 de octubre.

Thomas Pynchon, el escritor que publica fenómenos. Invisibles, densos, paranoicos y enigmáticos. Publicará un nuevo libro; la noticia de su regreso no se lee, se decodifica. Tras 12 años de silencio, el maestro del laberinto narrativo anuncia su décima novela: Shadow Ticket, que llegará a las librerías el 7 de octubre bajo el sello Penguin Press.

El escenario: Milwaukee, 1932, en plena crisis mundial. El protagonista: Hicks McTaggart, un ex rompehuelgas convertido en detective privado con alma de bailarín. La trama: seguir el rastro de una heredera quesera desaparecida... que lo arrastra, sin escalas, a un trasatlántico rumbo a Hungría, sin costa ni brújula, pero con suficientes pasteles para jubilar a cualquier policía.

Sí. Queso, nazis, espías británicos, agentes soviéticos, músicos de swing, motociclistas forajidos y ocultistas extravagantes: todo cabe en la maleta narrativa de Pynchon, siempre que venga envuelto en ironía, ruido y jazz.

Una coreografía del absurdo

A sus 87 años, Pynchon vuelve a ensayar sus temas fetiche como si no hubiera pasado un solo día desde Inherent Vice o Al límite. Paranoia institucional, identidades que se desdoblan, el caos como forma de resistencia y un lenguaje que serpentea entre la risa y la angustia.

Según la sinopsis oficial —que ya suena demasiado pynchoniana como para no sospechar que él mismo la redactó—, Hicks irá cayendo, o bailando, en una red donde la historia no tiene sentido y el sentido no garantiza la salida. Lo único que parece tener a favor es que sabe moverse al ritmo de la big band. Quizá eso lo salve. O no.

Pynchon, el no visible

¿Importa el libro o el mito? En su caso, ambas cosas son inseparables. Pynchon es uno de los pocos escritores contemporáneos cuyo silencio dice tanto como sus novelas. No da entrevistas, no asiste a eventos, no se deja fotografiar. Se burla del periodismo que lo llama “huraño” y se permitió aparecer en Los Simpson con una bolsa de papel en la cabeza.

Su archivo personal fue vendido en 2022 a la Biblioteca Huntington, pero ni una carta íntima, ni una selfie, ni una huella de su vida privada. Solo literatura. Y eso, hoy, es casi subversivo.

Entre el caos y el swing

Pynchon no escribe para la comodidad. Sus obras —de El arco iris de gravedad a Mason & Dixon— son mecanismos barrocos donde el lector se pierde en confort. Con Shadow Ticket, parece regresar no para explicar, sino para agitar aún más las aguas de la novela contemporánea.
Mientras el mundo sigue buscando respuestas, él ofrece una pista falsa. Una historia imposible. Un boleto a la sombra. Como quien baila en el borde del colapso, riéndose de todo, incluso de sí mismo.


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Imagen de portada: Write Conscious-Subatack