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Karl Marx sabía lo que decía: 5 predicciones del capitalismo moderno

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/08/2014

Marx es inescacapable cuando observamos el reflujo de recesiones económicas, apatetitos imaginarios creados por el marketing, la globalización, los monopolios y las grandes ganancias del 1%.

Karl Marx Portriat 

Aunque el comunismo como modelo político haya perdido partidarios en los últimos tiempos, la teoría económica marxista sigue siendo de las más lúcidas para entender el modelo capitalista actual. En varios sentidos la mente detrás del comunismo es la que más claramente anticipó el consumismo y demás aristas del capitalismo moderno.

La revista Rolling Stone ha reunido 5 predicciones de la teoría marxista que pueden constatarse en el sistema económico actual, dotando de aires proféticos a Marx. En Los Hijos del Limo, Octavio Paz escribió: “las violencias y cambios del siglo XX confirman el genio apocalíptico de Marx”.

  

1. La gran recesión (la naturaleza caótica del capitalismo)

El patrón característico de agudo crecimiento y caída en el capitalismo fue descrito como “caótico” por Marx; el no tomar acción para contrarrestar esta tendencia produce siempre recesiones o depresiones económicas –esto hasta que se transforme la sociedad hacia un nuevo modo de depresión. Este patrón del materialismo histórico puede claramente presenciarse en la crisis ecónomica del 2008, precipitada por el colapso del mercado inmobiliario. Justamente debido a la utilización de instrumentos financieros, “capital ficticio”, en términos de Marx.

 

2. Apetitos imaginarios

Escribiendo hace 150 años Marx ya había detectado la tendencia del capitalismo, en búsqueda del crecimiento infinito, de crear falsas necesidades “la extensión de los productos y las necesidades se vuelve una especie de calculada y confabulatoria servidumbre a sofisticados apetitos imaginarios, inhumanos e innaturales”.  Un ejemplo patente de esto es la fiebre religiosa que generan gadgets como el iPhone 5, provocando enormes filas de fieles que buscan comprar el nuevo aparato cuando aún tienen un aparato perfectamente funcional que en realidad no difiere mucho (el iPhone 4). Como esto hay numerosos ejemplos.

 

3. La globalización del capitalismo

Como señala Sean McElwee en Rolling Stone, las ideas de la sobreproducción de Marx lo llevaron a predecir el esparcimiento del capitalismo por todo el planeta en búsqueda de  nuevos mercados. “La necesidad de un mercado en constante expansión corretea a los burgueses por toda la superficie del orbe. Debe arraigarse en todas partes, establecerse en toda partes y formar conexiones en todas partes”. Esto es lo que hoy llamamos globalización; de nuevo, Marx lo vio venir cien años antes y entendió por qué sucedería.

 

4. Monopolios

La teoría económica asume que la competencia se mantendrá de forma natural; Marx, más sagaz, notó que el poder del mercado se centralizaría en compañías monopólicas que se depredarían entre sí. No es difícil ver esta tendencia en el mundo globalizado: no sólo en Estados Unidos Wal Mart ha desplazado tiendas locales de pequeños empresarios, también en México han desaparecido minoristas a favor de gigantes que a veces usan otros nombre para poder penetrar el mercado sin que haya alarmas de monopolio. Grandes conglomerados de medios, telefónicas y petroleras son algunos otros ejemplos.

 

5. Salarios bajos, grandes ganancias (Ejército industrial de reserva)

Marx argumentó que los salarios serían mantenidos bajos por un ejército industrial de reserva. Los capitalistas siempre querrán pagar lo menor posible, lo cual es fácil de hacer cuando hay tantos trabajadores flotando por ahí. Después de una recesión, lo que ocurre es un alto índice de desempleo que haría que los salarios se mantuvieran en cifras bajas, mientras las ganancias se elevan. El Wall Street Journal justamente ha detectado esto en la actualidad: mientras las ganancias corporativas crecen “con una característica marxista”, sigue habiendo una gran cantidad de desempleados.

 

 Robert L. Heilbroner escribe: "Volteamos a Marx, no porque sea infalible, sino porque es inescapable".

 

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Ahí está lo que ya decíamos de la falsa pregunta y la respuesta presupuesta. Ahí está la mano rectora de la maestra, que llega para estandarizar. Ahí está el estereotipo a pleno. Ahí están los ejercicios y sus arbitrariedades: ¿Cómo reinterpretar la escuela? A continuación, dos ejemplos concretos.

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Algunos lectores me dicen que mis artículos son concéntricos, que me repito sobre los temas y me piden que avance sobre ejemplos concretos de la escuela nueva que insinúo.

Hoy —domingo— les quise hacer caso y volteé a los primeros ejemplos que me vinieron a la mano. En casa hacían sus tareas mis hijos y sus primos. Me detuve en las de Eva, de 7 años, segundo grado de primaria, y en las de Renato, de 6 años, primer grado de primaria. Estudian en dos escuelas diferentes; escuelas ni mejores ni peores que las otras; escuelas privadas de São Paulo que representan la media de la escuela brasilera privada de la ciudad.

