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Las 4 etapas de la vida según Jung

Por: pijamasurf - 09/10/2015

Según Carl Jung hay 4 etapas esenciales en el desarrollo del animus, que determinan de algún modo nuestro comportamiento en la vida

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Acerca de los arquetipos, el psicólogo suizo Carl Gustav Jung dice en su libro El hombre y sus símbolos

El arquetipo es una tendencia a formar tales representaciones de un motivo –representaciones que pueden variar mucho en el detalle sin perder un patrón básico… Son de hecho una tendencia instintiva (…) Es esencial insistir que no son meros conceptos filosóficos. Son pedazos de la vida misma –imágenes que están integralmente conectadas al individuo a través del puente de las emociones–. No se trata, pues, de representaciones heredadas, sino de posibilidades heredadas de representaciones. Tampoco son herencias individuales, sino, en lo esencial, generales, como se puede comprobar por ser los arquetipos un fenómeno universal.

El animus es el aspecto masculino del alma o del ser --que se manifiesta en lo femenino-- a través del cual nos comunicamos con el inconsciente colectivo o el Anima Mundi.. También es, supuestamente, el “responsable” de la vida amorosa para las mujeres. En este caso se utilizan héroes masculinos para la seducción del espíritu --pero es importante recordar que en la alquimia el ser es fundamentalmente andrógino, por lo que todos participamos en lo femenino y en lo masculino

Según Jung son 4 las etapas esenciales en el desarrollo del animus: Hércules, Apolo, Sacerdote y Hermes.

 

1. Hércules o el Atleta

En esta etapa estamos principalmente preocupados por nuestra apariencia, por la forma en que nuestro cuerpo se ve. Durante esta etapa podríamos permanecer horas mirándonos y admirando nuestro reflejo en el espejo. En esta etapa nuestro cuerpo y aspecto son la cosa más importante para nosotros, nada más.

2. Apolo o el Guerrero

Durante esta etapa nuestra principal preocupación es salir y conquistar el mundo, hacerlo lo mejor posible, ser el mejor y conseguir lo mejor, para hacer lo que hacen los guerreros y actuar como los guerreros actúan. Esta es una etapa en la que pensamos continuamente maneras de conseguir más de todos los demás, una etapa de comparación, de derrotar a los que nos rodean para poder sentirnos mejor porque hemos logrado más, porque somos los guerreros, los valientes.

3. Sacerdote o la Declaración

En esta etapa te das cuenta de que lo que has logrado hasta ahora no es suficiente para que puedas sentirte realizado y feliz, ahora estás buscando maneras de hacer una diferencia en el mundo, maneras de servir a los que están a tu alrededor. En esta etapa estás preocupado por la manera de empezar a dar. El dinero, el poder, las posesiones, etc., seguirán apareciendo en tu vida pero ya no les otorgarás el mismo valor que antes, ya no estarás apegado a esas cosas porque te encontrarás en otra etapa de tu vida, donde se sabe que hay más en la vida que lo material. Estarás buscando maneras de dejar de pensar sólo en ti mismo, maneras de recibir y empezar a centrarse en vivir una vida de servicio. Todo lo que quieres hacer en esta etapa es dar. Ya sabes que dar es recibir y es hora de que dejes de ser egoísta, egocéntrico y ególatra y pienses en maneras de ayudar a los necesitados, para dejar este mundo mejor de lo que era cuando llegaste.

4. Hermes o el escenario del Espíritu

Según Jung, esta será la última etapa del animus, una etapa en la que nos damos cuenta de que ninguna de estas etapas son realmente quién o qué somos. Nos damos cuenta de que somos más que nuestro cuerpo, somos más que nuestras posesiones, más que nuestros amigos, nuestro país y así sucesivamente. Llegamos a la conclusión de que somos seres divinos, seres espirituales teniendo una experiencia humana y no seres humanos teniendo una experiencia espiritual. Ahora somos capaces de observarnos a nosotros mismos desde una perspectiva diferente. Ahora somos capaces de salir de nuestra propia mente, fuera de nuestro propio cuerpo y entender lo que realmente somos, para ver las cosas como son. Nos convertimos en el observadores de nuestras vidas.

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Paisajes en la frontera del no-ser

Por: pijamasurf - 09/10/2015

La fotógrafa Allison Davies encuentra paisajes de una formidable abstracción en los que podemos proyectar una metafísica del espacio terrestre

 

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Lejos de las ciudades y las grandes concentraciones de vegetación yacen aún zonas suficientemente indefinidas, paisajes iterados que nos confrontan con una radical otredad. Escenarios de una película de ciencia ficción en nuestra mente donde lo mismo podríamos escenificar una distopía del fin de nuestra civilización que la potencia abstracta de un mundo extraterrestre. De cualquier manera la atracción por estos paisajes ejerce el peculiar magnetismo que tiene la forma que representa al vacío, que no anega el espacio, que lo hace invitación perenne.

Esto es lo que parece estar sucediendo en la serie Outerland de la fotógrafa Allison Davies. La exploración de estas zonas al margen donde el paisaje se repite como un mantra infinito y donde la cámara se posa solamente como una sugestión. No hay un texto; no hay un significado al cual tenemos que llegar; el espacio está totalmente abierto. 

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Los desiertos de piedra y de arena que fotografía Davies están esencialmente deshabitados; sólo en algunas ocasiones podemos ver a una figura que se aleja de nosotros, un hombre que parece ser parte de un experimento científico, posiblemente en búsqueda de vida. Su talante es el de la indiferencia, el de una labor inasequible y esotérica para el espectador; está ahí, y sabe algo que nos es ignoto:

Mi trabajo depende en la suspensión de la incredulidad. Tienes que abandonar lo que sabes, y lo que quieres saber, y abrirte a preguntas que pueden no tener respuesta. Todos quieren saber dónde fueron tomadas mis fotos. ¿Por qué necesitas saber? ¿Qué te diría esto? ¿A que le tienes miedo? Sólo mantente ahí y ve hacia dónde te lleva.

Este parece ser el nodo central de la obra de Davies, una invitación a dejarse perder en el silencio sin preconceptos, absortos en una inmensidad que nos hace parte de un paisaje en la frontera del no-ser.

 

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