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Así puedes ver la información que Facebook tiene de ti y descargar una copia de todo lo que has hecho en esta red social.

Facebook se encuentra bajo un enorme escrutinio luego de que la filtración de Cambridge Analytica sugiere que 50 millones de perfiles fueron minados para influir en la opinión pública, revelando serios problemas en el manejo de la privacidad de esta red social. Esto para sumar al hecho de que ya se cuestionaba el exceso de poder que tiene la empresa fundada de Mark Zuckerberg y sus efectos nocivos en la veracidad y en la democracia, con el surgimiento de las llamadas "fake news", la burbuja de filtros y la cámara de ecos.  El tema es bastante grave y, como hemos escrito aquí, obedece a un problema con el modelo económico de la tecnología digital que se basa en la captura de atención y en la vigilancia. 

Empresas como Facebook y Google valen, más que por la publicidad que venden, por la información que tienen y el potencial que eso tiene, cuyos límites no están establecidos ya que dependen de los avances tecnológicos del futuro.

Para darte una idea de lo que Facebook sabe de ti ve a Configuraciones (Settings) y haz click, dentro de las Configuraciones generales, en "descargar una copia de tus datos de Facebook" (Download a copy of your Facebook data). Una vez solicitado esto Facebook te envía un link para la descarga a tu correo. 

Una vez descargada tu información una de los apartados más interesantes es Ads o Anuncios, donde podrás ver no sólo todas las páginas a las que les has dado like sino también palabras claves sobre temas o categorías que son parte de tu perfil con lo que Facebook define qué tipo de anuncios te podrían interesar. Aquí Facebook muestra que te clasifica por tus intereses de una manera más conspicua. También puedes ver allí que otras empresas tienen tus datos y todos los anuncios a los que les has dado clic. Por supuesto también puedes ver todos tus mensajes, fotos y demás. Usuarios que usan Android descubrieron así que Facebook tenía metadata de todas sus llamadas telefónicas. Con esto puedes darte una buena ide de la información que Facebook tiene de ti -o al menos de la información que te dice que tiene de ti. Y si estabas dudando en dejar la red social, pues ya tienes tu información contigo...

Si Facebook sabe mucho de ti, espera a ver lo que Google sabe de ti, la empresa que primero realmente inventó este modelo de capitalismo de vigilancia. Aquí puedes descargar la información que Google tiene de ti.

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Extrañamente, Freud notó que hablar podía curar. Pero en realidad no es sólo hablar, es decir la verdad lo que cura, al resonar con el principio creativo del cosmos

Uno de los principales descubrimientos que hizo Freud fue darse cuenta de que hablar podía curar los trastornos psicológicos. Simplemente decir ciertas cosas que generalmente estaban siendo reprimidas -traumas, temores, emociones atoradas, recuerdos del origen de la patología- era suficiente para, en ocasiones, librarse de las psicopatologías crónicas. Freud incluso usó como sinónimo de "psicoanálisis" el término "la cura por la palabra". Todo esto generó que algunos compararan el psicoanálisis con el misticismo, una comparación que en realidad no está tan equivocada. Pero misticismo o ciencia, lo cierto es que la palabra cura.

Decimos que hay algo místico en esto porque la idea de que la palabra tiene una fuerza mágica, creativa o transformadora de la realidad es algo que se encuentra en el origen de todas las grandes religiones. La palabra es la herramienta creativa por excelencia. Pero no sólo es el poder de Dios, sino es también aquello a través de lo cual el hombre se alinea con el orden cósmico y participa en la divinidad. En las Upanishad, el sabio Yajnavalkya responde a la pregunta de qué es aquello que permite superar la muerte diciendo que son el fuego y la palabra los que alcanzan la libertad. En el pensamiento védico la palabra y el fuego están profundamente identificados. El fuego -Agni- es aquello que viaja hacia el cielo y es algo así como la tecnología divina por excelencia. Algo similar ocurre con el fuego que roba Prometeo de los dioses. Ese fuego, esa tecnología divina, es la palabra. Pero no todas las palabras: es la palabra verdadera, o lo que podríamos llamar la palabra del corazón, la palabra que debe ser dicha.

El psicólogo clínico Jordan Peterson precisa que lo que cura no es la palabra en sí; es la verdad. Peterson dice que esta es la idea más profunda y efectiva que ha encontrado en su práctica: lo que cura en la terapia es la verdad. También cura exponerse a las cosas que se están evitando o a las que se les tiene miedo, pero esto es una forma de actuar la verdad. Cuando un psicólogo lleva a una persona a enfrentar aquello que esa persona sabe que no debe seguir evitando, entonces lo que se está haciendo es escenificar una situación para que la persona actué o viva sus verdades más profundas. Simplemente hay evidencia, dice Peterson, de que cuando una persona enfrenta algo que está evitando -bajo su propia voluntad- esto hace que mejore.

Esta idea ciertamente no es original. Muchos terapeutas han escrito sobre la forma en la que esta palabra verdadera -ya sea como aceptación consciente, ya sea como representación activa- es la base del psicoanálisis. Alfred Adler, por ejemplo, creía que el origen de los problemas psicológicos era que las personas empezaban a vivir una mentira, una vida-mentira. El engaño y la evasión como fuente de toda la patología. Lo interesante en Peterson es su idea de que este hablar como curación es una versión secular de la idea de que "la verdad te hará libre" y por lo tanto la cura hablada se puede rastrear al origen del pensamiento metafísico occidental, tanto a la Biblia como a Platón. Decir la verdad es la expresión del Logos en el mundo y, en consecuencia, hace que el individuo haga lo que hace el Logos: crear orden en el caos. Un orden que es, a la vez, verdadero y bueno. La lectura psicológica de la Biblia que hace Peterson llega a la conclusión de que la verdad es el antídoto a la caída del hombre, es la fuerza redentora. En el Génesis se dice que es la palabra en la forma de verdad la que genera orden en el caos, pero más aún, dice Peterson, que el ser que se crea hablando -diciendo la verdad- es bueno: Y Dios vio que era bueno, se repite. Peterson nota que se insiste en que el ser creado con la palabra es bueno y hay allí una pista de que el estado adánico, en tanto que era imagen de Dios y estaba llevando con fruición a la verdad, estaba en sí mismo propiamente balanceado. El viaje del hombre -del héroe y del santo- es en gran medida redescubrir esto, lo cual es un viaje de regreso al origen. A decir la palabra verdadera, a habitar verdaderamente y, con ello, participar en el Ser.