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Estudio confirma que aborígenes australianos son la civilización más antigua

Ciencia

Por: Pijamasurf - 09/23/2016

Los aborígenes australianos, los guardianes del tiempo del sueño, son la civilización más antigua que sigue existiendo en el planeta, según estudio genético

Los aborígenes australianos, la civilización indígena de Australia y Papua Nueva Guinea, son la civilización continua más vieja que existe en el planeta actualmente, algo que ya se sospechaba pero ahora se ha confirmado con un notable análisis de ADN.

El nuevo estudio dató sus orígenes en Australia hace más de 50 mil años. El mismo estudio pudo rastrear el viaje que realizaron antiguos seres humanos a través del mar, recogiendo pistas de ADN en la población de Australia y Papua Nueva Guinea. Los ancestros de estas personas fueron los primeros humanos en cruzar el océano, al menos los primeros de los cuales tenemos información. Los aborígenes australianos permanecieron prácticamente aislados hasta hace 4 mil años.

En sus viajes estos antiguos exploradores se aparearon con un antiguo primo homínido, el cual contribuyó con cerca de 4% de su ADN. Anteriormente se ha descubierto que todos los seres humanos no africanos llevan entre 1% y 6% de ADN neandertal. Y, en realidad, pese a que se suele percibir a los neandertales de manera despectiva, los científicos han notado que no existe realmente una diferencia importante entre esta especie y nosotros.

Un estudio relacionado descubrió que el despertar de la cultura humana, marcado por la aparición de herramientas y arte en cuevas hace alrededor de 100 mil años, no estuvo acompañado de ninguna mutación genética significativa. Ya éramos genéticamente como somos ahora, según este estudio.

Los aborígenes australianos han luchado durante siglos por proteger su tierra y preservar su cultura, sosteniendo tener un lazo profundo con el continente de Oceanía, algo que es más que evidente. Este es el tema de la genial película Donde Sueñan las Hormigas Verdes, de Werner Herzog, que muestra la relación mágica que tienen los aborígenes con su tierra. 

Los aborígenes australianos se conciben como los herederos de una raza de héroes arquetípicos que viajaron en una tierra informe esculpiendo sitios sagrados en su paso, en los cuales dejaron cantos que son como signos espirituales en una geografía real y a la vez imaginada. Se ha popularizado el término alcheringa, traducido como "el tiempo del sueño", el cual es la realidad previa y posterior a esta vida, donde cada individuo existe eternamente. El tiempo de sueño también es el tiempo de la creación, donde se soñaron los patrones que dan forma a este mundo.

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El cerebro tiene un botón de delete (aprende a usarlo)

Ciencia

Por: Pijamasurf - 09/23/2016

El cerebro humano tiene un sistema natural de jardinería y limpieza que es vital para que podamos seguir aprendiendo

En los últimos años de investigación, neurocientíficos han empezado a entender que la complejidad con la que trabaja el cerebro para aprender nuevas cosas depende también  de un proceso de eliminación de conexiones poco útiles. La metáfora que han empleado es la de una forma de jardinería neural, donde existen ciertas células que hacen un trabajo de cortar, por así decirlo, las hierbas malas, parásitos o excrecencias inservibles. Este sistema de depuración que mayormente ocurre cuando se duerme o se descansa profundamente –como puede ser durante la meditación– ha sido comparado con un botón de delete o borrar que el cerebro emplea para crear espacio como si fuera una computadora que necesita memoria.

Se suele decir que las neuronas que se encienden juntas se conectan entre sí, esto explica cómo se refuerzan y robustecen los circuitos de aprendizaje en el cerebro y, en términos más coloquiales, por qué "la práctica hace al maestro". Sin embargo, para verdaderamente catalizar la capacidad de aprendizaje es necesario también desaprender y eso significa de alguna manera desconectar ciertos circuitos, como si tuviéramos que desenredar cables para que fluya la energía o, para seguir con la metáfora del jardín, quitar enredaderas que plagan a las plantas. Las células que se encargan de esta actividad son llamas "microgliales" y se ha descubierto que trabajan destruyendo las conexiones sinápticas que no se usan mucho y que son marcadas con una proteína (C1q).

Esta actividad de depuración de conexiones sinápticas que obstruyen el aprendizaje ocurre al dormir, donde se ha observado que las células del cerebro llegan a encogerse hasta el 60% para que entren en acción las células gliales, que realizan este proceso de "podar el césped" o "desbrozar" para que tengamos espacio para pensamientos más frescos y luminosos y conectemos la información que es útil en ese momento. 

Aunque esta limpieza ocurre de manera mayormente automática en el sueño, podemos influir en este proceso de borrar material inútil de varias formas. Una de ellas es evidentemente durmiendo bien, tomando siestas o meditando (llegando a estados de profunda relajación). Pero otra forma quizás más interesante es influyendo en qué conexiones son las que se ven etiquetadas en nuestro cerebro para que pase el jardinero y las corte. Como dice Juddah Pollack en Fast Company:

Si estás peleándote con alguien en el trabajo y le dedicas mucho tiempo a pensar en eso incluso cuando no estás con esa persona, y en cambio no piensas en ese otro gran proyecto, te convertirás en un superestrella sináptico de generar planes de venganza, pero en un pobre innovador. Para tomar ventaja del sistema de jardinería natural del cerebro, simplemente piensa en las cosas que son importantes para ti.

Lo que recuerda la frase de Borges: "la única venganza es el olvido". Dejar de pensar en algo consistentemente es el equivalente de utilizar el botón de borrar. Así que reflexionemos en cómo cada pensamiento va moldeando nuestro cerebro y su capacidad de aprendizaje, de encontrar el espacio y el balance adecuado, como si estuviéramos criando un precioso bonzai.