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Estudio muestra que el paradigma de la belleza ideal femenina ha cambiado

Sociedad

Por: pijamasurf - 06/05/2018

Estudio en el que participaron jóvenes universitarias sugiere que el ideal de belleza ha cambiado, acaso por influencia de las redes sociales

En la era de Instagram cualquiera puede ser top model, sin requerir de una agencia o un medio tradicional que difunda las imágenes. O mejor dicho, casi cualquiera, ya que se necesita belleza y un gran cuerpo. Sin embargo, las cosas se han democratizado un poco, como muestra un estudio reciente.

El paradigma colectivo de lo sexy parece haber dado un giro, de las modelos esbeltas que dominaron la industria las últimas 2 décadas, a una nueva figura que está más inspirada en el fitness. El imperio de los cuerpos tonificados. De los cuerpos que son logros del trabajo duro en el gimnasio. 

En una investigación realizada por científicos de la Universidad de Missouri-Kansas City se encontró que, para las mujeres universitarias, el nuevo estándar de belleza está lejos de la heroin chic de Kate Moss y se parece más al look musculoso y lleno de curvas de una modelo de fitness de Instagram. Para realizar el sondeo, se pidió a las jóvenes que evaluaran qué tan atractivas eran las participantes de Miss USA a lo largo de 15 años. Los resultados del estudio coincidieron con una tendencia reciente, observada en el concurso de belleza, a preferir cuerpos femeninos más tonificados.

Los investigadores citan sitios como Instagram, Tumblr y Pinterest, donde se postean imágenes de modelos que son admiradas por las jóvenes y que se cree que han influido en este nuevo estándar de belleza. Aunque estos resultados pueden ser identificados como positivos en general, existe una preocupante insatisfacción con la imagen corporal entre las mujeres jóvenes, quienes suelen compararse con modelos. Esto se veía antes acentuado, ya que en muchos casos las modelos que las jóvenes admiraban solían ser muy flacas, lo cual  es un peligro, pues puede propiciar el desarrollo de desórdenes alimenticios. El hecho de que el ideal ahora no sea el de un cuerpo tan esbelto, podría ayudar en este sentido.

Sin embargo, por otro lado, se podría argumentar que el incremento en la exposición a imágenes de modelos que son consideradas atractivas y admiradas, puede también aumentar el sentimiento de insatisfacción personal. Asimismo, los cuerpos de estas modelos en algunos casos son retocados tanto digitalmente como a través de operaciones, dando lugar a aspiraciones irreales o que requieren demasiada inversión. Y aunque en primera instancia estos cuerpos parecen ser más sanos,  se puede llegar al extremo y también distorsionar la verdadera salud para satisfacer un ideal de belleza, el cual, a su vez, puede ser otra distorsión. Y es que puede ocurrir fácilmente que la belleza no sea salud, especialmente cuando existe una presión social por tener una cierta apariencia que violenta la expresión natural. Asimismo, sería interesante realizar un sondeo para ver si los hombres tienen una preferencia similar, o lo que estamos viendo es una especie de masculinización de la belleza femenina que nace de cambios en la propia autoimagen de las  mujeres -y entonces, estaríamos presenciando una especie de  fragmentación o disociación en los polos sexuales. Pero esto es solamente especulativo, lo único que podemos decir de cierto es que hay una tendencia en las mujeres a ver como los cuerpos más tonificados como los cuerpos más deseables.

Por otro lado, un indicio de que esto no necesariamente conduce a una mayor salud colectiva, puede apreciarse en el hecho de que Instagram suele ser reportado como el medio social que más deprime a las personas, en gran medida debido a que éstas comparan sus vidas y sus cuerpos con los de las cuentas de modelos y celebridades.

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Juez ordena a ‘joven’ de 30 años salir de casa de sus padres

Sociedad

Por: pijamasurf - 06/05/2018

Luego de varias peticiones y hasta ultimátums, padres de un hombre de 30 años en Nueva York tuvieron que acudir a la Corte para conseguir que su hijo saliera del hogar familiar

Mucho se ha hablado en años recientes de una “crisis” que vive cierto sector de las generaciones más jóvenes que, a diferencia de las precedentes, parecen vivir en un estado de menor bienestar material

Los salarios, se dice, son menores, o su valor adquisitivo ha caído drásticamente; beneficios sociales como la salud pública, la educación gratuita o el retiro no existen más o se han precarizado y, en lo que concierne a la vivienda, la inflación de los costos relacionados con ésta se ha elevado de tal modo que parece que vuelve impensable aquello que otros en las generaciones anteriores sí consiguieron: vivir en una casa propia.

