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200 años de Karl Marx: recordando con humor al gran crítico del capitalismo

Política

Por: pijamasurf - 05/05/2018

200 años de la muerte de uno los pensadores más influyentes de la historia

Hoy se cumplen 200 años del nacimiento de Karl Marx, el hombre de la barba más famosa de la historia (o al menos, de los últimos siglos). Marx proveyó una de las grandes narrativas que dio sentido a los hombres de finales del siglo XIX y del siglo XX, la noción de la lucha de clases. Tomando de Hegel, ideó una visión dialéctica de la historia en la que la humanidad evolucionaría más allá del feudalismo y del capitalismo hacia el socialismo y, finalmente, hacia el idilio comunista. 

Aunque el comunismo como modelo político haya perdido partidarios en los últimos tiempos, la teoría económica marxista sigue siendo de las más lúcidas para entender el modelo capitalista actual. En varios sentidos, la mente detrás del comunismo es la que más claramente anticipó el consumismo y demás aristas del capitalismo moderno.

Marx previó la globalización del capitalismo, el surgimiento de monopolios, la creación de apetitos imaginarios y otras consecuencias nefastas del capitalismo. Hay que decir que la brillantez de Marx como sociólogo, filósofo y economista es indudable. Su crítica al capitalismo es brillante, pero la condición humana y las complejidades de la historia superaron en gran medida el alcance de su visión política en un sentido pragmático y dejan al comunismo como un sistema meramente utópico -y los grandes socialismos del siglo XX serán recordados seguramente como oscuros episodios en la historia humana-. Marx fue un brillante economista, pero quizás le faltó algo de psicólogo.

El filósofo John Gray comenta sobre el extraño destino de Marx:

Marx erró en lo que se refiere al comunismo. Pero su percepción de la revolución del capitalismo fue proféticamente acertada.

[...] A un nivel más profundo, Marx entendió cómo el capitalismo destruye su propia base social: la forma de vida de la clase media.

La terminología marxista de burgueses y proletariado suena arcaica.

[...] Pero cuando argumentó que el capitalismo hundiría a la clase media en algo parecido a la existencia precaria de los angustiados trabajadores de su época, Marx anticipó un cambio en la manera en la que vivimos que apenas ahora estamos teniendo que afrontar.

Al mismo tiempo que ha despojado a la gente de la seguridad de la vida burguesa, el capitalismo volvió obsoleto al tipo de persona que disfrutaba de la vida burguesa.

La perspectiva de la mayoría de la gente hoy en día es una vida entera de inseguridad.

En los 80 se habló mucho de los valores victorianos, y los promotores del mercado libre solían asegurar que éste reviviría las virtudes del pasado.

Pero el hecho es que el mercado libre socava las virtudes que mantienen el estilo de vida burgués.

[...] El capitalismo llevó a una revolución, pero no la que Marx esperaba. El exaltado pensador alemán odiaba la vida burguesa y pensó en el comunismo para destruirla.

Tal como predijo, el mundo burgués ha sido destruido.

Pero no fue el comunismo el que cometió el acto.

Fue el capitalismo el que mató a la burguesía.

Dicho todo eso, en la era de los memes, donde el entretenimiento es el opio del pueblo, y en la era en la que penetrar el Das Kapital para las masas suena utópico, nos resta conformarnos con un poco de humor como mecanismo de defensa ante fuerzas históricas demasiado poderosas para nuestra psique explotada por las élites capitalistas. 

Un poco de humor, y un poco de crítica (para respetar al espíritu de Marx):

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Este estudio científico sugiere que tomar "hongos mágicos" podría ser benéfico para los políticos

Política

Por: pijamasurf - 05/05/2018

¿Mussolini en shrooms?¿Stalin en Stropharia Cubensis?

Quizás el mundo hubiera sido distinto si Stalin o Hitler hubieran tomado "hongos mágicos", especialmente si los hubieran podido tomar con el protocolo científico -que mimetiza una experiencia mística- y los cuidados de atención que ahora predominan en el renacimiento de la medicina psicodélica. Un estudio de investigadores del Imperial College de Londres mostró que las personas que toman psilocibina (el ingrediente activo de los hongos) se vuelven menos autoritarias, a la vez que aumenta su sensación de conexión con la naturaleza. Hay aquí una posible relación, ya que en la medida en la que un individuo se siente conectado a los demás, deja de tratar de imponer su voluntad sobre otros. 

Los autores concluyen que sus hallazgos sugieren la posibilidad de que la psilocibina puede producir cambios sostenidos de perspectiva política, haciendo a las personas más inclinadas al antiautoritarismo, lo cual es algo que en cierta forma vimos en el movimiento hippie. Estudios anteriores han demostrado que los hongos pueden ser efectivos contra la depresión. Quizás, en el futuro, los demócratas los utilicen para convertir a los republicanos en Estados Unidos.

Ahora bien, se podría objetar -y se haría bien- que en realidad los "hongos mágicos" no deberían ser consumidos por todo político -especialmente, antes de dar un discurso-. Esto, en parte, porque en muchos casos se necesita capacidad de mando, capacidad de ejercer la autoridad y no una blanda conciencia unitaria, donde todo es uno. De cualquier manera, y esto es obviamente pura especulación implausible, en el caso de un dictador o un déspota es altamente probable que estas sustancias podrían ayudar a darle un poco de perspectiva, especialmente también porque se ha demostrado que los psicodélicos funcionan de tal manera que mitigan la sensación del sí mismo -disuelven el ego-. 

Por otro lado, la noción de que la sociedad se beneficiaría si todos tomaran drogas psicodélicas, que fue barajada por personas como Tim Leary en los años 60, no parece llevar a ningún lado -o al menos, a ningún lado estable y concreto-, como vimos con el movimiento hippie. Y es que ese fenómeno de tune in, turn on: drop out puede producir personas que se entonan consigo mismas y la naturaleza, pero no suele producir ciudadanos comprometidos que participan en movimientos constructivos capaces de transformar realmente a la sociedad. La revolución interior necesita el agua de la organización y el sol del liderazgo (y la autoridad) para realmente crecer y concretarse en algo significativo.