*

X

¿Cómo sabe Facebook qué anuncios mostrarte (y cómo evitarlos)?

Por: pijamasurf - 12/12/2015

Todo lo que haces en Facebook es material para promover anuncios, pero afortunadamente existen maneras de entender y reprogramar este funcionamiento
imagen: @AntiFeisbuk

Imagen: @AntiFeisbuk

¿Te has preguntado por qué cuando platicas con un contacto sobre helados (es un decir) te aparecen inmediatamente anuncios de heladerías o promociones relacionadas con postres? Con los años, Facebook ha perfeccionado maneras de convertir tus interacciones en la red social en datos relevantes para los anunciantes. Echar un vistazo a tus preferencias de anuncios puede ser una experiencia extraña, pero personalizarlas puede hacer tu experiencia en FB menos invasiva.

Lo primero es seguir la ruta Configuración>Anuncios>Editar>Ver Preferencias (o dar clic aquí).

Luego verás una lista parecida a esta:

facebook ads

Dentro de cada categoría podrás encontrar cosas, temas, productos o servicios que Facebook considera que te han interesado por una u otra razón, desde artes marciales hasta carreras de perros, y desde marcas hasta intereses espirituales. En dicho panel es posible editar las categorías para evitar que esos molestos anuncios aparezcan (aunque como bien sabemos, la única forma de que la red social no recopile y venda tu información es una desconexión extrema de la misma, porque finalmente, al editar tus preferencias de anuncios, estás depurando el tipo de publicidad que Facebook de todas formas va a ofrecerte).

Te podría interesar:
En dos cuentos este escritor teje descripciones largas y sólo aparentemente complicadas, y al mismo tiempo agradables y elocuentes

port-BEyPIES-lo_355Cuando un escritor arriesga, su apuesta bien podría caer en un autosabotaje. En la experimentación con el lenguaje es difícil que el autor no caiga en una dinámica obsesiva y protagonistoide y que la historia sea injustificadamente relegada a un segundo plano.  

En el caso del autor mexicano oriundo de Puebla, Gabriel Wolfson, en su libro Be y Pies, la experimentación narrativa se logra con creces. Este texto relata dos cuentos que coinciden en dos situaciones por demás sencillas: ambos protagonistas hacen una visita a alguien y encuentran una oportunidad de negocio. 

Es curioso porque pareciera como si los dos personajes nos mantuvieran en una conversación con ellos mismos, y sin importancia aparente. Nos llevan a un mundo descriptivo alargado en enormes líneas y casi sólo separadas con comas en párrafos enteros. Lo curioso es que aunque pudiese ser una lectura densa Wolfson consigue, paradójicamente, que su lectura sea fluida. Y aunque los personajes se narran “cosas” aparentemente banales, éstas adquieren una dimensión familiar.

Las comas que separan la descripción en los párrafos son como aclaraciones del personaje que parecieran descontentar la historia, o al menos llevarla hacia espirales, siempre desde una elocuencia agradable.  

"El pensamiento y la voz del personaje se confunden y le permiten ponerse a hablar. La anécdota queda desdibujada por ella (…) No sé si eso sea algo bueno o no, no me lo planteo como escritor aunque no me niego en absoluto esa posibilidad. No me espanta la experimentación pues supongo que algo tiene que ver”, advierte Wolfson, también profesor del Departamento de Letras de la Universidad de las Américas Puebla.

“Laberinto sembrado de desviaciones cuyo propósito es retrasar (hasta el absurdo o la locura) la llegada a un centro que se ha perdido”, apunta una reseña de Tumbona Ediciones.

Así como quizá muchos de nosotros vivimos dentro de una historia observando de pronto un mantel sucio y especulando sobre la procedencia de su mancha y mil cosas más aparentemente desconectadas, ambos cuentos de este libro nos llevan a un túnel de conclusiones; acaso todos hacemos permanentemente conclusiones momentáneas –solo momentáneas, pues la historia tal vez nunca termina. 

Puedes encontrar aquí este libro editado por Tumbona. 

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd