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'Dahmer' de Netflix: la serie sobre el asesino serial que ha causado molestia a los familiares de las víctimas

Arte

Por: Valentina Cisniega - 09/29/2022

¿Será momento de cambiar la narrativa sobre cómo se habla de los asesinos seriales?

Hace unos días se estrenó la nueva serie original de Netflix: Monster: The Jeffrey Dahmer Story. Y aunque el género de bioseries basadas en la vida de asesinos seriales ha resultado exitoso en el mundo del streaming, se ha dejado de lado la parte humana que compone esas historias. 

Tal como lo indica la palabra inicial del título, "monstruo", la serie claramente no tiene como objetivo glorificar a este hombre o incluso hacer que el programa se trate sólo de él. La serie anuncia desde el principio su interés en las suposiciones asombrosamente negligentes de la policía de que Dahmer no podía ser un criminal; la forma en que eligió y mató a hombres homosexuales, particularmente de ascendencia africana, al mismo tiempo que se desarrollaba la crisis del sida; y cómo la raza, la orientación sexual o la situación económica de las víctimas las hizo menos prioritarias para las fuerzas del orden, racistas y homofóbicas.

Pero maneja esos problemas sin una profundidad significativa. Es como si el equipo detrás de Dahmer hubiese marcado los temas socialmente relevantes planteados por el comportamiento del asesino en serie con un resaltador en lugar de construir narrativas más profundas a su alrededor, como lo haría una serie superior de crímenes reales. 

Dahmer tiene la costumbre de anunciar qué tipo de programa quiere ser, en vez de realmente ser ese programa. En lugar de cuestionar genuinamente por qué la gente está tan fascinada por el comportamiento depravado de un asesino en serie, los personajes expresan su horror por toda la atención que Dahmer comienza a atraer una vez que lo atrapan. "Esta no es una historia de Halloween", dice Glenda después de ver a Dahmer entrevistado en televisión. "Esta es mi vida". Murphy y sus colaboradores obviamente son conscientes de cuán explotador puede ser cuando las historias de asesinos en serie se venden a un público obsesionado con el asesinato y cuán hiriente es cuando las víctimas son reducidas, pero el programa nunca encuentra la manera de evitar cometer este mismo error. 

Dahmer es claramente un espectáculo de Ryan Murphy, como lo indica la naturaleza grotesca y macabra del material, el elemento "basado en una historia real" y el elenco de actores fuertes que elevan lo que está en la pantalla. Pero esos factores también magnifican la sensación de que hemos visto esta narrativa antes. Si bien Evan Peters es un buen actor, elegirlo como Dahmer sólo agrega un sentido de familiaridad, como en el caso de Zac Efron interpretando a Ted Bundy

Es menos sorprendente ver al apuesto chico de al lado entrar en una furia asesina cuando ya lo has visto hacerlo varias veces. También le da a Dahmer un pequeño toque de las vibraciones de American Horror Story, que es lo contrario de lo que quieres para una serie que tiene como objetivo evitar convertir los crímenes de Dahmer en otra "historia de Halloween".

Es tentador suponer que los espectadores podrían desanimarse por otra revisión de los crímenes espantosos que cometió Dahmer dado que ha habido múltiples películas, libros y documentales sobre ellos, incluida la próxima serie documental de Netflix Conversaciones con un asesino: las cintas de Jeffrey Dahmer. Pero casi tan pronto como la serie llegó a Netflix a principios de esta semana, incluso sin ninguna promoción o pantallas para reseñas anticipadas, se convirtió en el programa de televisión más visto en la plataforma.

Este año ha estado repleto de series basadas en historias de crímenes reales previamente contadas en forma de libro, documental o podcast (Black Bird de Apple TV+, The Staircase de HBO Max, Candy de Hulu). Se ha incrementado tanto la demanda de este tipo de contenidos que parece ser que al público solo le interesa saber cómo fue el asesino, quitándole toda humanidad a las víctimas y sus familias. 

Si ese es realmente el caso, sólo podemos esperar que los creadores se den cuenta de que hay una manera de contar este tipo de historias con más sensibilidad y cuidado, en lugar de simples guiños hacia la sensibilidad y el cuidado. Y aunque en el sexto episodio Dahmer hace exactamente eso, no logra mantener el enfoque durante toda la temporada.

Honestamente nadie, y mucho menos los amigos y familiares de las víctimas de Dahmer, necesitan presenciar ese momento y ser traumatizados o retraumatizados por él. Es admirable que la serie quiera honrar la vida de las víctimas y celebrar quiénes eran como personas. Pero ese esfuerzo no puede ser un éxito total en un programa que también insiste en reducir literalmente a las víctimas a un pedazo de carne.


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Imagen de portada: Netflix