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Predicciones de Isaac Asimov para el año 2014 (escritas en 1964)

Por: pijamasurf - 12/31/2013

El novelista visitó la feria mundial de 1964 y aprovechó para hacer algunos augurios sobre el mundo en 50 años. El 2014 visto a través de los ojos visionarios de Isaac Asimov para un buen inicio de año.

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Isaac Asimov es uno de los titanes indiscutibles de la ciencia ficción literaria, pero al igual que colegas suyos como Ray Bradbury o Arthur C. Clarke, fue también un privilegiado observador crítico de su momento histórico. En 1964, con ocasión de la Feria Mundial de General Motors en Nueva York, Asimov escribió una pieza para The New York Times titulada "Visita a la Feria Mundial del 2014", en la que describe algunos avances científicos, tecnológicos y sociales que sin duda podemos reconocer hoy en día, al igual que otros (probablemente la mayoría) que aún quedan lejos de nuestro alcance.

 

Isaac-Asimov--007Explosión demográfica

Con una población de 7 mil millones de personas en 2011, la idea de ciudad y de comunidad ha cambiado desde los días de Asimov. Aunque el escritor previera que la zona entre Boston y Washington se convertiría en la más poblada del planeta ("con una población de más de 40 millones"), es cierto que las megalópolis son una realidad de hoy en día.

La urgencia de la anticoncepción motivada por la explosión demográfica fue prevista por Asimov en términos de "una propaganda mundial a favor del control de la natalidad por métodos racionales y humanos, y, para el 2014, sin duda habrá tenido un enorme efecto. La tasa de incremento de población habrá disminuido pero, sospecho, no lo suficiente."

Por desgracia, el enfoque de ocupación inmobiliaria en nuestros días ha privilegiado los grandes complejos habitacionales verticales en lugar de, como sugería Asimov, construir complejos urbanos en los desiertos, en áreas polares o bajo el mar: "Las viviendas bajo el agua tendrán su atractivo para aquellos que gustan de los deportes acuáticos, y sin duda motivarán una más eficiente explotación de los recursos oceánicos, tanto de alimentos como minerales."

Alimentación

A causa de la gran cantidad de población del 2014, "la agricultura ordinaria tendrá grandes dificultades para darse abasto", por lo que deberían surgir nuevas formas de alimentación basadas en "levadura y alga procesada, que estarán disponibles en una variedad de sabores. La feria del 2014 tendrá un Bar de Algas donde se servirá 'pavo falso' y 'pseudo filete'. No serán del todo malos (si puedes tragarte los exorbitantes precios), pero existirá una considerable resistencia psicológica a tal innovación."

Tecnología y equidad

Asimov auguraba que, a pesar de que el avance tecnológico continuaría desarrollándose a lo largo del siglo XX, su adopción por parte de la mayor parte de la población no podría darse simultáneamente: "No toda la población del mundo disfrutará el mundo de los gadgets del futuro en pleno. Habrá más desposeídos que hoy en día, y aunque materialmente estarán mejor, estarán muy por detrás, comparados con las porciones avanzadas del mundo. Se moverán hacia atrás, relativamente." 

Salud

La investigación de transplantes, las vacunas y sobre todo la prevención de enfermedades han resultado en la erradicación y peligrosidad de muchas enfermedades antes consideradas mortales; y aunque Asimov previera "dispositivos mecánicos para reemplazar corazones e hígados enfermos", probablemente le hubiera sido difícil avizorar que estos dispositivos serán producidos por la clonación de órganos y la nanotecnología. Su previsión de que "la expectativa de vida en algunas partes del mundo se elevará hasta los 85 años" es una esperanza apenas vislumbrada. 

Por otro lado, "la psiquiatría, me atrevo a decir, será por mucho la más importante especialidad médica en el 2014." Con los altos niveles de depresión que alcanzamos como humanidad, probablemente esta predicción es cierta.

Educación

Para Asimov, la educación tecnológica representaría el mayor cambio respecto a la matrícula de sus días: "En todas las preparatorias, los estudiantes aprenderán lo fundamental de tecnología computacional, serán competentes en aritmética binaria y serán entrenados a la perfección en el uso de lenguajes de computadora." En otras palabras, Asimov creía que todos los estudiantes del 2014 serían programadores y no sólo usuarios de computadoras.  

walter-cronkite-1960s-tech-predictions Un prototipo de comunicaciones de "vista y oído"

Comunicaciones

Asimov también tenía confianza en "el creciente énfasis para que el transporte tenga el menor contacto posible con la superficie". En otras palabras, también era un creyente en los autos voladores. El escritor creía que uno de los transportes para agua presentados en la feria de 1964 reemplazaría sus cuatro pilotes mecánicos "por cuatro jets de aire comprimido, de manera que el vehículo no hiciera contacto con superficies ni sólidas ni líquidas.

