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Como si se tratase de una adicción narrativas, la humanidad no puede dejar atrás las irracionales fantasías sobre el fin del mundo y de los tiempos

Hoy, como Fredric Jameson ha observado con perspicacia, ya nadie considera seriamente alternativas posibles al capitalismo, mientras que la imaginación popular es perseguida por las visiones del inminente “colapso de la naturaleza”, del cese de toda la vida en la Tierra: parece más fácil imaginar el “fin del Mundo” que un cambio mucho más modesto en el modo de producción, como si el capitalismo liberal  fuera lo “real” que de algún modo sobrevivirá, incluso bajo una catástrofe ecológica global

Slavoj Žižek

Después del 21-12-12 ―el 21 de diciembre de 2012 en que supuestamente comenzaría para la humanidad un era de renovación, en medio, según algunos, de caos, catástrofes y hecatombes―, las sociedades occidentales y occidentalizadas quedaron huérfanas de una fantasía apocalíptica, absortas ante el vacío del apocalipsis frustrado y la continuidad anticlimática de la normalidad.

Pero, contra todo pronóstico, el desengaño ante estos no fue la reacción más extendida, a pesar de parecer la más lógica, sino que, por el contrario, la pulsión autodestructiva de la humanidad anduvo a la busca de un significante del cual aferrarse y nutrirse hasta que, por fortuna, primero, renunció el Papa, una decisión menos impresionante que, digamos, una muerte violenta o al menos por enfermedad, pero a fin de cuentas un hecho nada desdeñable en el sistema más o menos complejo de los augures y los símbolos proféticos y, en segundo lugar, algunos días después, una enorme roca cayó en la zona de los Montes Urales de Rusia, al tiempo que un asteroide se acercaba más de lo usual a la órbita de la Tierra.

De estos signos, el primero resucitó la vieja profecía de San Malaquías, un texto que se pone en juego nuevamente y cada vez que hay cambios en el llamado Trono de San Pedro. Un listado cuya autoría, antigüedad y veracidad se han disputado, y en el cual se atribuyen lemas específicos a cada papa desde Celestino II (1143-1144) hasta el fin del papado, que no será sino otra expresión del fin de los tiempos.

Coincidentemente para nuestra época, después de Juan Pablo II (“De labore solis”) y Benedicto XVI (“Gloria Olivae”), solo queda el pontífice a quien se le asigna no la divisa sino el nombre de Petrus Romanus, Pedro el Romano, supuestamente el único papa en volver a tomar la denominación de quien se considera el fundador de la jerarquía, el apóstol Pedro, la piedra sobre la cual, legendariamente, se edificó la Iglesia; también el protagonista del párrafo más citado de la Profecía, según la cual,

Durante la persecución final de la Santa Iglesia de Roma reinará Pedro el Romano, quien apacentará a su rebaño entre muchas tribulaciones, tras lo cual, la ciudad de las siete colinas será destruida y el Juez Terrible juzgará al pueblo.

Por otro lado, aunque más circunstancial y pasajero, el incidente de los Urales rusos también reavivó las fantasías sobre un acontecimiento de proporciones cósmicas que, justo por esto, es inevitable, dichosamente inevitable para algunos.

¿De dónde nace esta inclinación apocalíptica? ¿De dónde esta sed insaciable por relatos y fantasías de destrucción que auguran el fin delos tiempos, el fin del planeta, el fin con un portazo estruendoso de una época específica de la humanidad?

Si atendemos parcialmente la hipótesis de Slavoj Žižek, podría hablarse de un proceso fundamentalmente ideológico, casi de hiperrealidad y simulación (a la manera de Baudrillard), eminentemente posmoderno en el cual nace o se fortalece la creencia de que un cambio en el mundo solo es posible si media una catástrofe mayúscula que revuelva el statu quo y lo transforme o lo confunda irreversiblemente ―y no como consecuencia del esfuerzo organizado y sostenido, colectivo o individual.

En este sentido, resulta paradójico y aun contradictorio que si bien se piense que el mundo puede quedar destruido, de manera paralela, y casi por un impulso natural, todos o una inmensa mayoría se cuente entre los supervivientes de sociedades post-apocalípticas en mundo ruinoso y limitado.

Pero, como señala Žižek con ironía, pensar en un cambio por otras vías, así se trate de un cambio mínimo en el sistema económico en el cual vivimos, es tachado de absurdo y de irrealizable, mucho más ilusorio, esto sí, que el fin del mundo. También, en otro sentido, el recurso último con que algunos enemigos del capitalismo sueñan, ese escenario en el que, por fin, el capital y sus mecanismos se hundan en el abismo de la obsolescencia y la inutilidad.

Se trata de una especie de efecto mariposa: la fantasía del apocalipsis que es posible en algunas mentes y sociedades solo gracias al hecho de que millones de personas viven en un apocalipsis real y, lo que es peor, cotidiano.

Twitter del autor: @saturnesco

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Familia de Kate Middleton explota obreros que fabrican piñatas en México

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/19/2013

El diario británico The Daily Mail publica una investigación sobre la explotación laboral que aparentemente lleva a cabo la empresa de artículos para fiestas infantiles, Party Pieces, propiedad de la familia Middleton

Este pasado viernes el tabloide británico The Daily Mail, uno de los sitios de noticias más visitados en Internet en todo el mundo, publicó una investigación realizada por David Jones en la que revela que la familia de Kate Middleton se sirve de empleados en paupérrimas condiciones en las afueras de la ciudad de Tijuana para fabricar productos de su millonaria empresa Party Pieces.

El artículo del Daily Mail está redactado en un tono dramático que retrata la vida de una niña y su madre, no sin cierto sensacionalismo, algo que caracteriza a este sitio que es parte de un poderoso consorcio de medios que incluye el Daily Telegraph. Sin embargo, el artículo no parece ser una calumnia e incluso ha generado la respuesta de la familia Middleton, quienes han dicho que investigarán lo que sostiene del Daily Mail, alegando que tal vez esto sea la acción indirecta de un subcontrato.

La pieza periodística se enfoca en el caso de Mónica Villegas, de 38 años, y su hija Stephanie, de 5 años, quienes ganan 10 centésimos de libra esterlina por producir piñatas y adminículos para fiestas infantiles, las cuales aparentemente están de moda en el Reino Unido ya que la empresa Party Pieces representa ingresos de millones de libras, según la agencia ANSA, para la familia de la madre del heredero al trono de Inglaterra. Mónica trabaja 7 días a la semana diez horas y a veces con la ayuda de sus hijos. Las piñatas que se fabrican tienen un costo de .99 libras y son vendidas en más de 12 libras en su portal de internet.

El caso resulta escandaloso para la familia Middleton especialmente ya que una de las principales roles de la duquesa Kate es el altruismo, las causas sociales --y por supuesto la moda y la generación de imágenes aspiracionales.