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El antes y después: impactantes imágenes de las consecuencias del calentamiento global

Ecosistemas

Por: PijamaSurf - 09/21/2017

Frente a las consecuencias ambientales, económicas y sociales asociadas con el calentamiento global se han propuesto medidas de prevención, contención y acción que permitan reducir significativamente estos síntomas

Cada día resurge una capa más gruesa de contaminación y desaparece otra más débil de biodiversidad. A los efectos de esta invasión del dióxido de carbono y otros gases invernadero se le llamó calentamiento global, y se ha relacionado con un inevitable aumento de la temperatura mundial, desastres naturales –como incendios forestales, huracanes, tsunamis…–, sequías, deshielo de los polos, pobreza, hambre, guerra por la adquisición de bienes naturales, la extinción de algunas especies tanto vegetales como animales, entre otros.

Frente a las consecuencias ambientales, económicas y sociales asociadas con el calentamiento global se han propuesto medidas de prevención, contención y acción que permitan reducir significativamente estos síntomas. Entre ellas se encuentra no sólo la reeducación ambiental, cuyo objetivo es reducir los niveles de contaminación desde la comodidad del hogar, sino también la toma de conciencia sobre la desaparición de los ecosistemas del planeta. Para empezar la reeducación, es indispensable que las personas estén plenamente conscientes del antes y después del cambio climático. Por esta razón, compartimos una serie de fotografías que evidencien las consecuencias de este malestar ambiental sobre los glaciares, lagos y campos de nieve alterados por los humanos:

El mar Aral en su momento fue el cuarto lago más grande del mundo. Ahora, es un sitio en donde la aridez y la irrigación redujeron al borde de la desaparición a este cuerpo acuífero de Kazakhstan:

La nieve de Sierra Nevada, en California, posee actualmente uno de los niveles más reducidos que se han reportado a lo largo de la historia. Ante años de sequía, el Estado ha decidido realizar restricciones en el uso de agua para regular su consumo, pues los depósitos californianos dependen en el deshielo de esta montaña:

La existencia del lago Mead, en Las Vegas Valley, siempre ha dependido del deshielo de las montañas Rockies; sin embargo, en los últimos años, los niveles de agua han recaído hasta el punto de sequía. Actualmente la región se encuentra en riesgo, pues depende hasta en un 90% del cuerpo acuífero:

El deshielo del glaciar Zachariæ Isstrøm en Groelandia se aceleró desde el 2012, provocando el desprendimiento anual de toneladas de hielo en la zona del Atlántico. Los expertos aseguran que el derretimiento de este glaciar tendrá un impacto tremendo en el aumento de los niveles de los mares:

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En los mares de Australia, un grupo de científicos encontró una zona de congregación de pulpos con toda la apariencia de una ciudad construida por ellos mismos

La inteligencia de los pulpos y otros cefalópodos es sorprendente y en algunos casos increíble, sobre todo para una especie como la nuestra que, culturalmente, ha desarrollado la creencia de que somos el pináculo de la evolución.

Los pulpos, sin embargo, son uno de los mejores ejemplos de que la capacidad cerebral bien puede tener otras expresiones y seguir otros desarrollos además del que puede observarse en el caso del ser humano.

El descubrimiento que ahora reseñamos abona a dicha reputación de los pulpos, pues durante muchos años los científicos que investigan su comportamiento solían considerarlos animales solitarios, pero a partir de hoy esa creencia podría ser puesta en duda.

De acuerdo con el reporte de una investigación publicada recientemente en la revista especializada Marine and Freshwater Behavior and Physiology, en las inmediaciones de la bahía de Jervis (al sureste de Australia) fue descubierta en las aguas submarinas una estructura en torno a la cual se observaron varios pulpos reunidos, comunicándose y al parecer incluso habitando.

Además de que este hallazgo cuestiona la idea de la aparente falta de comportamiento social de los pulpos, tiene relevancia porque la estructura encontrada no tiene un origen natural, sino que aparentemente es una construcción expresa de los moluscos.

Antes, en el 2009, se realizó una observación similar, en la misma zona de las aguas australianas, de una reunión considerable de cefalópodos en torno a un punto específico. Entonces se presumió que el objeto por el cual los pulpos se concentraban en esa área era un artefacto humano no identificado, de aproximadamente 30cm de largo, incrustado con firmeza en el suelo marino y posiblemente metálico, mismo que había caído al mar y que por su rareza en el contexto submarino había servido de punto de referencia para los pulpos. En aquella ocasión los científicos bautizaron el lugar como “Octópolis” (por los octópodos, el orden de moluscos al que pertenecen los pulpos, por sus ocho brazos, y “polis”, la palabra griega para ciudad).

No obstante, en este descubrimiento la expedición no observó ningún objeto en específico que congregara a los pulpos, sino más bien “construcciones” al parecer propias, elaboradas con conchas y otros restos de moluscos de los que usualmente se alimentan (almejas, ostiones, etc.) y, asimismo, aprovechando las formaciones rocosas del suelo submarino. A esta segunda ciudad los científicos la bautizaron como “Octlantis”, que en español se traduce como “Octlántida” (en alusión al mito griego de la Atlántida, la ciudad submarina mítica mencionada por Platón en un par de sus Diálogos, ejemplo de sabiduría y destruida por su soberbia). 

(Cada una de las letras señala un pulpo residente de "Octlántida")

Cabe mencionar, por otro lado, que en esta segunda ciudad los investigadores se toparon con un fenómeno hasta ahora inédito y que no alcanzan a explicar: la violencia. Aparentemente, en “Octlántida” los pulpos macho pasan buena parte de su tiempo peleando entre sí, persiguiéndose y echando a sus congéneres de las construcciones que sirven de sus guaridas. Una consecuencia más previsible es que un punto de reunión como este atrae naturalmente a los depredadores, un desafío que los pulpos tendrían que resolver si persisten en habitar su "ciudad".

(Un pulpo expulsado de "Octlántida")

El descubrimiento, como decíamos, pone en duda la idea ampliamente difundida de que los pulpos son animales que viven solitariamente, pero también, como lo sugiere David Scheel, autor principal del estudio y adscrito a la Universidad Alaska Pacific, podría ser evidencia de que la selección natural sigue caminos similares sin importar la especie de la cual se trate, en este caso, llevando a los pulpos a un comportamiento social complejo equiparable al que presentan especies vertebradas complejas.

 

Imágenes: Scheel et al