Pero si los autos voladores a escala masiva aún son inviables, hay otras invenciones que no escaparon al lente visionario de Asimov. Una de ellas son "los vehículos con 'cerebros robot'; vehículos que pueden dirigirse a destinos particulares y que luego se dirigirán hacia allá sin interferencia de los lentos reflejos del conductor humano"; aunque no conduzcan nuestros autos, sin embargo, los dispositivos GPS (una especie de "cerebros robot", sin duda) ya pueden dirigirnos a nuestro destino a pesar de nuestra torpeza al volante.

Otra predicción acertada fue que para el 2014 "las comunicaciones serán de vista-sonido, y verás a la persona al igual que la escucharás en el teléfono." Al respecto de las pantallas, Asimov realiza probablemente su predicción más certera: "La pantalla podrá ser usada no sólo para ver a la gente a la que llamas, sino también para estudiar documentos y fotografías y para leer pasajes de libros. Satélites sincronizados surcando el espacio harán posible que llames directamente a cualquier punto de la Tierra", lo que es posible mediante cualquier smartphone con Skype.

Energía

Hace 50 años ya se sabía que los hidrocarburos no podían seguir siendo la fuente primaria de energía para la industria y la vivienda, por lo que Asimov prevee que "grandes estaciones de energía solar estarán en operación en áreas desérticas y semidesérticas: Arizona, el [desierto del] Néguev, Kazajastán", además de otras estaciones espaciales que "recolectarán la luz del sol a través de enormes dispositivos parabólicos de enfoque, radiando la energía así recolectada de vuelta a la Tierra."

Marte

"Para el 2014, solamente naves no tripuladas habrán llegado a Marte, aunque una expedición tripulada estará en proceso, y en el 2014, la feria mundial mostrará un elaborado modelo de una colonia marciana". Antes del año 2050 se prevén las primeras misiones tripuladas al planeta rojo, por lo que la predicción de Asimov aún continúa vigente y a la espera. 

Entretenimiento

Los actuales modelos de televisión tridimensional no han logrado deshacerse de las molestas gafas, al igual que las consolas de videojuegos. Asimov tenía, sin embargo, una idea mucho más radical acerca de los televisores tridimensionales: cubos transparentes de tamaño humano, que permitirán que el espectador cambie de ángulo al moverse físicamente en torno al cubo.

Trabajo

"La más sombría especulación que puedo hacer acerca del 2014 d.C. es que en una sociedad de ocio forzado, la palabra más gloriosa en el vocabulario será trabajo." Podemos estar de acuerdo en que vivimos en una sociedad que nos insta a consumir y disfrutar a cada momento, pues, como decía Asimov hace 50 años, "la humanidad sufrirá terriblemente la enfermedad del aburrimiento, una enfermedad que se propaga con mayor amplitud cada año y con creciente intensidad."

Es por eso que "los pocos afortunados que puedan involucrarse en un trabajo creativo de cualquier tipo serán la verdadera élite de la humanidad, porque sólo ellos harán más que servir a una máquina." 

Aunque cada año esperamos con ansias la noticia de que los autos voladores ya son una realidad (parece en ocasiones una deuda que tenemos con los futuristas del pasado), el futuro siempre será el lugar de lo probable, la guarida de lo posible y, sobre todo, el inabarcable ámbito de lo desconocido.

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Ítaca es aquí: decide ser feliz y ya

Por: pijamasurf - 12/31/2013

Una de las paradojas más nítidas de la existencia humana es el fantasma de la felicidad, uno que perseguimos sin cesar, sin saber que también nos habita, que también está aquí.

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Hay demasiado sobre la muerte,
sobre las sombras.
Escribe sobre la vida,
sobre un día normal,
sobre el deseo de orden.

 - Adam Zagajewski, fragmento de “Una carta al lector”

 

Una de las búsquedas más esenciales en la vida es la felicidad. Esa Ítaca prometida que casi siempre se ve a la distancia, allá afuera, lejos; o que se habita por periodos repartidos a lo largo de nuestras vidas. Lo más seguro es que estos periodos en que nos sentimos plenos sean una suerte de develación de algo que siempre estuvo allí y no algo que alcanzamos mediante la práctica de fórmulas externas. Sin embargo esta incansable búsqueda tiene cientos de vertientes, a cada quién le llega por senderos distintos, y se ha vuelto uno de los temas preferidos de la modernidad y, por supuesto, de la ciencia.

La mayoría de las personas acepta que la felicidad es mucho más que un golpe de dopamina o de eventos positivos: que es una suerte de paz general, discreta, armónica, que poco tiene que ver con la frivolidad. Entonces, como tal, como estado mental, la felicidad puede ser en gran medida intencional y estratégica.