En ese contexto, no es extraño que la “independencia” material parezca tardar cada vez más. Ahora es común que personas que rondan los 30 años de edad vivan aún en el hogar familiar, so pretexto de la inviabilidad económica de poder llevar una vida aparte. En varios de estos casos, quienes así lo hacen cuentan con la anuencia de sus padres, quienes parecen conformarse con la situación y aceptan apoyar de esa manera a sus hijos. ¿Pero será esta una decisión de la cual se sienten plenamente convencidos? ¿O quizá los padres se sienten obligados a admitir a sus hijos sólo porque el vínculo familiar “obliga”? ¿No llegará el momento en que los hijos se convierten en extraños en una casa que, después de todo, no es la suya? ¿Y no será esto un tanto insoportable para los padres?

Un caso un tanto radical de esta situación ocurrió recientemente en Nueva York, donde un hombre –que no “joven”– de 30 años fue obligado a dejar la casa de sus padres por orden de un juez, luego de que sus padres demandaran la intervención oficial de la autoridad judicial.

Es difícil decir dónde comienza esta historia, pero para fines prácticos podemos fechar su inicio en febrero de este año, cuando Christina y Mark Rotondo comenzaron a pedirle a su hijo Michael que abandonara la casa familiar en Camillus, cerca de Syracuse. Cabe mencionar que Michael había vivido ya fuera de ésta, pero por razones que no han sido aclaradas regresó a vivir con sus padres en el 2010, sin intenciones verdaderamente manifiestas de volver a salir del hogar familiar.

En febrero pasado, decíamos, los padres de Michael comenzaron a dirigirse a él por medio de cartas y notas breves en las que, con distintos tonos y ofrecimientos, le anunciaban que debía dejar la casa, se lo pedían o le daban un ultimátum. “Después de discutirlo con tu madre, hemos decidido que dejes la casa inmediatamente”, puede leerse en una de estas notas. Incluso, en otra ocasión (el 18 de febrero) los padres de Michael acompañaron la carta de mil 100 dólares y algunas ofertas de trabajo que se tomaron el tiempo de buscar para su hijo, esto para facilitarle la mudanza y el “difícil” tránsito de encontrar nuevas condiciones de vida.

Sin embargo, los días transcurrieron, y a juzgar por el curso que tomaron los hechos, Michael hizo caso omiso de las peticiones y las advertencias de sus padres, quienes ante esta respuesta optaron en abril por acudir a la Corte local y plantear una demanda de desalojo contra su hijo. Curiosamente, se les dijo ahí que la instancia donde su caso podía proceder era la Suprema Corte, la cual atrajo el caso y recibió en audiencia a la familia Rotondo el martes pasado.

Donald Greenwood fue el juez encargado de dirimir entre las partes en litigio. Luego de escuchar tanto a los padres como al hijo, Greenwood intentó convencer a Michael de dejar la casa familiar, pero según reporta The Guardian, Michael argumentó que tiene derecho a vivir al menos 6 meses más en el hogar de sus padres. Greenwood rechazó dicha pretensión, la calificó de “indignante” (outrageous) y en respuesta a Michael le obsequió una orden de desalojo (que Michael, a su vez, consideró también indignante).

La historia es sin duda un tanto rocambolesca, digna de una comedia satírica de Molière, pero de algún modo refleja también ciertos elementos de la subjetividad compartida de este tiempo. Más allá de la adversidad propia de la vida (presente en todas las épocas), parece existir también cierta dificultad entre los individuos de las generaciones recientes para “despegarse” definitivamente del seno familiar y enfrentar el desafío de vivir por cuenta propia, acometiendo por un lado las circunstancias presentes reales, pero realizando también el trabajo o el esfuerzo de obtener la realización de aquello que se quiere, se necesita o se desea.

 

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Imagen: ABC7