El Santo Sudario de Turín sólo es una creación artística, según un nuevo estudio
Sociedad
Por: Yael Zárate Quezada - 08/04/2025
Por: Yael Zárate Quezada - 08/04/2025
Es conocida por millones de personas la imagen impresa en el Santo Sudario de Turín que según varios relatos, cubrió el cuerpo de Jesús tras la crucifixión. Sin embargo, éste podría no tener un origen milagroso, sino artístico o por lo menos así lo sugiere una investigación reciente publicada en la revista Archaeometry, que plantea que el famoso lienzo habría sido elaborado como una representación en bajo relieve y no como la impresión directa de un cuerpo humano.
El estudio fue realizado por el diseñador digital brasileño Cicero Moraes, quien recurrió a herramientas de modelado 3D para analizar la forma en que la imagen del sudario se plasmó sobre la tela. Moraes comparó dos escenarios posibles: la recreación de un cuerpo humano en tres dimensiones y una figura en bajo relieve. A partir de simulaciones digitales, cubrió ambas representaciones con un sudario virtual para evaluar cuál se correspondía mejor con la imagen histórica fotografiada en 1931.
La versión en bajo relieve coincidía casi de forma exacta con el patrón del Santo Sudario, mientras que el modelo 3D producía distorsiones evidentes, similares al llamado “efecto de máscara de Agamenón”: una deformación que ocurre cuando se presiona una superficie pintada contra un objeto tridimensional, lo que genera proporciones poco realistas.
De acuerdo con Moraes, esta evidencia hace improbable que la imagen del sudario sea una impresión directa del rostro de Jesús. En cambio, propone que pudo haberse creado como una obra artística mediante un molde superficial que imitaba la figura de un hombre crucificado.
El Santo Sudario, de 4.4 metros de largo por 1.1 metros de ancho, es uno de los objetos religiosos más célebres del mundo. Sus defensores sostienen que conserva huellas de sangre y marcas coherentes con las heridas de un cuerpo crucificado. Sin embargo, a lo largo de la historia, diversos estudios han puesto en duda su autenticidad, señalando posibles orígenes medievales o artísticos.
La nueva investigación no resuelve definitivamente el enigma, pero añade un capítulo más a la controversia. Mientras para algunos sigue siendo una reliquia sagrada y prueba tangible de la Pasión de Cristo, para otros se trata de una pieza histórica fascinante cuyo verdadero origen permanece oculto entre la fe, el arte y la ciencia.