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6 errores comunes al tratar con una persona introvertida

Salud

Por: pijamasurf - 04/28/2018

Suponer que una persona es introvertida puede llevar a algunos equívocos al tratar con ella

Desde hace un tiempo, la dualidad introvertidos/extrovertidos ha pasado a formar parte de cierta forma generalizada de entender la personalidad. Como otros binomios, éste puede resultar atractivo por la facilidad que nos ofrece para clasificar a una persona, y no sólo en la etiqueta general, sino en todo aquello que en nuestra mente asociamos a cualquiera de esos conceptos, pues una vez que pensamos a una persona bajo la noción de introvertida o extrovertida, de inmediato y tal vez hasta inconscientemente le atribuimos otras cualidades: silenciosos y reservados unos, abiertos y expresivos otros, reflexivos, creativos, inclinados a tal o cual interés, etcétera.

Sin embargo, el ser humano suele ser más complejo (y más sencillo) que todas las explicaciones que se han dado sobre su naturaleza, y servirnos de categorías como las antes dichas puede fácilmente conducirnos a errores de juicio y de trato con respecto a una persona. Después de todo, siempre será mejor estar en contacto con aquel o aquella a quien tenemos en frente y no con la idea que nos hacemos de ese individuo en nuestra mente.

A continuación, compartimos seis de estos malentendidos provocados por la idea de introversión y sus rasgos asociados.

 

Volverlas el centro de atención

En la confianza y la intimidad las personas introvertidas pueden mostrarse inteligentes, divertidas, locuaces e ingeniosas pero, para sorpresa de muchos, cuando la atención pública o de desconocidos se vuelca sobre ellas, todas esas cualidades parecen desaparecer. 

 

Elogiarlas en público espontáneamente 

En el sentido del punto anterior, un reconocimiento público espontáneo puede ser problemático para una persona introvertida. Quizá lo merezca, quizá sea justo y sin duda quien lo hace lo considera un acto positivo, pero para los introvertidos puede significar un problema que no saben cómo enfrentar.

 

Obligarlas a una forma en particular de trabajo en equipo

En general, en la vida, la cooperación suele ser la base del trabajo; sin embargo, en el caso de los introvertidos quizá puedan hacerse ciertas concesiones. No es que las personas introvertidas no sepan trabajar en equipo, pero quizá sus procesos son otros. Hay quienes, por ejemplo, en compañía de otros pueden proponer ideas, discutirlas, defender sus puntos de vista, hacer síntesis rápidas, pero en el caso de los introvertidos a veces todo esto ocurre mejor cuando pueden tener tiempo para reflexionar, sopesar pros y contras, etcétera. 

 

Llevarlas a lugares muy públicos

La intimidad es uno de los valores más apreciados por los introvertidos y, por el contrario, lo público no suelen ser aguas cómodas para ellos. Un café, un paseo por un parque no muy frecuentado, un bar tranquilo donde se pueda conversar, una oficina de pocas personas, etc., son ambientes que sin duda les resultan más agradables.

 

Pensar que no tienen nada que decir

La inclinación (a veces incomprendida) de los introvertidos a la reserva puede hacerlos parecer equivocadamente silenciosos o, peor aún, aburridos. Sin embargo, con cierta frecuencia la realidad es otra. No es que una persona introvertida no tenga nada qué decir o no quiera hablar sino, más bien, no se siente confiada para hacerlo. Si se crean condiciones de confianza, es muy posible que sorprenda a más de uno con sus ideas.

 

Suponer que no pueden encabezar un equipo

Por estas y otras cualidades parecería que las personas introvertidas no pueden ser líderes, pero quizá podría decirse que su posible liderazgo se presenta de otra manera. A diferencia de otras formas de ser, en el caso de los introvertidos suele existir una apertura a distintos puntos de vista; son personas que escuchan y reflexionan y a veces, también, que trabajan duro. En este sentido, pueden ser individuos que inspiran a hacer, o dicho de otro modo, que ponen el ejemplo. A veces, esta también es una manera de liderar.

 

 

Ahora bien: es un tanto infantil pensar que el mundo tiene que ajustarse a nuestras necesidades y ser dócil con aquello que se nos dificulta. La dificultad, en todo caso, debería animarnos a sobreponernos a ella, a conocerla para quizá cambiarla, a demostrar que como seres humanos somos más y mejores de lo que solemos creer. No siempre es así, sin embargo. En este sentido, la intención de esta publicación podría situarse más bien del lado compasivo de la vida. Mientras una persona no descubra lo fuerte que es, quizá lo mejor que podemos hacer los demás es mostrar la compasión de la que somos capaces.