Eva tenía que completar en casa los ejercicios que le planteaba una típica Guía escolar de ejercicios para hacer en casa. Al inicio de la página había una foto (pequeña y estándar, como siempre) de un niño que cargaba cajas de cartón en la calle, de día. La Guía le preguntaba a Eva si la foto mostraba algún derecho del niño que estuviera siendo irrespetado.

Primer nivel de análisis.

El folleto se llama “libro de actividades” y en realidad creo que se trata, más bien, de un folleto de ejercicios. La diferencia entre libro y folleto no voy a desarrollarla ahora, pero es un tema de dignidad de los libros; no todo conjunto engrapado de hojas impresas es por eso un libro. Pero el desplazamiento de la noción de actividades a la de ejercicios sí tiene trasfondo pedagógico. “Actividades” supone hacer cosas y no veo a Eva haciendo cosas, sino simplemente respondiendo preguntas. Eso no es una actividad. Pero además, ni siquiera las llamaría preguntas, porque no son más que afirmaciones disfrazadas. La respuesta a esa pregunta formulada en el folleto preexiste a la formulación de la misma. Eso no es una pregunta; es —más bien— su negación como posición epistemológica.

Eva había hecho esa tarea unos días antes y había respondido que sí, que  estaba siendo irrespetado porque estaba siendo obligado a trabajar y no podía divertirse. Su maestra corrigió su respuesta; la sustituyó sobre el cuaderno por otra que decía así “en la foto están siendo irrespetados los derechos de juego y vivienda”.

¿Qué hay por detrás de toda esa escena simple? El mundo escolar, el imaginario escolar y, sobre todo, los presupuestos escolares. Todos juntos, bastante evidentes y en estado bastante puro.

Ahí está lo que ya decíamos de la falsa pregunta y la respuesta presupuesta. Ahí está la mano rectora de la maestra, que llega para estandarizar. Ahí está el estereotipo a pleno. Ahí están los ejercicios y sus arbitrariedades. Ahí están sus fallas constitutivas, también, porque esa foto (mala foto, además) dice muchísimas más cosas que lo que la maestra “quiere que ella diga a Eva”. Y Eva que acepta, pero no entiende. Y Eva, que había empezado a apropiarse, pero ya no…

¿Cuánto se perdió en esa pequeña escena? ¿Cuánto se dañó en esa escena escolar? ¿Cuántas escenas de estas hay por día en las escuelas de nuestra región?

Pero para no quedarme apenas con ese ejemplo, viré la vista y me puse a ver en qué andaba Renato, mi sobrino. Él estaba con inglés. Y su ejercicio consistía en “colorear y recortar” un dibujo (también, muy malo) cuyo título decía algo así como “holidays” o algo parecido y había un conjunto de personas en la playa, con los estereotipos de siempre a su alrededor. Ah, también le pedía que reescribiera la palabra “holidays” debajo de la ya impresa, en letra de molde.

Resulta que en inglés, donde se trata de asumir la lengua, Renato tiene que invertir 90% del tiempo de la tarea en colorear y cortar “¿en inglés?”. ¿Aprenderá con eso? Luego la escuela se queja de que la carga horaria para el inglés es muy baja, pero la poca o mucha que tenga la malinvierte porque no entiende en qué consiste enseñar inglés a un niño, y vuelve a escolarizarlo todo.

Renato no necesita cortar y pintar; Renato necesita oír hablar en inglés y tratar de hacerlo él. Oír y oír, mil y una veces, miles de acentos diferentes. Sumergirse en el mar de la lengua y tratar de nadar en él. Inmersión, que le llamamos. Y ganar confianza en que puede entender y puede, poco a poco, empezar a interactuar. Eso necesitan Renato y todos los niños del mundo, para aprender otra lengua (y muchas cosas más). El método de la inmersión no reglada, interactiva y constructiva. Y la generación de confianza en ese mar. Que puede y se pruebe que puede. Y juegue con la lengua que desconoce y no traduce. Y se divierta aguzando su oído para poder comunicarse luego con quien le hable en inglés, venga de donde venga y sea quien sea.

¿Cuánto se perdió en esa pequeña escena? ¿Cuánto se dañó en esa escena escolar? ¿Cuántas escenas de estas hay por día en las escuelas de nuestra región?

Brasil no es ni más ni menos que México, Argentina, Perú o Guatemala. Escolarmente hablando, es igual. Tenemos todos los mismos problemas porque nos tiene envueltos y apresados el mismo imaginario, al que podemos llamar cárcel, de que la escuela debe ser escolar.

Siempre es así, en realidad, más allá de estos ejemplos aleatorios de domingo a la mañana. Y ese es precisamente el problema.

Espero que este golpe de realidad nos haya servido. 

Twitter del autor: @dobertipablo