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Modelo de Instagram reenvía fotos no solicitadas de genitales a las novias de acosadores

Por: pijamasurf - 02/01/2016

Enviar imágenes de genitales no pedidas no es una forma de ligar, sino una forma de acoso online que poco a poco es castigado socialmente a través de la exposición pública

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Emily Sears es una bella modelo australiana actualmente viviendo en Los Ángeles que se ha enfrentado al acoso virtual de una manera práctica, franca y sin miramientos. Debido a los 2.4 millones de seguidores que Sears ha recabado a través de Instagram (y a su innegable belleza), la joven ha atraído también mucha atención negativa de hombres tratando de ligársela. Cuando Sears recibe una foto de genitales, la reenvía a la novia o familiares del pervertido con mensajes como "las chicas debemos mantenernos unidas" o "lamento ser la portadora de malas noticias".

La estrategia funciona lo mismo para fotos de genitales masculinos como para videos de masturbaciones no solicitados y todo tipo de acoso online: Emily busca a la pareja del susodicho y le escribe una apenada (no pun intended) nota para explicarle la situación, incluyendo capturas de pantalla de las conversaciones, imágenes o videos.

Emily Sears (Instagram) Emily Sears (Instagram)

Junto con su amiga, la modelo Laura Lux, Emily ha llevado a cabo esta estrategia para recordarle a los acosadores online "que deben respetar a las mujeres". Además, piensa que esto "hace responsable a la gente de algo que parece perderse en línea: estar detrás de una pantalla le da a las personas una falsa sensación de anonimato".

Luego de recibir dos o tres fotos de penes al día, Emily comenzó a ponerse en contacto con las familias de los acosadores, además de postear en línea los mensajes para escarmiento de donjuanes indeseados. "He notado que desde que he publicado mis respuestas como advertencia, el número [de fotos no solicitadas] se ha reducido significativamente. Creo que mis seguidores están captando el mensaje lentamente".

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Aunque Emily y Laura no siempre reciben respuesta de las novias o familias de los acosadores, cuando éstos se enteran de la situación generalmente sus impulsos bajan, y les envían "disculpas de pánico". 

No importa si se trata de una celebridad web o de una persona común y corriente: el acoso virtual debe evidenciarse y discutirse abiertamente, y casos como el de Emily Sears y Laura Lux muestran hasta qué grado hemos perdido el respeto por la gente, especialmente por las mujeres, al suponer que sólo por mostrarse en poca ropa o en poses provocativas esperan ser bombardeadas por fotos de genitales. Ojalá que la idea se reproduzca y sean las novias las que lidien con la libido de sus novios acosadores.

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Tu nombre puede ser la causa de baja promoción laboral e incluso de discriminación

Por: pijamasurf - 02/01/2016

Nuestro nombre determina no sólo cómo nos llaman los demás, sino también nuestras oportunidades laborales
[caption id="attachment_105718" align="aligncenter" width="614"]hello my name is (Imagen vía Flickr)[/caption]

 

Además de nuestro rostro y nuestra presencia física, nuestro nombre es una de las primeras cartas de presentación para nuevas relaciones; y es que de un nombre se puede derivar información como la procedencia racial, la edad, la religión e incluso el estatus socioeconómico de las personas. ¿Pero será posible que existan nombres más "ventajosos" que otros para sobrevivir en el panorama laboral de hoy en día?

Existen algunos estudios que así lo demuestran. A la preferencia subjetiva que hace que algunos nombres (especialmente los que suenan a hombre blanco de clase media o media alta) sean elegidos con más frecuencia por entrevistadores laborales, especialmente en un contexto legal, se le conoce como la hipótesis de Porcia.

Porcia es la prometida de Antonio en El mercader de Venecia de William Shakespeare, la cual se disfraza de abogado y cambia su nombre a Baltasar para defender a su amado de un juicio grotesco. Hay una investigación que afirma que las abogadas con nombres "masculinos" (como Dale o Leslie) suelen ganar más casos que sus compañeras de nombres más "femeninos."

Según el estudio, cambiar el nombre de una candidata de "Sue" a "Cameron" triplicó la probabilidad de ser elegida como jueza, mientras que cambiarlo a "Bruce" multiplicó por 5 dicha probabilidad. Otro estudio afirma que los nombres más fáciles de pronunciar crean una mejor opinión en las personas que los nombres "difíciles".

La hipótesis de Porcia revela aun otros rasgos inconscientes o involuntarios de interacción: la disparidad que afecta la percepción salarial y las oportunidades laborales entre hombres y mujeres aumenta aún más cuando el nombre proviene de un contexto sociocultural de percepción indígena o de bajos recursos. Según la revista Proceso, la funcionaria mexicana Nuvia Mayorga, titular de la Comisión Nacional para el desarrollo de los Pueblos Indígenas, trastabilló al pronunciar el nombre de varios poblados indígenas de Puebla, excusándose con la frase "es que luego sus nombres son medio raros".

Probablemente una rosa con otro nombre seguiría despidiendo la misma deliciosa fragancia, pero una mujer indígena de nombre Rosa quizá tendría mayores dificultades laborales y sociales que alguien con un nombre asociado a valores "blancos", masculinos y coloniales.