Sin importar si tu frecuencia habitual es alta o baja, entusiasta o sombría, tus costumbres y rutinas pueden mover la aguja de tu bienestar. Documentos académicos recientes han “enlistado” algunos hábitos de aquellos que son “felices”, y sus listas proporcionan una especie de instructivo que podemos emular. Al parecer la gente feliz se involucra en hábitos contradictorios que parecen, a primera vista, actos infelices.

 

La recompensa del riesgo

Las personas más felices parecen tener un entendimiento intuitivo del hecho de que la felicidad sostenida no se trata en lo absoluto de hacer siempre las cosas que les gustan. También requiere crecimiento y aventuras fuera de los límites de nuestra zona de confort. De lo contrario esa felicidad se vacía rápidamente de sentido. Los psicólogos Todd Kashdan y Michael Steger encontraron que cuando los participantes de su experimento monitorearon sus propias actividades diarias y cómo se sentían a lo largo de 21 días, aquellos que regularmente sentían curiosidad también experimentaban más satisfacción en sus vidas.

La curiosidad, no obstante, es fundamentalmente un estado de ansiedad. Se trata en gran medida de exploración, y a veces a costa de felicidad momentánea. Pero al parecer la gente feliz acepta la noción de que estar incómodo y vulnerable puede no ser un camino fácil, pero es la ruta directa hacia la fortaleza y la sabiduría. Esto, combinado con los placeres sencillos que cada quien conoce a su manera, es una de las formas de la felicidad.

 

Pasar de largo algunas vicisitudes de la vida

Una crítica común hacia las “personas felices” es que no son realistas, que navegan por la vida gozosos ignorando el dolor y los problemas suyos y del mundo. Esto es verdad en el sentido de que las personas satisfechas no son muy analíticas ni reflexivas, y tienen muy poco escepticismo. Tienden a ser demasiado confiadas y por lo tanto víctimas de sarcasmo y mentiras.

Definitivamente tener ojo para los tejidos más finos de la existencia y darse cuenta de que no todo es soleado y maravilloso es una tarea fundamental, ya que es la fuente de las preguntas importantes de la condición humana y del universo. Sin embargo, demasiada atención a los detalles puede interferir con un funcionamiento básico del día a día, como lo muestra la investigación de la psicóloga Kate Harkness. Ella encontró, por ejemplo, que las personas deprimidas o tristes tienden a darse cuenta de los cambios minúsculos en expresiones faciales, mientras las personas felices pasan por alto esas alteraciones (i.e. un gesto sarcástico, un gesto de fastidio). Así, las personas felices tienen una protección emocional natural contra la insolencia y cinismo de los demás. En este sentido –y sólo en éste– aquella famosa frase que reza que la ignorancia es la felicidad, guarda su verdad.

 

Un momento para cada emoción

Las personas más sanas psicológicamente son aquellas que se permiten estar tristes cuando lo están, felices cuando lo están, enojadas cuando lo están, etcétera. Es decir, permiten que las emociones que llegan pasen a través de ellos y se vayan. Es preciso sentir los vapores de cada emoción y vivirlas sabiendo que nada es permanente y todo, incluso los momentos de éxtasis, pasará. Las emociones proporcionan información sobre nosotros mismos, información vital.

También, saber con quién podemos rompernos y con quién no es de suma inteligencia. Tal vez a nuestros padres no les siente bien saber que estamos devastados o tenemos el corazón muy roto, pero a nuestro mejor amigo sí, a nuestro diario sí. Quizá no podamos llegar fúricos a la oficina pero podamos gritar dentro del auto o contra una almohada. La flexibilidad y la humildad (saber que nuestro dolor o enojo puede ser contagioso, al igual que la felicidad) es imprescindible. Esta aceptación y adaptación es gran parte de aquella “paz interior” que todos anhelamos.

 

Hay mucho más en la vida que ser felices

Paradójicamente, buscar la felicidad es una meta desviada, predominantemente porque es superficial y hedonista. Una serie de estudios llevados por la la psicóloga Iris Mauss, de la Universidad de California, revelaron que las personas que ponen la felicidad como su meta máxima reportan sentirse más solas. Sí, las personas felices pueden estar más sanas, pero ansiar sólo la felicidad es contraproducente.

Como se dijo arriba, una vida bien vivida es más como un matrix que incluye felicidad, tristeza ocasional, un sentido de causa, jugueteo y coqueteo con la vida misma, flexibilidad psicológica, autonomía, maestría y pertenencia. Como regla, nuestra propia definición de felicidad va a cambiar de etapa a etapa de la mano de nuestra perspectiva. No hay trucos ni —como estos estudios postulan— manuales. Pero sí se puede asegurar que la felicidad va de la mano de la congruencia y que, en lugar de perseguirla como quien persigue a un fantasma, podemos dejar que florezca sabiendo que de alguna manera ya está ahí y siempre lo ha estado.