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Hannah Arendt: ¿cómo surgen los regímenes totalitarios?

Política

Por: PijamaSurf - 01/03/2017

La filósofa alemana da algunas pistas para comprender cómo se llega al totalitarismo y lo que podemos hacer para evitarlo

En su libro Los orígenes del totalitarismo (1951), la filósofa Hannah Arendt hace un análisis sobre el surgimiento del antisemitismo en Europa central y Europa del Este para disertar sobre los dos movimientos totalitarios más importantes del siglo XX: el nazismo y el estalinismo. Sin embargo, más allá de tratarse de un estudio sobre estas dos pesadillas del siglo pasado, muy a pesar de nuestros deseos, también es una disertación que se mantiene completamente vigente en estos tiempos en que los gobiernos de extrema derecha se posicionan en todo el mundo mientras atravesamos por una alarmante crisis de refugiados, sólo por mencionar algunos elementos del escenario mundial actual.

Aunque para Arendt existen complejas y diversas causas de los regímenes totalitarios, nos centraremos en algunas que describen no al régimen en sí sino a las personas que sin saberlo forman parte de él, es decir, la gente común:

 

El sujeto ideal del dominio totalitario no es el nazi convencido o el comunista convencido, sino personas para quienes la distinción entre hecho y ficción (es decir, la realidad de la experiencia) y la distinción entre lo verdadero y lo falso (es decir, las normas del pensamiento) ya no existe.

 

Esto es, nos convertimos en el blanco del pensamiento totalitario en el momento en el que aceptamos nuestras creencias como absolutas y perdemos la capacidad de tolerar algo que no se corresponde con ellas. De esta forma, lo que perpetúa los regímenes tiránicos es la narrativa de “ustedes contra nosotros”. Para que esto suceda es necesario generar un ambiente de aislamiento (al menos a nivel ideológico) en el que las personas ya no puedan acceder fácilmente a una forma de pensar distinta de la que es “deseable” y “correcta” para su entorno. Una vez que se ha consolidado el aislamiento, el siguiente paso es la soledad:

 

Si bien el aislamiento sólo concierne al ámbito político de la vida, la soledad concierne a la vida humana en su conjunto. El gobierno totalitario, como todas las tiranías, ciertamente no podría existir sin destruir el ámbito público de la vida, es decir, sin destruir, aislando a los hombres, sus capacidades políticas. Pero la dominación totalitaria como forma de gobierno es nueva, ya que no se contenta con este aislamiento y también destruye la vida privada. Se basa en la soledad, en la experiencia de no pertenecer al mundo en absoluto, que es una de las experiencias más radicales y desesperadas del hombre.

 

En este caso, el término soledad no se refiere a la introspección o a la capacidad de pasar tiempo con uno mismo sino a la sensación de separación frente al mundo, el sentimiento de que no se forma parte de algo más. De acuerdo con Arendt, esto ocurre una vez que se ha aislado al individuo de tal forma que ya no se siente capaz de aportar algo al sistema de pensamiento en el que se encuentra a nivel social. Esto sucedió cuando el nazismo y el estalinismo llegaron a su auge y fue entonces cuando se cometieron los peores crímenes, pues en ese momento ya nadie se sentía capaz de desafiar al sistema.

Es por lo anterior que favorecer la creencia de que vivimos en un melodrama donde hay buenos y malos es una excelente herramienta de control; por algo las narrativas televisivas son así. Y frente a esto, lo que nos queda es la conexión humana, la empatía y el respeto por la diferencia como un verdadero acto de resistencia frente a la opresión.

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Estas fotografías dan cuenta de los diversos encuentros entre Castro y figuras clave de la política, el arte y el deporte

Opiniones van y vienen para valorar a Fidel Alejandro Castro Ruz, conocido simple y llanamente como Fidel Castro. Un hombre polémico a quien se ve lo mismo como tirano que como salvador, como villano que como héroe; algunos lo ven como un ególatra dictador, mentiroso y controlador, otros lo ven como un desinteresado líder, valeroso y audaz.

Lo cierto es que no se puede pasar por alto la trascendencia política de su figura. Luego de dirigir la Revolución Cubana y resistir por décadas, junto y gracias al pueblo cubano, el antagonismo de Estados Unidos, el embargo económico a la isla y los más de 600 intentos de asesinato en su contra, Fidel finalmente dejó este mundo.

En esta colección de fotos observaremos algunos lazos y encuentros que tuvo con personajes internacionales durante su mandato:

 

Estudiante de derecho en la Universidad de La Habana.

 

 

En México, luego de un primer intento de golpe contra F. Batista.

 

 

Durante su segundo y fructífero intento por derrocar al régimen.

 

 

 

 

Marchando por las calles de Cuba junto a Camilo Cienfuegos y Ernesto "Che" Guevara.

 

 

Celebrando la victoria: Patria o Muerte.

 

 

Un descanso en el club de golf.

 

 

Fidel era gran apasionado del deporte.

 

 

En serio, le gustaba mucho. En especial el béisbol.

 

 

 Fidel junto a Lázaro Cárdenas, expresidente de México.

 

 

 

Junto a Nikita Kruschev, dirigente de Rusia, luego de los pactos generados después de la llamada crisis de los misiles.

 

 

Junto a Malcom X, figura emblemática de la lucha por los derechos de los afroamericanos.

 

 

Para 1965 el Che abandonaría la isla en busca de más aventuras.

 

 

Hemingway y Castro platican luego de una competencia de pesca.

 

 

No tan alegre, junto a Sukarno, primer presidente de Indonesia.

 

 

Paseando en lancha junto a Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir.

 

 

Gabriel García Márquez y Fidel durante un paseo.

 

 

Muhammad Ali enseñándole algunos movimientos.

 

 

 

Encuentro poco grato con Richard Nixon, único presidente en la historia de EEUU que renunció a su cargo.

 

 

Hombro a hombro con el presidente chileno Salvador Allende.

 

 

Junto a los representantes de la nueva trova cubana, de izquierda a derecha: Pablo Milanés, Vicente Feliú y Silvio Rodríguez.

 

 

Junto a Mijaíl Gorbachov antes de la disolución de la URSS.

 

 

Recibiendo la bendición de Juan Pablo II.

 

 

 

Junto a un Nelson Mandela libre luego de 27 años.

 

 

Discutiendo con el premio Nobel de Literatura, José Saramago.

 

 

Noche de karaoke con Compay Segundo.

 

 

Con uno de sus más grandes admiradores, Hugo Chávez.

 

 

Uno de los varios encuentros con la leyenda del futbol, Maradona.

 

 

¡Hasta la victoria, siempre!