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¿Cuánto tiempo necesitas para aprender un idioma extranjero? Estos datos te darán una idea

Sociedad

Por: pijamasurf - 11/29/2017

Los idiomas extranjeros nos causan tanta fascinación y asombro como temor

Con frecuencia, cuando comenzamos a aprender algo que no sabemos, miramos con cierta añoranza a quienes demuestran ya un manejo experto del tema, habilidad o disciplina en la que nosotros apenas damos los primeros pasos. Con impaciencia, quisiéramos ser tan diestros como ellos, sin pensar que esas personas que nos enseñan (u otras que podríamos tomar como ejemplo) alguna vez también se encontraron en la misma posición de aprendices.

Sucede así con los idiomas extranjeros, que a muchos causan tanta fascinación y asombro como temor, pues así como en cierta forma es sorprendente que una persona pueda llegar a alcanzar un nivel de fluidez en un idioma en el que no creció, al mismo tiempo no deja de parecer un tanto lejano ese día en que alguien que apenas entra en conocimiento del nombre de las letras, las cifras y las expresiones más elementales, pueda llegar a hablar con tanta naturalidad como un nativo en su propia lengua.

Sin embargo, la clasificación que ahora compartimos demuestra que, después de todo, dicho tiempo que por momento podemos imaginar amplio y prolongado, en realidad podría ser menos de lo que creemos. Ésta fue elaborada por el Foreign Service Institute (FSI), una entidad del gobierno de Estados Unidos que, entre otras funciones, se encarga de la formación diplomática del personal dedicado a dichas tareas dentro de la estructura gubernamental del país, quienes, por esta razón, suelen estar obligados a aprender una o varias lenguas extranjeras.

La clasificación establece una relación entre los idiomas oficiales de distintos países europeos y el tiempo promedio que le toma aprenderlos a una persona cuya lengua materna es el inglés. Así, tenemos que, por ejemplo, para un agloparlante nativo, las lenguas romances mayoritarias se encuentran clasificadas en la categoría I y, por lo mismo, bastan aproximadamente 24 semanas de estudio en cualquiera de ellas para hablarla y leerla con suficiencia. El alemán, que tiene fama de difícil, está aquí en la categoría III, un tanto por encima de las lenguas romances pero, con las 36 semanas de estudio que se necesitan para alcanzar un nivel intermedio, todavía lejos del árabe, que requiere de poco más de 1 año y medio de estudio para poder hablarlo y leerlo.

Mapa elaborado por el usuario Fummy de reddit, a partir de la clasificación del FSI

La lista completa de esta clasificación puede encontrarse en este enlace (en inglés), pero igualmente incluimos aquí algunos ejemplos de cada categoría:

CATEGORÍA I (23-24 semanas o 575-600 horas; idiomas muy parecidos al inglés): francés, italiano, noruego, portugués, español, sueco.

CATEGORÍA II (30 semanas o 750 horas; idiomas parecidos al inglés): alemán.

CATEGORÍA III (36 semanas o 900 horas; idiomas con diferencias lingüísticas o culturales con respecto al inglés): indonesio, malasio, swahili.

CATEGORÍA IV (44 semanas o mil 100 horas; idiomas con diferencias lingüísticas o culturales significativas con respecto al inglés): armenio, bosnio, checo, griego, hebreo, ruso (entre otros).

CATEGORÍA V (88 semanas o 2 mil 200 horas; idiomas con una dificultad excepcional para angloparlantes): árabe, chino mandarín, chino cantonés, japonés, coreano.

Si bien tener el inglés como lengua nativa puede llegar a cambiar estos parámetros para, por ejemplo, un hispanohablante, el mapa nos da una idea del tiempo mínimo que debemos dedicar a un idioma extranjero para aprenderlo, pero quizá por encima de esto nos recuerda que la constancia es el secreto a voces de la llamada “expertise” en cualquier materia.

 

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Sociedad

Por: pijamasurf - 11/29/2017

Recientes matanzas masivas en Estados Unidos ponen en la mesa de discusión las causas de estos episodios de violencia tan frecuentes en ese país

Ante los recientes tiroteos masivos en Estados Unidos, se ha generado un debate sobre la causa de estos episodios violentos que asedian a dicho país. Mientras que Trump mencionó que el reciente caso de la matanza en una iglesia de Texas se debía a la enfermedad mental, muchos medios y analistas apuntan a que la causa de fondo de la continua violencia es la gran cantidad de armas que tienen los ciudadanos y las laxas leyes de control de armas. Y aunque el problema debe de ser multifactorial, una investigación del New York Times apunta a que la forma más lógica de explicar estos sucesos tiene que ver con la gran exposición a armas que existe en EEUU. Como podemos ver en la gráfica, Estados Unidos es el país que más armas tiene en el mundo, por mucho. 

Con casi un arma por habitante, supera por más de 220 millones de armas a la India, el segundo país con más armas en el mundo, 46 millones en su caso, para una población que triplica la población de EEUU. Estados Unidos representa el 4.4% de la población mundial pero tiene el 42% de las armas del mundo, y desde 1996 hasta el 2012 el 31% de los tiroteos masivos ocurrieron allí. Sólo Yemen tiene un índice más alto de tiroteos masivos por persona entre países de más de 10 millones de personas. Yemen es el segundo país con más armas en el mundo, algo que soporta está correlación.

Aunque se podría discutir si son las armas las que generan la violencia o es la violencia la que genera que tengan tantas armas (o, por supuesto, una retroalimentación), lo estadísticamente indudable es que existe una correlación: entre más armas, más tiroteos masivos realizados por asesinos solitarios. 

El Times mantiene que el argumento de que los estadounidenses tienen mayores problemas mentales no se sostiene, en tanto que los índices de trastornos mentales severos en EEUU son similares a los de países con indicadores económicos semejantes en el mundo. También descarta que los tiroteos tengan que ver con el uso de videojuegos y la violencia en los medios, algo que, sin embargo, es difícil medir contundentemente y, por otra parte, el sentido común sugiere claramente que vivir en una sociedad en la cual las personas están expuestas a más contenidos violentos tiende a generar más violencia. Lo mismo ocurre con la diversidad racial, la cual no parece ser un factor. El hecho, en conclusión, es que los crímenes en Estados Unidos, aunque no más frecuentes, sí son más violentos, algo que debe explicarse, en gran medida aunque no únicamente, por el acceso a armas.