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Estos son los países más perezosos y los más activos del mundo en un mapa

Sociedad

Por: Pijama Surf - 07/19/2017

Un sondeo que mide la cantidad de pasos dados al día según el país de origen

¿Te has preguntado cuántos pasos das al día? ¿Y qué tiene qué ver esto con el nivel de actividad de una persona? Pues, de hecho, mucho.

Haciendo un análisis a partir de la cantidad de pasos dados por persona al día a través de información de smartphones de 717 mil personas de 11 países, la Universidad de Stanford ha generado una base de datos que determina el nivel de actividad física según las naciones.

Quizá muchos podrían creer que una muestra que incluye a adultos, que además tienen un smartphone y una app específica, no representa a la población general de un país. Sin embargo, curiosamente los resultados coinciden con los niveles de mayor o menor obesidad.

Por ejemplo, los países que mayor cantidad de pasos reportaron fueron China, Japón, Rusia y Ucrania (países con muy bajos índices de obesidad). Por su parte, los países que menos pasos dieron, como EEUU, México y Brasil, tienen índices de obesidad que están entre los mayores del mundo.

Entre otros países con muy poca activad física se hallan Arabia Saudita, Catar, Malasia y Filipinas; en América Latina, Brasil, México, Venezuela, Argentina y Colombia tampoco se llevan muy buenos lugares.

Las naciones que calificaron con mayor actividad física rondaron entre los 6 mil pasos por día, mientras que las de menor índice, como Indonesia, en los 3 mil 500.

 

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¿Los éxitos profesionales son sinónimos de la felicidad?

Sociedad

Por: PijamaSurf - 07/19/2017

El éxito se ha distorsionado en una noción ilusoria de poder: quien lo tiene, goza de privilegios y felicidad

En las premisas de las sociedades actuales, el éxito profesional es sinónimo de poder y superioridad. Sin embargo, ¿realmente un estudiante de las mejores universidad del mundo es más inteligente o tiene bases éticas mejor formadas que otro de una universidad sin tanto renombre internacional, un padre que se queda en casa a cuidar a los hijos mientras que la madre provee estabilidad económica contribuye menos a la sociedad que uno que trabaja en una compañía con un horario establecido, o una mujer con 200 seguidores en una red social es menos valiosa que otra con 2 mil? De alguna manera, el éxito se ha distorsionado en una noción ilusoria de poder: quien lo tiene, goza de privilegios y felicidad; quien no lo tiene se hipnotiza por los privilegios, aspirando a llegar a tenerlos algún día. 

No obstante, ¿qué pasaría si este tipo de éxito elitista fuera tan sólo una herramienta para manipular el autoconcepto de los individuos? Se dice que una vez que se consiga una serie de logros educativos y profesionales, un puesto ejecutivo en una empresa con deslumbrantes bienes materiales, entonces alcanzaremos la felicidad. Desgraciadamente, las pruebas empíricas de esta premisa han puntualizado que cuando se falla en alcanzar las expectativas materiales la autovaloración de una persona disminuye significativamente, cayendo en el círculo vicioso de la desesperación. 

En la película Only Lovers Left Alive –2013– el personaje de Eve no sólo condena esta “obsesión” sino que también brinda una posible solución, mediante este pequeño soliloquio:

¿Cómo es que has podido vivir por tanto tiempo y todavía no entenderlo? Esta obsesión de ti mismo es una perdida de vida. Podrías invertirlo en salvar cosas, apreciar la naturaleza, nutrir la amabilidad y amistad, y bailar. Has sido muy suertudo con el amor, por cierto, si se me permite decirlo.

De alguna manera Eve, con 3 mil años de existencia, es capaz de observar que tanto el éxito como la felicidad tienen una fuerte base en la filantropía, sabiduría y apreciación de la naturaleza. Es como si cultivar estas cualidades otorgara a las personas un sentido prolongado y profundo de plenitud, lo cual permite enfrentar positivamente las crisis existenciales, las críticas y cotidianas con paz y resiliencia. 

De acuerdo con el psicólogo Erik Erikson, el sentido de la vida se desarrolla en estadios. En la adolescencia, por ejemplo, el estadio se enfoca en crear un sentido de identidad; en la adultez joven, en forjar vínculos íntimos con otras personas; y en la adultez, en reproducirse y proveer al cultivar a la siguiente generación, en ayudar a otros a cumplir sus objetivos y alcanzar su potencial, en mantener al mundo en su continuidad. De modo que el éxito, según Erikson, no se ve a través de la lupa de la presunción material sino del desprendimiento del ego y egoísmo. 

La vida, menciona la psicóloga eriksoniana Emily Esfahani Smith, es exitosa “cuando uno no sólo ve por su propio bienestar, sino también por el de los otros, ya sea mediante la crianza de niños, enseñando a colegas o creando algo nuevo y útil para el mundo”. Reproducir la generosidad de ser se vuelve un legado que les da vida. De lo contrario, la sensación de estancamiento e inutilidad podrían comenzar a habitar nuestra alma, psique y cuerpo. Un ejemplo que menciona Esfahani es tener un rol de proveedor –no forzosamente económico– en alguna comunidad, y así reducir el vacío de la inutilidad social.