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La cinta más reciente del director japonés Hirokazu Kore-eda muestra los vínculos familiares bajo una perspectiva que resalta la belleza de la complejidad
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Sobre la familia existen al menos dos grandes tendencias de pensamiento. 

Una la concibe como una de las instituciones más “sagradas” de la sociedad y subestima e intenta disimular u ocultar sus complejidades, su singularidad y el hecho de que, parafraseando a Tolstói, en la realidad no todas las familias son tan felices como a veces se nos quiere hacer creer.

La otra tendencia de pensamiento, mucho más crítica, arroja sobre la familia una mirada más detenida, desde la cual afloran esos elementos y detalles que la vuelven única. Esta mirada busca revelar sus contrastes, matices, claroscuros, aquello que una familia es, a veces a pesar de sí y de sus mejores intenciones. 

De hecho, la familia es más cercana a la segunda perspectiva. Considerándola desde el principio de realidad, sin juicios morales, fantasías ni autoengaños, todos podríamos convenir en que las relaciones familiares no son sencillas sino que están siempre atravesadas por el conflicto, el desencuentro y las contradicciones. 

Este es uno de los temas de La Vérité (La verdad, 2019), la cinta más reciente del director japonés Hirokazu Kore-eda, de título en francés por ser una producción franco-japonesa y porque prácticamente la totalidad de su elenco es de origen francés. La película es protagonizada por dos actrices francesas icónicas, de dos épocas muy distintas: Catherine Deneuve y Juliette Binoche, las dos de filmografía admirable. 

Una de las particularidades de La Vérité es que la complejidad familiar es mostrada con un elevado sentido estético. La relación madre-hija de los personajes interpretados por Deneuve y Binoche arroja luz y sombra sobre los vínculos familiares y la manera en que, al articularse, generan significado. 

El personaje de Deneuve, "Fabienne", es una gran actriz francesa arrinconada por su fama; una mujer dominante, segura, empeñada en sostener el papel de sí misma que ha creado a lo largo de su vida y trayectoria.

Binoche, por otro lado, interpreta a "Lumir", quien declinó la carrera actoral y optó por convertiste en guionista y vivir y trabajar en Estados Unidos, con un océano de por medio entre ella y su madre.

El encuentro entre ambas ocurre con motivo de la publicación en Francia de las memorias de Fabienne. Lumir viaja con el pretexto de celebrar el hecho, pero en el fondo tiene una especie de intención “revisionista” de la relación con su madre. Sobre todo porque, al leer el libro, se da cuenta de que algunos de los hechos narrados (que la involucran a ella o a otros miembros de la familia) no son precisos, son falsos o francamente inventados. 

A dicho motivo se suman el declive de la carrera de Fabienne, la rivalidad de ella en su juventud con otra actriz y el alcoholismo del esposo de Lumir, entre otros.

Los elementos de la historia dan cuenta de la complejidad propia de esa red de vínculos que llamamos familia. Se trata, además, del modelo más o menos típico de la familia burguesa que conoció su auge en el siglo XIX y que reveló sus conflictos cuando Sigmund Freud comenzó a analizarla.

Lo interesante es que Hirokazu Kore-eda decidió privilegiar la mirada estética y contemplativa en este retrato de familia. Los conflictos están ahí, el drama, las emociones a flor de piel, los reclamos, los malentendidos, las reconciliaciones, todo aquello que se presenta en un lazo familiar así de cercano. Y más aún, aquello que lo teje, sin lo cual no sería posible. Sin embargo, la cinta arroja una mirada que muestra las relaciones familiares desde su singular belleza (acaso por eso mismo, casi siempre tan difícil de percibir).

Belleza no en un sentido sólo estético o artístico, sino vital. Una belleza cercana a ese “ver el mundo en un grano de arena” del que habló Blake. La belleza un tanto inconmensurable, incomprensible, que se revela cuando caemos en cuenta de las situaciones complejas en las que la vida a veces nos sitúa y que, pese a todo, transitamos.

 

Twitter del autor: @juanpablocahz

 

La Vérité (Hirokazu Kore-eda, 2019) se exhibe actualmente en cines de la zona metropolitana del Valle de México y otros puntos del país.


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Imagen de portada: La Vérité (Hirokazu Kore-eda, 2019)