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Leer es bueno para tu cerebro: beneficios de la lectura para la memoria, agilidad y salud mental

Por: Javier Barros Del Villar - 12/29/2013

Conforme la ciencia avanza, se siguen revelando los beneficios de una de las actividades que más enriquecen la realidad humana: leer.

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Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca.

-Jorge Luis Borges.

Pocas personas, quiero pensar, dudan de las mieles que la lectura tiene para el ser humano. Desde hace siglos, y en especial durante los últimos cien años, se han ido revelando las bondades que esta práctica tiene para nosotros. Por mencionar sólo algunas de estas, la lectura incentiva la ampliación de nuestra perspectiva (podemos percibir y entender más cosas), nos permite llegar a lugares –sean 'reales' o imaginarios– a los que de otra manera no podríamos acceder, representa una puerta de entrada a ideas, historias e imágenes que enriquecen nuestra existencia. "Todo nos lleva a un libro", decía Borges, tal vez refiriendo al papel que la lectura tiene dentro de nuestra cartografía cultural: el de un pulso fundamental para el desarrollo de la mente. 

Más allá de los beneficios palpables que implica leer, y de los que intuitivamente podemos imaginar, con el refinamiento de las neurociencias hoy podemos penetrar la mente humana con inédita profundidad. Lo anterior implica que, aunque quizá no fuese necesario, hoy tengamos argumentos neurológicos para enfatizar en los frutos que la lectura ofrece a nuestra mente. Por ejemplo, un estudio reciente de la Universidad de Emory, reportado por el diario inglés, Independent, descubrió que leer un 'buen' libro, tal vez una novela que nos estimule particularmente, potencia la conectividad en nuestro cerebro, efecto que puede prolongarse hasta por cinco días.

Esta especie de neurolubricación se detectó en la corteza temporal izquierda, región ligada a las habilidades psicomotrices, así como a la receptividad lingüística. Aparentemente, lo que sucede es que al leer generas un sentimiento de profunda empatía con, por ejemplo uno de los personajes, y eso en tu cerebro se traduce como si lo encarnaras tú mismo, detonando una enérgica actividad cerebral. 

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Por otro lado, y también en Inglaterra, recientemente se ha institucionalizado algo así como la prescripción literaria. Se trata de bibiloterapia, un concepto inaugurado a principios del siglo XX, y que desde 1966 ha sido promovido por la American Library Association. Básicamente, se trata de un programa de lectura estratégicamente diseñado para favorecer la recuperación de un paciente que padece algún desorden mental moderado –lo cual puede ir desde estrés y ansiedad, hasta formatos no severos de depresión. La campaña permite a los doctores recetar lecturas específicas a pacientes con el fin de acelerar su tratamiento. Al respecto de esta medida, que lleva activa desde junio de 2013 , Leah Price, en un artículo para el Boston Globe, afirma:

Si tu médico te diagnostica con depresión moderada, entre sus opciones prescriptivas ahora se incluirá un libro. Y entonces llevas tu receta médica no a la farmacia, sino a tu biblioteca local, en donde será intercambiada por una copia del título en cuestión.

En la mayoría de los casos las recetas refieren a libros de autoayuda y lecturas por el estilo, supongo que porque resulta más explícito o fácil recurrir a éstas. Pero más allá del contenido, quizá los efectos terapéuticos de la bibliotecaria están relacionados, precisamente, a las reacciones neurológicas que detona la lectura, como, por ejemplo, la empatía profunda. 

Hace unos meses se hizo público un estudio, encabezado por el Dr. Robert. S. Wilson, Ph.D., del Rush University Medical Center en Chicago, que confirmó que la lectura te permite afinar la memoria, agilizar la mente, y retardar el decaimiento propio del envejecimiento. Y por si no fuesen suficientes los argumentos científicos para privilegiar la lectura dentro de tu agenda cotidiana, en 2009 una investigación realizada por el Mindlab International, de la Universidad de Sussex, demostró que la lectura es una de las actividades más relajantes que tenemos a nuestra disposición –por encima, según el estudio, de escuchar música, tomar una taza de té, o incluso caminar. "En realidad no importa qué libro estés leyendo, sino que al 'perderte' dentro de un libro, te liberas de tus preocupaciones y del estrés del mundo cotidiano, y pasas un rato explorando los dominios imaginarios del autor (refiriéndose específicamente a leer ficción)", afirma el Dr. David Lewis, autor del estudio.

