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La mayoría de los islandeses cree en la existencia de los elfos

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 09/20/2011

Islandia es un país mágico que tiende a creer en elfos y fantasmas, acaso escuchando la voz de los bosques y glaciares a través de la cual se transmite la legión de la Tierra.

Un estudio llevado a cabo por el departamento de folclor de la Universidad de Islandia encontró que la mayoría de los habitantes de la isla mágica de Eyjafjallajökull y de las auroras boreales cree en la existencia de los elfos.

"Los islandeses parecen ser mucho más abiertos a fenómenos como soñar el futuro, premoniciones, fantasmas y elfos que en otros países", dijo Terry Gunnel, profesor asociado de folclor .

En la encuesta solo el 13% contestó que creía imposible la existencia de los elfos, 19% dijo que era improbable, 37% dijo que era posible que existieran, 17% dijo que su existencia era muy probable y el 8% dijo que era definitiva (otro 5% no tuvo opinión sobre la posible existencia de estos seres).

En el caso de los fantasmas, solo el 7% dijo que su existencia era imposible, 16% dijo que era improbable, 41% dijo que era posible, 18% dijo que era muy probable y 13% definitiva.

Aunque para una persona occidental que habita en la modernidad secular llena de gadgets, objetos de consumo, programas de TV y grandes calles con pocas áreas verdes le podría parecer extraño creer en la existencia de elfos, recordemos que las creencias son parte del contexto en el que se vive. Los islandeses son uno de los pueblos que más en contacto están con la naturaleza y que más viva mantienen una tradición mágica: los bosques y glaciares de este país están llenos de voces (voces que son parte de la psique colectiva) y, en este sentido, es natural que estén abiertos a este tipo de creencias que son parte de su paisaje cultural (no olvidemos que al mismo tiempo son quizás el único país independiente, verdaderamente ciudadano). Para una cultura radicalmente extranjera podría ser igualmente exótico que se crea, como sucede en América Latina, en vírgenes y santos. 

La creencia en los elfos se remonta arquetípicamente a la concepción de la Tierra como un ser vivo que tiene una serie de elementales o ayudantes que son parte de su geografía psíquica y que guardan sus secretos. En la mitología nórdica los elfos son parte de una raza feral semidivina de gran belleza relacionada con la fertilidad. Han sido vinculados también con las hadas, siendo estas fractales diminutos de los elfos. Se dice que las hadas, también relacionadas con la fertilidad, acuden como alicientes en un encuentro amoroso que vibra con la energía de la Madre Tierra —son ese polvo de luz, esas estrellas y flores que se ven en el trance erótico, concediendo la privanza del planeta.

[Iceland Review]

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"Yo siento": el regreso de los niños a la naturaleza para conectar con la magia perceptual

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 09/20/2011

El documental holandés "Yo Siento" explora la relación de dos niños con la naturaleza, su pureza perceptual y su capacidad de extraer información de las plantas y de los animales por métodos no ordinarios.

"La naturaleza es el símbolo del espíritu", decia Ralph Waldo Emerson, algo que parece recuperar e intentar volver a simbolizar Elsbeth Van Noppen en Yo siento, un documental corto sobre un par de niños que están en contacto con la naturaleza de la misma forma que están en contacto con su propia naturaleza (o espíritu). La belleza verde de la vida, con su canto silencioso, con su luz secreta, se comunica a aquellos que "tengan oídos para escuchar" y "ojos para ver": es una hazaña de la percepción pero a la vez es simple y sencillo, como respirar, como sentir.

A Jasmine, una niña holandesa de 7 años, le encanta abrazar a los árboles y hablar con los animales. Al tocar a cada ser percibe su estado emocional y su energía vital, empatiza con los árboles que están muriendo y con los animales. Jasmine dice que puede ver colores acorde a las emociones de las personas (auras). 

Robert, de 10 años, solo se siente tranquilo en la naturaleza, trepando árboles e internándose en el bosque. Según relata, en ocasiones puede presentir lo que va suceder. Al igual que Jasmine, puede empatizar con los animales y comunicarse con ellos.

Asegura la directora que el documental Ik voel, ik voel, wat jij niet voelt (Yo siento, yo siento, no lo que tú sientes) trata "sobre los niños que experimentan su entorno de forma distinta a la mayoría de nosotros.  Viajan en contra de la corriente de la sociedad y se atreven a aver el mundo con una visión pura una y otra vez".

Dejando de lado que consideremos o no que las percepciones de estos niños son exactas o parte de su fértil imaginación  —Jasmine, por ejemplo, dice que puede ver ángeles pero que las hadas no existen—, lo más interesante del documental  es que explora la naturaleza de la percepción y cómo esta se encuentra ligada a nuestro ser más íntimo. Por eso la naturaleza es una buena metáfora de la percepción, si entendemos nuestra naturaleza como nuestro ser puro, desnudo y sin programas ajenos. Lo que estos niños y el documental parecen decir es que la magia de sentir la vida y todas sus vibrantes manifestaciones de manera directa es parte innata de nuestro ser, una comunión que se va perdiendo en la medida en que perdemos contacto con nuestros propios sentimientos  o dejamos de expresarlos por miedo a ser rechazados.  De esta forma  alejarnos de la naturaleza —en las ciudades, en lo que consumimos y en general en nuestra visión de mundo— significa alejarnos de lo que sentimos o de la capacidad de sentir. Y sentir, con toda su diversidad, parece ser, más allá de toda metafísica, lo que hemos venido a hacer a este planeta.