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Sobre la importancia de la lectura lenta (y la dificultad de hacerlo en nuestros días)

Por: pijamasurf - 09/30/2014

Leer no soluciona los conflictos del mundo, no acaba con el cáncer ni el hambre, pero dedicar nuestra atención consciente a la lectura nos modifica y nos hace más atentos a nuestra experiencia de la vida

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Puede decirse con seguridad que en nuestros días los lectores tienen más opciones que nunca para satisfacer su curiosidad y pasión, pero también que tienen más distracciones y dificultades para leer con verdadera atención. Con el internet no se trata solamente de la cantidad de información disponible, sino del esfuerzo suplementario del lector en organizarla y volverla transitable.

Leer en internet, por ejemplo, se parece a una carrera de obstáculos donde el lector debe fijar su atención en el texto que tiene frente a sí, mientras numerosos paratextos (links, imágenes, ads, pop-ups, notificaciones del sistema, etc.) se pelean por robarle la atención. Los paratextos 2.0 sirven para decirte que deberías estar leyendo otra cosa o para proponerte navegar hacia otros rumbos una vez que acabes de leer pero forman, en suma, un ruido de fondo.

La mayoría de las páginas web (la nuestra incluida) utilizan el espacio alrededor del texto para sugerir a los lectores cosas que podrían interesarles, pero desde la perspectiva del lector, se trata de ruido de fondo, y nuestra atención se divide entre leer un texto (este, por ejemplo) y curiosear en las columnas laterales. Es decir, las páginas web están diseñadas para aprovechar todo el espacio disponible de la pantalla o del navegador para ofrecer al lector rutas de cosas que podrían interesarle, pero es nuestra responsabilidad como lectores decidir en dónde enfocamos nuestra atención.

¿Es esta una defensa de la lectura offline? No necesariamente. En contraste con los programas de lectura rápida (esa forma de spam) que prometen hacerte un devorador de páginas, varios grupos de “lectores lentos” han aparecido en diversas ciudades de Estados Unidos para escenificar las “antiguas” prácticas de lectura: en libros impresos o en e-readers con el Wi-Fi apagado, en fin, lejos del internet y sus placeres y sus distracciones, con el teléfono apagado o en modo Silencio para no atender notificaciones de ningún tipo.

No se trata de una forma nostálgica de lectura: varios estudios avalan que leer es bueno para tu cerebro y que leer lentamente y sin distractores mejora la comprensión de lo leído, además de retrasar el proceso de pérdida de memoria en personas de la tercera edad. Otros estudios afirman que leer ficción narrativa promueve la empatía con visiones de mundo diferentes a la nuestra, además de promover habilidades que nos ayudan a construir mejores relaciones.

Se suele representar a la lectura como una panacea: como un acto civilizatorio en sí mismo, que resuelve todos los males y que conquista posiciones más elevadas en la escala humana. Aunque las expectativas que la sociedad asocia con la lectura en realidad estén muy lejos de ser viables, lo importante de leer es dedicarle tiempo a estar con nosotros mismos y nuestros intereses, que es otra forma de cultivar el hábito de conocerse a sí mismo.

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¿Es posible una ciencia de la “buena escritura”? Algunos consejos sobre estilo del gran Steven Pinker

Por: pijamasurf - 09/30/2014

El estilo no es "el buen decir", ni lo que hace "literario" a un texto: es la conciencia de decir lo que necesitamos decir con las herramientas más apropiadas para hacerlo. Steven Pinker es uno de los pensadores más interesantes de la actualidad y su nuevo libro se trata precisamente de estas cuestiones

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¿Es posible que la lingüística y la psicología cognitiva formen una especie de “Frankenstein crítico” para decirnos cómo escribir mejor? Una respuesta afirmativa –pero sobre todo, un trabajo constante sobre los usos del lenguaje escrito en el siglo XXI— viene de la mano del psicólogo evolutivo, lingüista y escritor canadiense Steven Pinker, quien plantea la cuestión en su nuevo libro, The sense of style.

En libros previos (como El instinto del lenguajeCómo funciona la mentePalabras y reglas y La tabla rasa), Pinker ha realizado una vehemente argumentación sobre cómo nuestros hábitos de lenguaje no sólo son una herramienta con la que la evolución nos ha dotado sino una herramienta de comunicación y práctica moral. En su nuevo libro, Pinker se distancia tanto del “prescriptivismo” (una versión policial de la gramática) como del relativismo posmoderno (cada cual se da a entender como puede y ya está), proponiendo que el estilo debe adecuarse a las necesidades comunicativas y planteando un interesante debate que implica a académicos y lingüistas tanto como a abogados, redactores, escritores y lectores interesados en comprender por qué prefieren cierto tipo de textos a otros.

