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Esto es lo que pensaba Karl Marx de los mexicanos (sobre el racismo de Marx y Engels)

Política

Por: pijamasurf - 08/13/2018

Marx y Engels celebraron la anexión del territorio mexicano a Estados Unidos, pues consideraban que los mexicanos eran vagos y disolutos

Más allá del enorme fracaso que ha sido el intento de aplicar sus ideas políticas, Karl Marx es uno de los intelectuales más influyentes en los últimos 200 años. Particularmente, la crítica de Marx al capitalismo -a las estructuras del poder en general- y su establecimiento de fundamentos para las ciencias sociales son sumamente valiosos. Decimos esto en el afán de no hacer revisionismo histórico, pues no creemos que el hecho de que Marx haya sido racista (como veremos) afecte el valor o el interés que pueden tener sus ideas. Asimismo, debemos notar que en su época la mayoría de las personas tenían concepciones que hoy en día llamaríamos racistas. Sería absurdo, por ejemplo, descalificar a Nietzsche por su gran misoginia, siendo que su pensamiento ha sido especialmente influyente en las esferas académicas que han producido los estudios de género y que han impulsado el feminismo. 

Ahora bien, en el análisis de la identidad nacional, como parte de una autorreflexión histórica y simplemente por el valor histórico que tiene, no es insignificante notar el pensamiento que expresó Marx sobre los mexicanos. El "racismo" de Marx fue desenterrado por el escritor Nathaniel Weyl en su libro de 1979, Karl Marx, Racist. El autor documenta la existencia de cartas y fragmentos de textos en los que Marx muestra la baja estima que tenía por los judíos (aunque él mismo provenía de una familia judía), los negros y los mexicanos. Sobre los mexicanos, el comentario de Marx vino a propósito del anexo de California a Estados Unidos, el cual le complació pues lo consideró un progreso. Marx creía que los mexicanos y toda América Latina estarían mejor en manos de los estadounidenses, ya que consideraba que la cultura española era "degenerada" y los mexicanos eran todo lo malo de los españoles pero "a la tercera potencia". Esto es un tanto irónico, pues justamente la mayoría de los movimientos comunistas en América Latina han sido estimulados por ideas "antiyanquis".

Los españoles están completamente degenerados. Pero, con todo, un español degenerado, un mexicano, constituye un ideal. Todos los vicios, la fanfarronería, bravuconería y donquijotismo de los españoles a la tercera potencia, pero de ninguna manera lo sólido que éstos poseen. La guerra mexicana de guerrillas, una caricatura de la española, y aun las huidas de los regular armies infinitamente superiores. En esto, empero, los españoles no han producido ningún talento como el de Santa Anna. 

(Carta de Marx a Engels, 2 de diciembre de 1854, tomado de Karl Marx, Friedrich Engels, Materiales para la historia de América Latina, Cuadernos de Pasado y Presente, Siglo XXI Editores, 1980, p. 2)

Su colaborador Friedrich Engels, apuntaba a su vez:

¿O acaso es una desgracia que la magnífica California haya sido arrancada a los perezosos mexicanos, que no sabían qué hacer con ella?; ¿lo es que los enérgicos yanquis, mediante la rápida explotación de las minas de oro que existen allí, aumenten los medios de circulación, concentren en la costa más apropiada de ese apacible océano, en pocos años, una densa población y un activo comercio, creen grandes ciudades, establezcan líneas de barcos de vapor, tiendan un ferrocarril desde Nueva York a San Francisco, abran en realidad por primera vez el océano Pacífico a la civilización y, por tercera vez en la historia, impriman una nueva orientación al comercio mundial? La "independencia" de algunos españoles en California y Tejas sufrirá con ello, tal vez; la "justicia" y otros principios morales quizás sean vulnerados aquí y allá, ¿pero, qué importa esto frente a tales hechos histórico-universales?

(De la primera parte del artículo "Der demokratische Pauslawismus", publicada el 15 de febrero de 1849 en la Neue Rheinische Zeitung MEW, t. VI, p. 273-274; tomado de Karl Marx, Friedrich Engels, Materiales para la historia de América Latina, Cuadernos de Pasado y Presente, Siglo XXI Editores, 1980, pp. 189-190)

¿Qué importaba la ética y la justicia de los particulares, en comparación con la marcha indetenible del materialismo histórico hacia el fin del capitalismo y la realización de la utopía comunista? Evidentemente, tal síntesis histórica nunca sucedió -y es difícil pensar que pueda ocurrir- y en este sentido la teoría de Marx, que quería ser científica, dejó mucho que desear. 

 

En este artículo se puede leer sobre los pensamientos de Marx sobre los judíos (de quienes dice que su religión es el dinero) y los negros

En este blog se documenta toda la correspondencia de Marx y Engels en la que hablan sobre los mexicanos

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A veces se olvida que este fue el episodio de asesinatos masivos más grande de la historia

A menudo se habla de Hitler y del régimen nazi como los más oscuro y sanguinario de la historia. Pero al menos en términos cuantitativos, Hitler fue superado en esta lista indigna. Es posible que Stalin haya matado a más gente inocente, pero actualmente los historiadores consideran que la política de Mao Zedong exterminó a 45 millones de personas entre 1958 y 1962, lo cual la convierte, por mucho, en el régimen más asesino de la historia. Es terrible hacer de esto una competencia pero, a saber, se cree que Hitler es responsable de unos 11 o 12 millones de muertos, sin incluir los muertos en combate durante la guerra. Algunos historiadores estiman que Stalin supera esta cifra. 

Este período de 1958 a 1962 es conocido como el Gran Salto Adelante, un nombre que hoy parece de la más cruel ironía. Tenía como objetivo una rápida industralización de la economía agraria china pero, para llevar esto a cabo, Mao tuvo que violentar al país. Además, durante esta época el Dalái Lama tuvo que huir del Tíbet debido a la persecución religiosa que el gobierno comunista de Mao inició y, al parecer, cientos de miles de tibetanos murieron (aunque la cifra oficial es de 87 mil, los tibetanos estiman algo más cercano al medio millón).

El historiador Frank Dikötter escribe que la política de Mao para extender su supuesto paraíso utópico colectivo fue despojar a los campesinos de todos sus bienes y limitar la distribución de la comida. La comida se convirtió en un "arma para obligar a las personas a seguir los dictados del partido". Además, se utilizaba violencia para obligar a los pobladores a trabajar. La gran hambruna acabó con la mayoría, pero entre 2 o 3 millones de personas fueron torturadas y asesinadas por haber cometido alguna infracción. Algunas historias son realmente perturbadoras. Un niño robó un manojo de granos, por lo cual su padre fue obligado a enterrarlo vivo. Después de hacer esto, el padre murió de pena unos días después.

Ciertamente, recordar esto no es agradable, pero es importante tener memoria histórica para no repetir los atroces errores del pasado. En China, de manera un tanto increíble, sigue gobernando el mismo partido que realizó estas barbaridades, si bien ahora funciona de un modo más progresivo y abierto. El siglo XX fue el siglo de los grandes sistemas políticos asesinos, lo que nos recuerda que la política y demás manifestaciones seculares cuando se fanatizan pueden ser también un opio de las masas, un opio asesino.