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«Nos prohibieron soñar en grande»: Ana Ts'uyeb presenta su ópera prima «Li Cham» (ENTREVISTA)

Arte

Por: Yael Zárate Quezada - 05/14/2026

La directora tsotsil presenta su ópera prima documental, y habla sobre los retos de hacer cine desde una comunidad originaria en Chiapas.

“Nos prohibieron soñar en grande” me cuenta Ana Ts’uyeb y sin embargo, este fue un sueño que sí se logró. Li Cham, la ópera prima de la cineasta de origen tsotsil llega a las salas de cine mexicanas como una de las propuestas recientes más relevantes en los últimos años. La película retrata las vidas de Juana, Margarita y Faustina, tres mujeres atravesadas por la violencia patriarcal, la pérdida familiar y la defensa de su territorio.

Originaria de Chenalhó, Chiapas, Ana Ts’uyeb construyó este documental a lo largo de varios años de trabajo comunitario, investigación y acompañamiento cercano a las protagonistas. El resultado es una película que evita los estereotipos habituales sobre los pueblos indígenas y que apuesta por mostrar la complejidad de las experiencias de las mujeres tsotsiles desde una mirada interna.

En entrevista para Pijama Surf, la directora habló sobre los retos de producir cine desde el sur del país, el machismo, la interseccionalidad, la representación de las comunidades originarias en pantalla y el proceso personal que atravesó mientras realizaba Li Cham, una película que –como ella misma señala– es una puerta a su propia vida.

¿Cómo ha sido para Ana Ts’uyeb abrirse camino dentro del mundo cinematográfico?

“Transitar en este mundo cinematográfico, pero también a nivel social, ha sido muy difícil, complejo y retador. Hacer cine independiente ya es complicado, pero además eres mujer, eres joven y eres indígena. Llegar hasta acá nunca fue sencillo. Yo salí de mi comunidad cuando tenía 15 años y no hablaba español y cuando lo aprendí, sufrí mucha discriminación porque hablaba español con el tono tsotsil y me equivocaba. Nuestra identidad, nuestra ropa y nuestra lengua siempre cargan estigmas”.

¿Por qué es importante contar estas historias desde otra mirada?

“Cuando se habla de pueblos originarios o se estigmatizan, se folclorizan o se victimizan.  También cuando se habla de pobreza, muchas veces se muestran imágenes que reducen a las personas a eso. Graban donde hay suciedad, donde hay un desorden, le graban los pies a una persona porque para ellos esa es la pobreza. Yo quería contar otra cosa. Estas son mujeres conscientes de sus derechos, mujeres que han pasado por momentos difíciles, pero que también tienen fuerza y decisión. No quería romantizar una lucha social ni romantizar una cultura. Quería mostrar una realidad desde la mirada de quienes la viven”.

¿Cómo fue el proceso de producción de la película?

“Fue muy complicado conseguir recursos. Era mi primera película dirigiendo y produciendo. Muchas veces dudaban de mi capacidad por ser joven y porque estaba haciendo todo sola”.

¿Qué problemas existen actualmente para cineastas de pueblos originarios?

“Hablar de descentralizar el cine no puede quedarse solo en el discurso. Muchas convocatorias siguen pensadas desde el centro del país y no consideran que muchas personas no tenemos posibilidades económicas de mudarnos o viajar constantemente”.

¿Qué significó para ti realizar Li Cham a nivel personal?

“Durante esos años murieron mi bisabuela, mis dos abuelas y mi abuelo. Ahí entendí con otra profundidad el significado de ‘Li Cham’, que es morir en vida. El montaje también fue un proceso de duelo para mí”.

¿Fue difícil mantener una distancia emocional entre la directora de cine y la persona que creció en este contexto mientras filmabas?

“Yo quería mostrar cómo veo a estas mujeres: mujeres fuertes, mujeres que inspiran. No quería que el público las mirara solamente desde el dolor. De hecho, mucha gente no esperaba que hablara de estos temas. Llegaron comentarios donde me decían que mejor me casara o que me pusiera a hacer tortillas. Pero también hubo hombres que reflexionaron sobre sus propias conductas después de ver la película”.

¿Qué esperas provocar en quienes vean el documental?

“Mi mayor búsqueda siempre ha sido a que cada público le toque el corazón. Porque una vez que le toque el corazón, lo lleva a la reflexión y de la reflexión, al cuestionamiento de prácticas tan normalizadas. Y sobre todo cuando llega un niño, un anciano anciano. O cuando llegue un hombre con su pareja y diga: gracias por mostrarlo, lo voy a reflexionar.
Eso es lo que espero con Li Cham. 

¿Qué les dirías a las niñas y jóvenes de comunidades originarias?

“Yo les diría que nos atrevamos a soñar. Porque hasta eso nos prohibieron: soñar a lo grande. Y a través de ese sueño, lo persigamos. Debemos construir un camino, pase lo que pase. Mi camino siempre ha sido con tropiezos, aprendizajes, tropiezos, aprendizajes. Uno, por ser mujer, por ser indígena, por no tener condiciones económicas. El `NO´ya lo tenemos, pero luchemos por un sí, por algo distinto. Por una vida libre. Busquemos una vida con autonomía”. 

 

El documental se proyecta del 7 al 15 de mayo en Cinemex y la Cineteca Nacional.


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