 

También en Pijama Surf: Las diferencias exactas entre personas extrovertidas e introvertidas, según el creador de estos conceptos

 

Imagen de portada: Lobke van Aar

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Por qué el mindfulness se ha convertido en la nueva heroína espiritual

Salud

Por: pijamasurf - 04/28/2018

"Si el Buda estuviera vivo hoy, probablemente no diría: ve a meditar. Diría: arregla tu sociedad para que haya menos sufrimiento en ella"

En los últimos años, el mainstream del mindfulness ha tomado por asalto diferentes áreas de la salud en general, desde sitios de meditación y yoga hasta clínicas psicológicas o de medicina alternativa. Y si bien se han demostrado los muchos beneficios de la meditación mindfulness, es verdad que en muchas ocasiones se utiliza como una vía de evasión de los problemas a los que la sociedad se enfrenta en la actualidad.

En palabras de Dokushô Villalba, maestro zen en el Monasterio Zen Luz Serena, en España:

Aquí estamos, en las ruinas de la modernidad. El fascismo emerge mientras la economía global se estanca. Esto significa un dolor muy real para millones, miles de millones de seres humanos reales. Y, ¿qué hacemos? ¿Meditar? Si el Buda estuviera vivo hoy, probablemente no diría: ve a meditar. Diría: arregla tu sociedad para que haya menos sufrimiento en ella.

No se trata, entonces, de utilizar la meditación como un sustituto del compromiso social: “el objetivo no es darle la espalda a nuestros vecinos y compañeros. Si sólo fuera eso, entonces es mejor no meditar en absoluto. Porque si hacemos eso, no estamos realmente meditando”. Y es que el cuidado intra e interpersonal van de la mano: uno no puede existir sin el otro; por lo tanto, al cuidarse a sí mismo, uno cuida al otro, y viceversa. No obstante, de acuerdo con Villalba, se están “usando técnicas de meditación para fines equivocados: para escapar, huir, embotar el dolor. Esto es como meterse heroína espiritual”.

Debido al colapso del capitalismo y el auge del mindfulness, este último se ha convertido en un antídoto perfecto, en “la máxima respuesta estadounidense al capitalismo agresivamente cruel”. En vez de enfrentar o rebelarse ante la ruptura y fracaso de los gobiernos, institutos, líderes, uno se va a meditar porque ahora se dice que “uno es responsable de su propio dolor y no debería sentir dolor”, y si por cuestiones de la vida aún se siente, lo mejor es adormecerlo, escapar de él, sepultarlo con las técnicas de meditación. ¿Y qué mejor manera que hacerlo de forma casi gratuita?:

¿Cuál es el medicamento más barato y efectivo que existe? La terapia real cuesta dinero. Las drogas reales tienen efectos secundarios. El capital quiere eficiencia pura. Máximos beneficios sin costo alguno. La meditación es la droga perfecta para que el capitalismo termine la mórbida tarea de devorarse a sí mismo.

[Es como cuando te rompen el corazón] ¿Qué haces después, con un corazón roto? Encuentras el medicamento más barato que puedas.

Desgraciadamente esta tendencia va en sentido contrario al verdadero propósito de la meditación, pues ésta no se enfoca en enterrar el dolor, la injusticia o la crueldad, sino en prevenirlos para reducir la incidencia de sus consecuencias. El mainstream del mindfulness es todo lo contrario: “no previene la crueldad. Más bien la excusa, la justifica, la sanciona. La heroína espiritual sólo es realmente necesaria cuando se lucha en una guerra tan salvaje que el horror cotidiano debe ser anestesiado”. Es así que uno aprende a vivir con lo que Villalba llama “lacras morales”, tanto de uno como de otros; y si son insoportables, entonces se aprende a “desprenderse de ellas, adormeciendo el dolor”. Sin embargo, lo que en realidad está pasando es que la crueldad continúa siendo excusada, justificada, permitida y maximizada.

Si realmente se desea meditar es importante tomar en consideración lo que está sucediendo en nuestro entorno, y así entrar en contacto con el verdadero yo –“el yo en ti y el tú en mí. Este es el puro ser. La materia primera de la existencia”–. Para hacerlo, Villalba recomienda lo siguiente:

Para llegar ahí, debes desarrollar la conciencia de la conciencia. Verte a ti mismo viendo. Esto significa que tu ojo interno se vuelve hacia dentro y entonces ves el universo reflejado en tu alma. Una vez que tienes un atisbo de este giro, de repente te das cuenta de que tú eres la primera víctima de toda la crueldad y la violencia que has generado. A esto se le llama karma. Y entonces te das cuenta de por qué la felicidad surge cuando te encuentras a ti mismo en los demás, y a los demás en ti mismo. Así es como es la realidad. La felicidad consiste en vivir esto aunque sea un solo instante. En este punto es cuando entiendes la que es realmente la más grande de todas las leyes universales: estoy en ti, tú estás en mí. Por lo tanto, nunca debes hacer daño a los demás. Tu acción sólo debería aportar luz. Entonces, y sólo entonces, puedes sentirte satisfecho, porque estás en armonía con la verdadera existencia.

Es ahora cuando te encuentras realmente en el aquí y ahora. Antes estabas perdido en la ilusión, el engaño, la autodestrucción, la ignorancia.

 

Fotografía principal: Huffington Post