En fin, leer es una actividad bastante accesible, que da beneficios a nuestra mente, y que probadamente nutre tanto nuestras habilidades, como nuestra salud. Tomar un libro es un acto exquisito en muchos sentidos, en él se conjugan algunos de los fenómenos más estimulantes de la condición humana: establecer conexiones profundas entre personas, crear mundos alternos, reinventarte, comprobar la magia del lenguaje como generador de realidades y darte cuenta que jamás estarás solo. 

Lee. Nos conviene.

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

 

 

TLCAN a 20 años: manufactura barata y nulo crecimiento enconómico

Por: Ana Paula de la Torre - 12/29/2013

Aunque los negociadores del Tratado de Libre Comercio de América del Norte argumenten que nunca prometieron la prosperidad del país con el tratado, lo cierto es que la inversión extranjera sólo ha mejorado la calidad de vida de unos cuantos mexicanos.

maquila 2En un artículo reciente, Luis de la Calle, uno de los negociadores del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), declaró que nunca debió esperarse que este acuerdo trajera prosperidad al país por sí mismo. Sin embargo, bajo la visión de quienes han dirigido a México durante los últimos treinta años, el tratado tiene una vocación manufacturera que debe aprovecharse, es decir, creen que la mano de obra barata es una forma de desarrollo, a través de la inversión extranjera.

Pero en lo anterior hay una gran paradoja: la mano de obra barata es por sí misma efímera, es decir, los criterios que la rigen privilegian la disminución de costos, por lo que la inversión extranjera que se plantea como crecimiento desde los gobiernos priístas y panistas es tan incierta como el mercado mundial mismo, ya que en el momento en que otro país ofrece una mano de obra más económica, entonces los inversores abandonan México.

¿Cómo puede de esta manera concretarse la solidez económica de un país, si proyecta su futuro bajo el fugaz beneficio de la inversión extranjera? Muchos de nosotros no lo sabemos. Para darnos una idea, la economía mexicana ha crecido únicamente 0.7% anual durante los últimos veinte años; mientras que entre 1950 y 1980 se registró un crecimiento anual del 10%.

Si cada gobierno deposita sus expectativas económicas en el desarrollo de vocaciones productivas ¿qué sucede si los tomadores de decisiones proyectan nuestra vocación nacional como ensambladores de productos para empresas transnacionales? Además, ¿cómo es la vida de aquellas personas que pasan ocho horas en la misma posición armando objetos como si fuesen robots?, ¿puede la maquila considerarse desarrollo?

Tras 20 años de la firma del Tratado de Libre Comercio, el cual propició la creación de trabajos de manufactura, en su mayoría asentados en las ciudades fronterizas del país, la calidad de los empleos ha disminuido –como era de esperarse–, pues las empresas transnacionales, al encontrar mejores oportunidades de mano de obra barata en otros países, han orillado a que el gobierno mexicano doble las manos para que las empresas se queden, a costa de las garantías de los empleados. Además, aunque se argumente que la balanza comercial es positiva, es decir, que hay más exportación mexicana que importación de productos extranjeros, los beneficios de este indicador se concentran en manos de muy pocos.

Como ejemplo, tomemos la historia de Rosa Moreno, documentada por alternet.org, que revela el caso de esta trabajadora que perdió las manos en su trabajo debido a una máquina sin mantenimiento. Moreno, madre de seis hijos, fue víctima de un contrato temporal, vía outsourcing, el cual era tan confuso que ni siquiera quedaba claro quién era su contratante ni quiénes los indemnizados en caso de accidente.

Al ser los contratos temporales, los trabajadores carecen de antigüedad, y por lo tanto las compensaciones salariales o finiquitos son mucho menores; de esta manera también las empresas pueden despedir más fácilmente.

El estilo de los empleos que tanto derrama la inversión extranjera ha permeado ahora la economía mexicana, pues la Reforma Laboral aprobada hace poco más de un año también permite que el resto de las empresas puedan contratar vía outsourcing –lo que facilita la contratación y el despido de los trabajadores, así como la pérdida de garantías laborales.

Lo anterior se concretó bajo el argumento de aumentar el emprendedurismo, mientras los empleos se debilitan y la vulnerabilidad de los trabajadores aumenta. Asimismo, la inversión extranjera trajo únicamente beneficios a unos cuantos y la economía continúa estancada ante la vocación manufacturera que algunos creadores del TLCAN decidieron para México.

Twitter del autor: @AnaPauladelaTD