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Las incendiarias protestas de Chile

Desde hace unos meses, en Chile se ha presentado un masivo movimiento de protesta en contra del gobierno de Sebastián Piñeira. Este movimiento se caracteriza entre otras cosas por ser literalmente "incendiario", pues se han incendiado numerosos monumentos históricos, dependencias estatales, centros comerciales e iglesias, las cuales primero suelen ser saqueadas.

Obviamente, el movimiento en Chile es muy complejo, y las personas responsables de los incendios seguramente sólo son facciones dentro de este movimiento político. Inicialmente, el movimiento "despertó" después de las alzas al sistema público en Santiago, las cuales entraron en vigor el 6 de octubre. Desde esa fecha se han incendiado decenas de iglesias, entre las más prominentes están: la Iglesia de San Francisco de Borja, las parroquias de la Asunción y la Veracruz en Santiago de Chile, el santuario de María Auxiliadora en Talca y la Catedral de Valparaíso.

Como resultado de las protestas hasta el momento han muerto 30 personas, principalmente asociadas a incendios y enfrentamientos. Las pérdidas económicas superan los 3300 millones de dólares. La búsqueda de transformación del movimiento logró que se acordara un plebiscito nacional en el que se planea definir si se redactará una nueva Constitución Política, y el cual se llevará a cabo el próximo abril. 

Evidentemente, entre de los manifestantes existen grupos más radicales, algunos vinculados con ciertas ideologías anarquistas o comunistas, los cuales parecen estar rebelándose contra las instituciones en general y en particular contra grupos de derecha y grupos tradicionales. Asimismo, miembros de iglesias católicas y evangélicas creen que se trata de un ataque intencional contra la religión y no solamente de casualidades de guerra.  

De cualquier forma, lo que es evidentes es que al radicalizarse, los movimientos políticos se fanatizan de la misma manera, o en ocasiones mucho más vehementemente, que las mismas religiones que llegan a criticar. Si bien es cierto que a través de la historia ha habido enormes matanzas en "nombre de Dios", los grandes genocidios y matanzas del siglo XX fueron en nombre de "dioses" seculares -de la libertad, del progreso, de la democracia, de la ciencia, de la sociedad, del estilo de vida, etcétera-.

 

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