Según Pinker, su trabajo sirve también “para gente que quiere comenzar un blog o una serie de reseñas”, pues nuestro entorno web exige también una comprensión clara sobre nuestros usos del lenguaje escrito. De una reciente entrevista extraemos los siguientes consejos:

 ¿Qué constituye la “buena escritura”?

Se trata de claridad, lo que no implica descuidar la gracia y la belleza –el lenguaje debería ser una fuente de placer. Cuando una imagen poderosa transmite efectivamente una idea o un sentimiento, uno sabe simultáneamente lo que el autor está tratando de comunicar, y recibe ese escalofrío de placer que hace de la lectura una experiencia disfrutable.

 ¿Por qué hay tanta “mala escritura”?

En general, la mente humana es increíblemente concreta; es más común escribir mal al ser demasiado abstracto, demasiado presuntuoso, que al ser demasiado concreto, demasiado “con los pies en la tierra”. Hay ejemplos de ambos, pero es más difícil ser concreto.

[Una razón de la mala escritura] es que la buena escritura es difícil: no es algo que la gente evite para sonar pretencioso y pesado de manera deliberada. De hecho, cuesta mucho trabajo sonar simple y natural.

La escritura apremiante y algunos otros fallos de la prosa académica son dañinos para la profesión: te olvidas de que las herramientas que se han vuelto claras para ti son confusas para todos los demás. Así que empiezas a escribir sobre conceptos y marcos de trabajo, que son herramientas utilizadas por expertos, en lugar de objetos del mundo real, que es el modo en que los no-expertos piensan las cosas. Por ejemplo, en lugar de decir que vas a llamar a la policía, un experto habla acerca de “aproximarse a las cosas desde una perspectiva de impartición de justicia”.

¿Cuál sería el mejor estilo para escribir?

El estilo clásico –un concepto que tomé de Francis-Noël Thomas y Mark Turner— es un estilo que ellos diferencian del estilo llano. No tiene una meta específica como darle información al lector, que es la meta del estilo llano: estimula un escenario donde el escritor ha notado algo en el mundo que el lector no ha notado todavía, de modo que el escritor coloca al lector en posición de notar eso, y el lector puede verlo con sus propios ojos. La meta es llevar al lector a ver la verdad, la cual la escritura ha hecho evidente en sí misma.

¿El estilo clásico es recomendable en cualquier tipo de escritura?

…para exposición, comentario, reseña y otras escrituras de ese tipo, el estilo clásico coincide con la intuición de lo que muchos de nosotros consideramos buena escritura. Me refiero a que también existe un estilo reflexivo, personal, donde el autor intenta reflexionar sobre una experiencia personal, y algunas personas disfrutan este tipo de estilo romántico, pero pocos escritores pueden lograrlo, así que probablemente una expectativa más realista para la mayoría de los periodistas y ensayistas sea apuntar hacia el estilo clásico.

 ¿El estilo del “texting” (mensajes de texto) o las redes sociales pudre y destruye el estilo?

La falacia de que existe un solo estilo frecuentemente lleva a las preguntas ridículas que uno ve en los medios, porque asume que el lenguaje utilizado en los mensajes de texto o en los tuits necesariamente se derramará sobre otros estilos. La cosa es que si estamos leyendo un panegírico en un funeral, automáticamente usamos un estilo diferente del que usamos al escribir mensajes de texto a nuestra pareja o nuestros amigos; no quiere decir que la gente sea tan cerrada que vaya a aplicar el estilo de mensajes de texto en cualquier situación sin pensar en el contexto social.

¿Qué pasa con los estilos de escritura académica o legal?

Mucha verborrea legal son solamente malos hábitos profesionales que pasan de una generación de abogados a la siguiente sin ninguna buena razón.

Mejorar la verborrea legal es, de hecho, una prioridad, porque hay mucho sufrimiento y desperdicio que resulta de la jerga legal impenetrable: la gente no entiende cuáles son sus derechos porque no entienden un contrato, o gastan dinero contratando abogados caros que puedan descifrárselos. Pienso que es de un alto valor moral reducir la verborrea legal al mínimo indispensable.