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Las borracheras y rumbas en el mundo animal son más viejas de lo que creemos y nosotros somos los invitados que llegaron al último.

Cada fin de semana, millones de personas confirman que el alcohol y las malas ideas se llevan de maravilla, peeeero lo que casi nadie recuerda es que el gusto por alterar la mente es muy anterior a los bares. De acuerdo con National Geographic, la naturaleza está llena de animales que se topan con frutas fermentadas, néctares con grados y hongos alucinógenos, y que reaccionan de formas que nos resultan bastante familiares.

Buena parte de los fármacos humanos, legales o no, nace de la naturaleza, como las amapolas, los hongos alucinógenos y las uvas que se convierten en vino. Nosotros podemos decir que volvimos una industria el placer químico, pero no fuimos los primeros en probarlo. Varias especies salvajes, desde aves hasta elefantes, tienen a la mano sus propios estimulantes. 

Las musarañas arborícolas, campeonas de aguante

En Tailandia, Malasia y Borneo, siete especies de musarañas arborícolas basan su dieta en el néctar de la palma bertam. Ese néctar fermenta con rapidez y se transforma en un jarabe dulce con más de tres por ciento de alcohol. Un estudio de 2008 concluyó que estos animales no sufren efectos negativos por su menú ni dan señales visibles de estar ebrios.

Investigadores descubrieron en 2020 que otros polinizadores de la bertam, como ardillas y roedores, también se adaptaron a beber grandes cantidades. El zoólogo Piotr Tryjanowski, de la Universidad de Ciencias de la Vida de Poznań (Polonia), opina que, más allá de la diversión, lo que pesa para ellos es el valor nutricional del néctar.

Renos con pase VIP al bosque de hongos

El artículo de National Geographic titulado “¿Se emborrachan los animales salvajes?” señala que en Siberia, los renos (llamados caribúes en Norteamérica) comparten territorio con el hongo alucinógeno Amanita muscaria, conocido como matamoscas o falsa oronja. Es un favorito de los chamanes siberianos, que lo consumen como embriagante y alucinógeno, según un estudio de 2018. Los biólogos han documentado que los renos se comen esta seta venenosa y nutritiva, porque sus complejos estómagos neutralizan las toxinas.

Elefantes africanos, entre la fama y la genética

Los relatos de elefantes africanos ebrios tras comer fruta fermentada del árbol marula abundan en la literatura popular y en la científica. Algunos investigadores dudan de ellos, pues un animal de ese tamaño necesitaría cantidades monumentales de alcohol para sentir algo.

Mareike Janiak, entonces estudiante de posgrado en la Universidad de Calgary (Canadá), analizó cómo distintas especies metabolizan el etanol. Su trabajo de 2020, publicado en Biology Letters, halló una enorme variación genética en el procesamiento de la alcohol deshidrogenasa, la enzima clave para descomponer el etanol. Los humanos somos muy eficientes en esa tarea, así que nos cuesta más emborracharnos que a caballos, vacas o cerdos. Muchas especies que comen fruta también desintoxican bien el etanol, quizá por el que se encuentra de forma natural en la fruta muy madura.

Los elefantes africanos cargan con una mutación que les complica metabolizar esa enzima, por lo que sí podrían emborracharse con marula. Janiak añade que probablemente solo buscan llenar el estómago.

Al final, la fauna lleva miles de años de fiesta y nosotros, como especie Homo Sapiens, llegamos tarde y con celular en la mano. 


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Imagen de portada: Getty