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¿Dinosaurios en psicodélicos? Estudio sugiere que pudieron haber ingerido alucinógenos

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 02/11/2015

Investigación sugiere que el ergot podría haber sido "el LSD del Mesozoico"

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El uso accidental o recreativo de sustancias psicoactivas por parte de animales es más común de lo que se piensa, algunas personas incluso han teorizado que los psicodélicos cumplen un rol evolutivo en los animales. Si bien esto ya llama la atención, una nueva investigación sugiere que tal vez los dinosaurios llegaron a consumir un hongo de propiedades psicodélicas, aunque no se sabe si esta sustancia tenía un efecto psicodélico en su sistema nervioso. 

Esta posibilidad es considerada por el doctor Gregory Poinar Jr., paleontólogo de la Universidad de Oregon State, líder de una investigación que descubrió un fósil de pasto preservado en ámbar de hace 100 millones de años. Se trata del vestigio más viejo de pasto que conocemos y cuenta con un hongo ergot como parásito. Ya que se cree que el ergot y el pasto coevolucionaron estrechamente y el pasto es fundamental en la dieta de los dinosaurios, se deduce que probablemente los dinosaurios consumían ergot.

"Parece que el ergot ha evolucionado con animales y humanos casi desde siempre, y ahora sabemos que este hongo literalmente data de la más temprana evolución del pasto", dijo Poinar Jr. El ergot tiene efectos tóxicos y alucinógenos y en algunos animales produce necrosis, espasmos y atrofia partes del cuerpo. El famoso "fuego de San Antonio" es producido por el ergot. "No hay duda en mi mente que debió de haber sido ingerido por dinosaurios saurópodos, aunque no podemos saber el efecto que les hacía".

Aunque no tan conocido como los hongos alucinógenos o el LSD,  el ergot es una sustancia de una larga historia. El LSD fue sintetizado con una base de ergot y los misterios de Eleusis en Grecia parecen haber utilizado el ergot producido por el cornezuelo de centeno como parte de su rito iniciático. A este linaje puede incluirse de manera holgada la idea de que el ergot era el LSD del Mesozoico. 

Es altamente especulativo pensar en los dinosaurios como animales que utilizaban psicodélicos, pero acaso se excusa extender la liga, por así decirlo, por el deleite pavoroso de imaginar un enorme saurópodo cargando por la pradera en un estado similar al LSD. No querrías estar vibrando cerca. 

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La promiscua, misteriosa genética de los tréboles de cuatro hojas

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 02/11/2015

Los tréboles son antiguos y tienen los cromosomas de poco menos que un extraterrestre. Esta es la razón por la cual hay algunos que tienen cuatro hojas

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To make a prairie it takes a clover and one bee,
One clover, and a bee,
And revery.
The revery alone will do,
If bees are few.

 Emily Dickinson

 

Hay 300 especies diferentes de tréboles, pero en un consenso más o menos general, el trébol blanco (Trifolium repens) de cuatro hojas es el de la suerte. Y el hecho de que haya tantos tréboles de cuatro hojas (casi todos hemos visto alguno) es porque la planta es nativa de tres continentes y prolifera muchísimo; entre tantos y tantos tréboles juntos uno que otro tiene un error de cromosoma. Pero al parecer las cuatro hojas no son ningún error, y si hubiera uno sería tener sólo tres.

La fama del trébol de cuatro hojas se ha expandido tanto que ahora científicos están indagando la genética de los tréboles para saber qué sucede a nivel ADN con estos casos de trébol. “Sabemos más o menos dónde está la mutación en el cromosoma”, apuntan, “pero el trébol parece hacer lo posible para hacer inescrutable su genoma”. Hay algo fascinante dentro de estas miniaturas verdes. Cada trébol tiene el doble número de cromosomas que los humanos, los mangos y la mayoría de los demás organismos, y cada par de cromosomas viene de una especie distinta. Como si fueran extraterrestres.

Cuando estaba proliferando sobre el mundo el trébol comenzó a dividirse en múltiples especies, pero luego se “apareó” (literalmente) de regreso y se siguió reproduciendo. En lugar de recombinarse, el trébol se quedó con ambos pares de cromosomas. Además, el trébol blanco ha sido un organismo de lo más promiscuo a lo largo de su historia (20 millones de años); es prácticamente incapaz de reproducirse entre su propia especie. Así, su vida sexual hace imposible rastrear los genes de los padres de cada ejemplar. Pero lo que los científicos descubrieron al crecer y monitorear 178 plantas de trébol, fue que los tréboles en la antigüedad tenían muchísimas hojas; entre más se fueron adaptando a la humedad y el frío del planeta, las fueron perdiendo.

Esto quiere decir que los tréboles comunes de tres hojas son más evolucionados que los de cuatro (el récord Guinness de un trébol actual es de 56 hojas en un solo tallo: el más primitivo de todos).

En general se puede concluir que lo que nos gusta, sin duda, es la excepción a la regla y el folclor. La fascinante empresa de buscar entre millones de plantitas una que sea diferente y que esté destinada a nosotros (porque así es la suerte), y la asociación que tenemos entre una miniatura –que además crece salvaje en tantos lugares– y su promesa de buena fortuna directamente ligada a los duendes irlandeses. Quizá los de cuatro hojas se extingan del planeta gracias a la adaptación, pero aún hay cientos y miles que nos esperan como un consuelo diminuto. La combinación de factores es bella y eso es suficiente.