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Esto no es una serie sobre narcos: el innovador giro narrativo de 'Breaking Bad' y 'Better Call Saul'

Arte

Por: Valentina Cisniega - 06/30/2022

Vince Gilligan es sin duda uno de los mejores creadores de contenido de la década

Cuando se anunció el estreno de Breaking Bad, en el año 2008, hubo pocas expectativas sobre la serie. Era difícil imaginar a Bryan Cranston actuando en otro personaje que no fuera el de "Hall" en Malcolm in the Middle

La trama parecía la misma que la de otras series del género: drogas, narcotraficantes, negocios ilegales. Lo que nadie esperaba era la complejidad de un guion que si bien combina esos tres elementos básicos, acabó dando vida a una obra maestra de la televisión

No se trataba de hablar sólo sobre el mundo de las drogas en la frontera entre México y Estados Unidos, sino sobre cómo en ese contexto nació un genio maquiavélico que desdibujaba los límites éticos y morales. "Walter White" no era el héroe ni el villano. Desde el primer episodio, el desarrollo de su personaje fue un disfrute para los espectadores. Las circunstancias por las que atravesó durante el desenvolvimiento de la trama, llevaron al público escéptico a admirar a un profesor de Química de una secundaria de Nuevo México. 


Imagen: temporada 4, episodio 6: "Arrinconados"

¿Cómo fue posible esto? Las series de éxito que estaban al aire al mismo tiempo que Breaking Bad también tenían a genios marginados como sus protagonistas: Dr. House, La Teoría del Big Bang o Prison Break. Aunque todas eran de géneros diferentes, ninguno de los protagonistas llegó a inspirar tanto a sus seguidores como lo hizo "Heisenberg", el álter ego de Walter White. 

Pero lo mejor de Breaking Bad no sólo estaba en su protagonista. A diferencia de otras producciones, había más de un personaje icónico dentro de la serie. Había quien odiaba a "Skyler", la esposa de Walt. Otros replicaban el estilo desarreglado para vestir de "Jesse Pinkman". Las camisetas de los Pollos Hermanos, negocio de "Gus Frink", se convirtieron en un símbolo de los amantes de la serie. Todo este fenómeno cultural destacaba por no hacer una apología de la violencia y el narcotráfico, sino un retrato de todo lo que puede estar mal en una sociedad

Cuando la serie llegó a su fin muchos espectadores la catalogaron como una de las mejores de la historia, y tenían razón. 

Quizá por eso había demasiadas expectativas sobre la calidad que debía tener cualquier producto derivado de esta serie. 

Por fortuna, Better Call Saul superó esas expectativas. Hacer una serie de spin-off puede ser complicado, pues el reto principal está en atraer a las audiencias de la serie original a un nuevo producto sin los protagonistas originales. 

Utilizar el personaje de Saul Goodman y desarrollarlo desde sus inicios como abogado, lejos de la trama de Breaking Bad, parecía arriesgado. No obstante, ha sido todo un acierto, pues la calidad del guion, la fotografía y la música hacen de Better Call Saul una serie fresca, excitante y nada dependiente de los personajes icónicos de su antecesora. 

Al igual que Breaking Bad, este spin-off no romantiza ni hace una apología de la violencia, pero sí muestra de manera explícita lo que sucede en el contexto que todos conocemos. 

A diferencia de las series donde "el narco" es el protagonista al que todos deben aspirar, las series creadas por Vince Gilligan no apuntan a "idolatrar" a sus protagonistas sino a conocerlos en todas sus facetas, buenas y malas, que hacen dudar al público sobre dónde está el límite de lo correcto y lo incorrecto.

En el estreno de la segunda parte de su última temporada se podrá apreciar el desenlace de una de las mejores series de la década. Seguramente rebasará las expectativas de su público.


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Imagen de portada: Pijama Surf